22 de diciembre, día nacional de recordarse que lo importante es la salud.

22 de diciembre, día nacional de recordarse que lo importante es la salud.

loteria

22 de diciembre, día nacional de recordarse que lo importante es la salud.

El día 22 la mayor parte de nosotros acabaremos repitiéndonos como un mantra que lo verdaderamente importante es la salud y que las cosas importantes de la vida son gratis.  Será verdad, pero mañana nos habremos gastado en la Lotería de Navidad unos 2.500 millones de euros. Y aún sabiendo que jugamos para perder, seguimos jugando.

Juegas con las probabilidades en contra, pero eso no significa que no obtengas ninguna utilidad, aún sin ganar nada.

Decía el matemático Roger Jones que consideraba a la lotería como un impuesto a los desafíos matemáticos, lo que más castizamente expresaríamos como un impuesto a la ignorancia estadística. Y aunque las matemáticas asociadas a las loterías son irrefutablemente adversas al jugador, desde un punto de vista económico la cuestión no está tan clara.

La cuestión es sencilla: en el caso de la Lotería de Navidad (en otras loterías, es mucho más desfavorable) la probabilidad de cualquier número de convertirse en el “Gordo” es de 0,00001 (1/100.000). Pero si no somos tan ambiciosos y nos conformamos con que nos toque “algún” premio, la probabilidad mejora algo. Cada número está formado por 10 décimos y en este sorteo habrá 165 series de cada número por lo que hay un total de 1.650 décimos por número. Y puesto que este año se entregan entregan 15.304 premios entre el primer premio, el segundo, tercero, cuartos, aproximaciones .. etc, e incluso la pedrea, según el dossier de prensa de la ONLAE, el número de décimos con algún tipo de premio será de 15.304 x 1.650 = 25.251.600. Si tenemos en cuenta que se han puesto en circulación 165 series de 100.000 billetes, es decir 165.000.000 décimos, la probabilidad de que lleves en la cartera algún tipo de premio es de un 0,15304 (25.251.600/165.000.000). Y aunque no es exactamente como vamos a indicar a continuación, sino algo más complejo, digamos que puesto que del total de la emisión se destina un 70% para premios, la “esperanza matemática” de obtener un premio es del 70%. O lo que es lo mismo, que por cada décimo comprado de 20 € podemos esperar perder 6 € como media. Mal negocio.

Pero oye, ¿que sabrán las matemáticas y las probabilidades sobre la “utilidad” económica del sorteo?. La Teoría de la Utilidad en Economía pretende cuantificar la capacidad de los bienes o servicios para satisfacer las necesidades, individuales o colectivas. Planteémoslo así: si gastas 20 € basados únicamente en la esperanza matemática de hacerte rico, vas muy mal, pero en cambio, si gastas esos mismos 20 € para evitarte el disgusto de que les toque a todos tus amigos/familiares/compañeros que no sabían nada de estadística y probabilidades y por eso compraron, y agarrar un cabreo-depresión monumental, es posible que sí te compense. Es lo que llamaríamos comprar por “envidia preventiva” o incluso comprar la esperanza de una vida económicamente menos complicada. Y no hay nada malo en eso. Las personas necesitamos esperanza e ilusiones en lo que sea que queramos creer, y 20 € no es un precio excesivo por ello.

Y al final, lo único cierto y verdad es que habrá alguien que, incluso sabiendo que no puede vencer a la probabilidad y la estadística, habrá comprado un décimo y le tocará el Gordo. Y ya sabes, si le toca a alguien ¿porque no a ti?

A alguien tiene que tocarle y ese vas a ser tú, así que sigue leyendo porque vamos a explicarte todo, todo, todo lo que necesitas saber para cuando la diosa fortuna (no la desagradable estadística), te sonría.

Lo que tienes que saber antes del día del sorteo.

Según la Instrucción General de Loterías, un décimo de lotería es un título valor al portador. Esto quiere decir que, en principio, la persona que lo tiene en su mano (o en su cartera) es su dueña, salvo que se haya establecido cualquier acuerdo o comunidad sobre él, se haya transmitido a otra persona, endosado, etc.

Tenemos que tener muy clara esta característica porque, cómo todos sabemos, una gran cantidad de billetes de Lotería se juegan entre varias personas (¿quién no lo hace? ¡gente muy rácana!). Esto no suele ser un problema… cuando no toca, porque cuando el número que llevamos compartido resulta agraciado la cosa cambia y suele haber importantes pérdidas de memoria sobre lo que se habló. Por eso es fundamental que saques el Sheldon Cooper que todos llevamos dentro y reflejes por escrito de alguna manera que ese décimo tiene varios dueños. Puedes ser tradicional y sacar la clásica fotocopia y firmarla entre todos los partícipes del billete, pagar mediante transferencia bancaria tu parte incluyendo en el concepto la serie, fracción y número correspondiente, seguir estos cinco consejos para compartir Lotería a través de WhatsApp de forma segura, o incluso levantar un acta notarial, que puede emplearse hasta cuando se juega a través de las redes sociales. Lo importante es que quede reflejado por escrito quién y como juega determinado billete.

¡Te ha tocado! ¡Ojito con perderlo o estropearlo!

Acabas de enterarte que te ha tocado y te pones nervioso, o eres de los despistados que no recuerdan donde lo han puesto… No serías ni el primero ni el último que no es capaz de encontrarlo o que lo mete en la lavadora dentro del bolsillo del pantalón. Guárdalo a buen recaudo porque el artículo 18 de la Instrucción General de Loterías establece que no se satisfará premio alguno sin la previa presentación del billete o fracción que lo obtenga, cuyo documento no podrá ser reemplazado ni sustituido de ningún modo. Vamos que si lo rompes o se te extravía te quedas sin tu premio. Menos mal que los tribunales han flexibilizado un poco, sólo un poco, el rigor de este precepto, y en excepcionales ocasiones han permitido que se cobren billetes desaparecidos pero exigiendo:

  • acreditar la compra del décimo premiado, con su número su serie, fracción.
  • su extravío o daño.
  • y que nadie lo haya cobrado en el plazo legalmente previsto.

Demostrar todo esto no es fácil, es más sencillo cuidar donde lo pones.
Y si eres de los despistados no te duermas en los laureles, no tienes toda la vida para cobrarlo, sólo tres meses, no des lugar a que se te pase el plazo.

No te quedes con lo que no es tuyo, ¡puedes terminar entre rejas!

Los pilares más sólidos del compañerismo, la amistad o el amor se tambalean ante un premio “sabrosón”. La tentación va a visitar al que custodia un billete que se juega compartido… y a veces gana. El poseedor se olvida de las reglas del juego establecidas sobre ese billete y los lazos que le unen con la persona o personas con quién lo compartía y se queda la totalidad del premio. Esto, aparte de definir a las personas, es un delito. En concreto, se trata de una apropiación indebida tipificada en el articulo 253 del Código Penal, y para el que hay prevista una pena privativa de libertad de 6 meses a 3 años. Si el premio ha sido cuantioso y te apropias con más de 50.000 € que no son tuyos la sanción sube, pudiendo oscilar entre 1 a 6 años de privación de libertad y multa de 6 a 12 meses. Piénsalo dos veces antes de quedarte con lo que no es tuyo.

Aunque igual tienes suerte y la persona a la que le has birlado su parte del premio es un alma caritativa y se limita a interponer una reclamación de cantidad en vía civil.

Y además, Hacienda.

Podemos no estar de acuerdo con el Doctor Jones y su referencia al impuesto que, para él, suponía gastar dinero en loterías debido a la escasa probabilidad de ganar, pero lo que es inmutable es que si obtienes un premio superior a 2.500 € tendrás que contribuir al sostenimiento de las arcas públicas con el 20% de lo obtenido por encima de dicha cantidad y de forma independiente respecto de cada décimo, fracción o apuesta premiada. De hecho, si contra todo pronóstico, tu décimo obtiene un premio superior a dicho importe, no llegarás a cobrar el importe íntegro del premio, sino que se te practicará la retención en el origen, en la propia entidad pagadora (que informará a la AEAT) por lo que, el premio en sí, no tendrá más impacto fiscal a efectos de tributación directa.

Hay algunos matices como, por ejemplo, que la exención prevista para esos premios de cuantía inferior a 2.500,00 € aplica siempre que la apuesta haya sido superior a 0,5 €, puesto que en caso de una apuesta inferior, la cuantía máxima exenta también se reduce de forma proporcional o el hecho de que si el premio es de titularidad compartida, la cuantía exenta se prorratea entre los cotitulares en función de la cuota que les correspondiese.

Y para terminar, dos consejos:

  1. Si estas en plan Papa Noel y quieres repartir el premio entre familiares, acuérdate de acreditar la titularidad de los ganadores ante la entidad financiera pagadora mediante el documento habilitado por la AEAT a tal efecto. Cobrar primero y repartir después es una muy mala idea puesto que esos regalos se consideraran donaciones y su tributación no es nada barata.
  2. Puestos a jugar, juega al EuroMillones. Las probabilidades son mucho menores pero el premio es brutal, y si toca … ¡ay amigo!, si toca …

© Javier López Gonzálvez. María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: Didier Weemaels para www.unsplash.com

Auditor de cuentas y economista forense. Dame una hipótesis que me guste y encontraré un estudio que la valide. Tengo números en la cabeza y sé como usarlos.

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