Recuperación de las cuotas de IVA en las facturas no cobradas. No todo está perdido.

Si ya resulta gravoso que las facturas que hayamos emitido queden sin cobrar, ingresar las cuotas repercutidas por IVA sin haberlo cobrado previamente, resulta hasta bastante molesto.

Pero no todo está perdido. La ley del impuesto sobre el valor añadido regula la posibilidad de poder recuperar esas cuotas repercutidas que hemos tenido que ingresar a través de nuestras liquidaciones periódicas, siempre que respetemos ciertos plazos y procedimientos, y que son diferentes según nuestro cliente moroso se encuentre en situación concursal o no.

Hay que tener claro que la falta de pago no determina que la operación haya quedado sin efecto. No significa que se haya dejado de consumir el bien entregado o el servicio prestado. Por lo tanto, en estos casos de morosidad, la modificación de la base imponible que permite rectificar la cuota repercutida, sólo puede realizarse a través de los procedimientos que a continuación comentamos.

A) Recuperación de las cuotas de IVA en créditos concursales.

Si con posterioridad al momento de la entrega de los bienes o de la prestación de nuestros servicios por los cuales hemos emitido la factura que no ha sido posible cobrar, nuestro cliente es declarado en concurso de acreedores, aún podremos recuperar la cuota repercutida del impuesto.

  • Requisitos de plazo

Tendremos TRES meses desde la publicación en el BOE del auto judicial del concurso para corregir la base imponible de las operaciones no cobradas mediante una factura rectificativa que modifique la cuota repercutida. Dicha factura deberemos enviarla a nuestro deudor y a su administración concursal.

Y desde la fecha de la emisión de esa factura rectificativa tendremos UN mes para comunicar a la AEAT, a través de su sede electrónica, la modificación de la base imponible de la operación, adjuntando copia de aquella.

  • Otros requisitos

Además, para poder ejercitar la modificación de la base imponible es necesario que la operación cuya base imponible se pretenda rectificar haya sido facturada y anotada en el libro registro de facturas expedidas en tiempo y forma.

  • Contablemente

El registro contable de la modificación de la base imponible y la corrección de la cuota repercutida sería como sigue:

CuentaDescripciónDebeHaber
Por la operación inicial
430ClientesBI + IVA
700IngresosBase imponible
477IVA repercutidoCuota IVA
Por el reconocimiento de la morosidad del cliente y la dotación de la provisión
436Clientes dudoso cobroBI + IVA
430ClientesBI + IVA
694Pérdidas por deterioro de créditosBI + IVA
490Deterioro de valor créditos comercialesBI + IVA
Por la factura rectificativa y cancelación del deterioro por el IVA
477IVA repercutidoIVA
639Ajustes positivos en IVA IVA

De esta forma, en la autoliquidación periódica del IVA recuperaremos la cuota repercutida que no pudimos cobrar. El deudor seguirá debiendo su crédito de forma íntegra aunque estará provisionado y tendremos que esperar al convenio de acreedores para valorar el acuerdo al que se llega respecto al mismo. El IVA recuperado se registra como un ajuste en la imposición indirecta, conforme a lo establecido por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas en su boletines número 62 (consulta 3) y 98 (consulta 4).

Y ya no sería necesario volver a modificar la base imponible (esta vez al alza) como consecuencia del acuerdo al que se pueda llegar en dicho convenio de acreedores. Tan sólo procederá hacerlo cuando:

  • la conclusión del concurso se acuerde porque la Audiencia Provincial revoque en apelación el auto del concurso,
  • cuando se compruebe el pago de la totalidad de los créditos a los acreedores o su integra satisfacción por cualquier otro medio o que ya no exista la situación de insolvencia,
  • cuando se acepte el desistimiento o la renuncia de la totalidad de los acreedores reconocidos.

B) Recuperación de las cuotas de IVA en créditos incobrables

Cuando los créditos resulten total o parcialmente incobrables (y el deudor no haya sido declarado en concurso), tambien podremos recuperar las cuotas repercutidas por el impuesto que se correspondan con dichos créditos incobrables.

  • Requisitos de plazo

Para que el crédito sea considerado incobrable y modificar la base imponible tiene que haber transcurrido UN año desde el devengo del impuesto repercutido sin haber obtenido su cobro total o parcial. No obstante, si tu volumen de operaciones en el año anterior no excede de 6.010.121,04 €, el plazo anterior podrá ser de SEIS meses o UN año desde el devengo de la operación.

A partir de la finalización de los plazos anteriores tenemos TRES meses para modificar la base imponible, emitiendo la factura rectificativa y remitírsela al deudor. Y una vez emitida la factura rectificativa, tenemos UN mes para comunicar a la AEAT dicha circunstancia, acompañada de los justificantes oportunos (factura original, rectificativa y reclamación judicial o requerimiento notarial).

Y muy importante, en cualquier momento antes de la finalización del plazo de TRES meses anterior, hay que instar el cobro del crédito,bien a través de una reclamación judicial bien a través de requerimiento notarial.

Si se trata de operaciones a plazo, la modificación de la base imponible puede hacerse cuando haya transcurrido un año (o seis meses) desde el vencimiento del plazo o plazos impagados (y no desde el devengo del impuesto) y en la proporción que corresponda a dichos plazos en el total de la operación.

  • Otros requisitos

Nuestro cliente moroso ha tenido que actuar, a su vez, como empresario o profesional. Si no tiene dicha condición o no actúa como tal, la base imponible de la operación ha de ser superior a 300 euros.

Las facturas que van a ser objeto de rectificación deberán haber sido facturadas y anotadas en el libro registro de facturas expedidas en tiempo y forma.

Una vez rectificada la base imponible, esta no se vuelve a modificar aunque se produzca el cobro total o parcial, excepto que nuestro cliente sea o actúe como particular. O que siendo empresario o profesional se inste por requerimiento notarial desistiendo de la reclamación judicial y acabe recuperando parte del crédito. En estos dos casos, el plazo para ingresar el importe del IVA cobrado es de un mes desde el cobro.

  • Contablemente

El registro contable de la modificación de la base imponible y la corrección de la cuota repercutida sería como sigue, en el siguiente ejemplo:

Nuestra empresa, (con una cifra de negocios inferior a 6 millones de euros), es contratada para la prestación de un servicio a un particular. Los importes presupuestados son 8.000,00 más el 21% de IVA. El servicio se presta y se factura a mitad de abril, acordándose el pago al contado. El 1 de julio se consigue cobrar 2.200,00 euros y al cierre del ejercicio ningún importe adicional se ha percibido. El 15 de septiembre se requiere notarialmente al deudor y a final de octubre se emite la factura rectificativa. En marzo del año siguiente acuerda cobrar 4.400,00 y el resto se da por incobrable.

CuentaDescripciónDebeHaber
Por la prestación del servicio (abril-X0)
430Clientes9.680,00
700Ingresos8.000,00
477IVA repercutido1.680,00
Por el cobro parcial (julio-X0)
572Tesorería2.200,00
430Clientes2.200,00
En octubre/X0, al transcurrir seis meses desde el devengo de la operación, y puesto que el deudor ha sido requerido notarialmente, podemos modificar la base imponible de la operación, teniendo en cuenta que en el cobro parcial realizado, el IVA está incluido en la misma proporción que la contraprestación satisfecha (BI = 1.818,18 + IVA 381,81 = 2.200,00)
477IVA repercutido (1.680,00 - 381,81)1.298,19
430Clientes1.298,19
Por el reconocimiento de la morosidad del cliente (diciembre-X0)
436Clientes dudoso cobro (9.680,00 - 2.200,00 - 1.298,81)7.480,00
430Clientes7.480,00
694Pérdida por deterioro de créditos7.480,00
490Deterioro de valor créditos comerciales7.480,00
Por el cobro parcial (marzo-X1) y la condonación del resto
572Tesorería4.000,00
650Pérdidas de créditos comerciales incobrables3.480,00
436Clientes dudoso cobro7.480,00
Por la cancelación del deterioro de valor al haberse reconocido ya la pérdida definitiva
490Deterioro valor créditos comerciales7.480,00
794Reversión deterioro créditos7.480,00
Al tratarse nuestro cliente de un particular, debemos ingresar en la AEAT la parte del IVA incluida en el cobro realizado: (BI = 3.305,78; IVA = 694,21; TOTAL = 4.000,00). Mediante este asiento reconocemos que el importe de la venta real es de 1.818,18 (b.i. incluida en el cobro al contado realizado al inicio) + 3.305,78 (b.i. incluida en el cobro parcial realizado) +2.876,03 (pérdida por la b.i. no cobrada) = 8.000,00. El ajuste del IVA como consecuencia de la modificación al alza de la base imponible (al tratarse de un particular) se registra como indica el ICAC contra ajustes negativos en la imposición indirecta
634Ajustes negativos en IVA694,21
477IVA repercutido694,21

C) Importante.

En ninguna de las situaciones anteriores será posible modificar la base imponible de las operaciones y recuperar las cuotas de IVA no cobradas si los créditos disfrutan de garantía real (en la parte garantizada), están afianzados por entidades de crédito o cubiertos por un seguro de crédito o caución (en la parte afianzada o asegurada), se trata de créditos a entidades personas vinculadas o si el deudor esté establecido fuera del territorio de aplicación del impuesto, o en Canarias, Ceuta o Melilla. Además, en el caso de situación concursal, tampoco los créditos adeudados por entes públicos.

Cuando nos hagan pagos parciales (ver ejemplo) hay que entender que el IVA está incluido en las cantidades percibidas y en la misma proporción que la parte del precio satisfecho.

D) En resumen, a las bravas no.

Sí. Se puede recuperar el IVA no cobrado de nuestros clientes morosos. Algo es algo. Pero hay que hacerlo respetando unos plazos y, en el caso del IVA que es un impuesto formalista, siguiendo cierto procedimiento.

Lo que no se puede hacer, o corres el riesgo de que la Administración te lo invalide y entonces ya estes fuera de los plazos previstos, es “anular” la operación mediante la emisión de una factura que la deje sin efecto, cuando los bienes han sido consumidos o los servicios ya prestados.

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Compensación de bases imponibles negativas: cuidado con las estrategias de diferimiento.

Bases imponibles negativas

En una entrada anterior hablábamos del reconocimiento contable de los activos por impuestos diferidos, entre los que se incluían los créditos fiscales por compensación de pérdidas. Desde el punto de vista fiscal, la compensación de bases imponibles negativas de periodos anteriores es un derecho regulado en el artículo 26 de la Ley del Impuesto de Sociedades. El mismo permite que la renta fiscal obtenida en el ejercicio pueda ser compensada con las pérdidas -también fiscales- obtenidas en ejercicios anteriores.

En determinados regímenes (consolidación, fusiones y escisiones, cooperativas…) y bajo ciertas circunstancias (quitas y esperas, entidades de nueva creación, extinción de la sociedad, reversión de deterioros…), la compensación de pérdidas presenta peculiaridades específicas que necesitarían comentarios aparte. No obstante, las reglas generales de compensación son relativamente sencillas en cuanto al plazo y cuantía.

Plazo de compensación y cuantía.

Actualmente no existe ninguna limitación en el plazo en el que puedes compensar tus pérdidas fiscales, por lo que dentro de este plazo indefinido se puede optar por hacerlo en unos periodos o en otros, en función de la mayor eficiencia fiscal de dicha compensación.

En cambio la cuantía de la compensación si presenta ciertas restricciones, pues para ejercicios iniciados durante el año 2017 sólo es posible compensar una cantidad equivalente al 70% de la base imponible positiva del ejercicio (previa a la aplicación -en su caso- de la reserva de capitalización), teniendo que posponer las cantidades no compensadas a ejercicios posteriores. En el caso de empresas que en el ejercicio anterior al periodo impositivo hubieran tenido una cifra de negocios de, entre 20 y 60 millones de euros, dicho porcentaje se reduce al 50%. Y es del 25% si la cifra de negocios es de, al menos, 60 millones de euros.

Y como Hacienda aprieta pero no ahoga, las limitaciones de cantidad en muchas situaciones no serán efectivas puesto que, en todo caso, la base imponible mínima que puede compensarse será de un millón de euros (o su parte proporcional si el periodo impositivo ha tenido una duración inferior al año). Además, en el caso de sociedades de nueva creación, estas pueden compensar la totalidad de las bases imponibles negativas sin limitación alguna en los tres primeros periodos impositivos en los que la base imponible del ejercicio sea positiva.

Las estrategias de opción.

En determinadas circunstancias resultará más eficiente no ejercitar la compensación en la cuantía a la que se tendría derecho por motivos de eficiencia fiscal. Pongamos dos ejemplos:

  • Entidades de nueva creación.

Las nuevas sociedades creadas para la realización de actividades económicas se benefician de un tipo de gravamen reducido especial del 15% en el primer ejercicio de obtención de renta positiva y el siguiente. Además, como hemos dicho, pueden compensar la totalidad de las bases imponibles negativas sin limitación alguna en los tres primeros periodos impositivos en los que la base imponible del ejercicio sea positiva.

Bajo estas circunstancias, lo más eficiente para este tipo de sociedades sería no compensar sus bases imponibles negativas en esos dos primeros ejercicios en que su base imponible positiva le permitiría hacerlo. El tipo de gravamen en dichos periodos es del 15% por lo que sería razonable esperar a hacerlo en aquellos ejercicios en que su tipo es el general del 25%, obteniendo así un ahorro en la tributación en el conjunto de todos esos periodos.

  • Deducciones no trasladables

En algunas situaciones es posible que existan otros beneficios fiscales, como las deducciones en cuota, cuyo periodo de aplicación esté finalizando y sea más eficiente no compensar todas las bases imponible negativas a las que se tendría derecho. De esta forma se aseguraría que en el periodo impositivo exista cuota suficiente para poder aprovechar estas deducciones cuyo plazo se agota y poder aplicar las bases imponibles negativas en periodos impositivos posteriores, puesto que como decimos, no tienen plazo de compensación.

Hacienda y la interpretación de qué y cuanto es lo que compensas.

Recientemente, el Tribunal Económico Administrativo Central ha considerado que la compensación de estas bases imponibles negativas es una opción para el contribuyente. Por lo tanto, conforme a la Ley General Tributaria, una vez solicitas o renuncias a través de la presentación de la declaración del Impuesto de Sociedades dicha compensación, no puedes rectificarla con posterioridad (salvo claro, que dicha rectificación la ejercites en el propio periodo reglamentario de declaración).

Y esto tiene sus consecuencias, y no son buenas. Si una empresa tiene bases imponibles negativas y, en el ejercicio de una economía de opción como en los casos mencionados anteriormente, decide no compensarlas o hacerlo sólo en parte, la Administración entiende que está renunciando a su derecho. Si posteriormente se advierten errores en la declaración o bien es la propia Administración quien a través de un proceso de comprobación incrementa la base imponible del ejercicio, no se podría modificar el importe de la base negativa inicialmente compensada. La Administración entiende que implícitamente se renunció al derecho de compensar más bases imponibles negativas, pues pudiendo haberlo hecho, no se hizo.

El consejo.

La citada postura de la Administración no es una invitación a que compenses cuanto antes tus bases imponibles negativas, aún a costa de perder de vista la eficiencia fiscal que se podría obtener de dicha compensación en el tiempo. Se trata de que cuando decidas no compensarlas todas, consideres si la renta fiscal del periodo actual está correctamente calculada. De lo contrario correrás el riesgo de que, si está última es incrementada posteriormente como consecuencia de un error detectado o por una actuación de comprobación de la Administración, no puedas compensar por un importe superior al que inicialmente solicitaste.

 

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Cuatro cosas que deberías hacer antes de presentar la última liquidación del IVA y el modelo 390

comprobación iva

El modelo 390 es una declaración tributaria resumen anual de todas las operaciones realizadas por el sujeto pasivo durante el año natural correspondientes a la liquidación del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y cuyo plazo de presentación abarca los treinta primeros días naturales del mes de enero del año siguiente.

⚠️ ¿Tienes que presentarlo?

Con el transcurso del tiempo, el aumento de las obligaciones de información que determinados sujetos pasivos tienen con la Administración Tributaria, ha tenido como consecuencia que estos ya no tengan la obligación de presentar el citado modelo. En concreto:

a) No tendrás que presentarlo si estás obligado a llevar los libros registro del Impuesto a través de la sede electrónica de la AEAT, es decir:

  • Si estás inscrito en el Registro de Devolución Mensual del IVA (REDEME)
  • Si eres una gran empresa (volumen de operaciones a efectos del Impuesto superior a 6.010.121,04 €)
  • Si formas partes de un grupo de IVA
  • Si has optado por llevar los libros registro del Impuesto a través de la sede electrónica de la Agencia Tributaria.

b) Tampoco tendrás que presentarlo si realizas declaraciones trimestrales, tus actividades tributan en el régimen simplificado del Impuesto y/o tu actividad consiste en arrendar bienes inmuebles urbanos.

Ahora bien, para ellos la declaración correspondiente al último periodo de liquidación del año contiene un apartado de información específico que es necesario completar en relación con las actividades económicas desarrolladas, prorrata, sectores diferenciados y volumen de operaciones.

Cuadres básicos: declaraciones ▶︎ registros ▶︎ contabilidad ▶︎ otros impuestos

Si no estás en ninguno de los casos anteriores y tienes la obligación de presentar el modelo 390, lo más importante que tienes que hacer es asegurarte antes de la coherencia de las cifras que declaras.

Con las declaraciones periódicas previas

Puede parecer una obviedad pero como decía Roy, el replicante de Blade Runner, “he visto cosas que vosotros no creeríais …”. El modelo 390 no deja de ser una declaración resumen de tus operaciones durante el año y que previamente han tenido que ser declaradas en tus liquidaciones periódicas, por lo que lógicamente las cifras a consignar ahora deben ser la suma de las cifras declaradas previamente. ¡Compruébalo!.

Con los libros registro del Impuesto

De igual forma, cuando has realizado las declaraciones periódicas los datos normalmente los habrás obtenido de los libros registro del impuesto, pero suele ocurrir que una vez cerrados los periodos de liquidación y presentadas las liquidaciones se contabilicen facturas con retraso en dichos periodos que ya están cerrados.

Para asegurarte de que se declaran todas las operaciones, vuelve a comprobar los importes de los libros registros del Impuesto (bases imponibles y cuotas repercutidas/soportadas) correspondientes a los periodos ya liquidados y asegúrate de que coinciden con las liquidaciones presentadas. En caso contrario, si ha habido alguna modificación, tenla en cuenta en la declaración correspondiente al último periodo de liquidación.

Con contabilidad

Pero ve más allá. En realidad el cuadre no sólo debería hacerse entre las propias declaraciones y entre los registros y las declaraciones, sino que deberías tener en cuenta la propia contabilidad.

Las aplicaciones de contabilidad y gestión cada vez automatizan más los procesos y nos hacen menos críticos con los resultados obtenidos, de forma que muchas veces no consideramos los errores bien de introducción de datos, bien de proceso de los mismos que pueden haberse producido.

Abre una hoja excel e incorpora los movimientos de tus cuentas contables donde registres el impuesto soportado y el repercutido y estructúrala de tal forma que puedas determinar si la suma de las cuotas de cada periodo de liquidación coinciden con las cifras consignadas en las declaraciones y/o si han quedado operaciones no incorporadas a las mismas.

Al igual que antes, si alguna factura ha sido contabilizada y no incorporada a las liquidaciones (o al revés), ahora es el momento de corregir el error.

Con otros impuestos

Otra vez la necesaria coherencia entre las cifras. Pero ahora no sólo entre las distintas fuentes de datos donde obtener la información del propio impuesto sobre el valor añadido, sino con las bases de tributación de tu impuesto directo (impuesto de sociedades o impuesto sobre la renta de las personas físicas).

Tanto si llevas contabilidad como si no, asegúrate de que las bases imponibles del impuesto sobre el valor añadido (repercutido) coinciden (o tienen trazabilidad) con la cifra de ingresos de tu actividad económica.

No todas las bases del impuesto sobre el valor añadido (repercutido) tienen que tener la naturaleza de ingreso en tu impuesto de sociedades o tu IRPF, pero existe una gran similitud entre ambas magnitudes. Así que abre otra hoja de cálculo y obtén los apuntes de las cuentas de ingreso durante el año y compáralas con las bases del IVA repercutido. Si no son idénticas, localiza y explica la diferencia (facturas periodificadas al inicio o final del año, determinadas fianzas, determinadas indemnizaciones, anticipos, etc …)

En relación con las bases del impuesto sobre el valor añadido (soportado), su cuadre con las bases contables de las partidas de gasto de la cuenta de pérdidas y ganancias es algo más complicada puesto que normalmente la diversidad de cuentas contables de gasto y su naturaleza es más elevada que las de ingresos. Pero si utilizas una codificación contable apropiada puedes realizar una conciliación bastante aproximada, cuando no exacta.

👀 Revisa tus libros registro del Impuesto.

Si no estás acogido al sistema de suministro inmediato de información (SII) tienes que llevar, en la debida forma, los libros registro:

  • De facturas expedidas
  • De facturas recibidas
  • De bienes de inversión
  • De determinadas operaciones intracomunitarias

Los libros registro del impuesto son el primer documento que te van solicitar en un procedimiento de comprobación tributaria del impuesto, así que asegúrate de que los mismos tienen debidamente cumplimentados todos sus campos y de que no existen saltos en la numeración o números de facturas duplicados.

Comprueba que en el libro registro de bienes de inversión incorpora lo que el artículo 108.Dos de la Ley del IVA define como tales y no, por ejemplo, inmovilizados contables cuyo coste de adquisición está por debajo de 3.005,06 € que por el contrario, no tienen la consideración de bienes de inversión a efectos del Impuesto.

👀 Y también tus facturas

Para poder deducirse el impuesto soportado hay dos tipos de exigencias normativas. Una material, la realización efectiva de las operaciones y otra formal puesto que el IVA es un impuesto que pone el foco en el cumplimiento de requisitos formales para permitir la deducción de las cuotas soportadas, por motivos de control y garantía recaudatoria.

Dichos requisitos formales se especifican en el Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre, por el que se regulan las obligaciones de facturación, así que no está de más que revises si todos los documentos que tienes para ejercitar el derecho a la deducción cumplen con dichos requerimientos.

📈 Si no te han pagado, considera si puedes modificar tu base imponible

El cierre del ejercicio es tan buen momento como cualquier otro para poner atención en aquellas operaciones fallidas en las que el destinatario de tus bienes o servicios no ha hecho efectivo el pago de las cuotas repercutidas, lo que te podrá permitir – cumpliendo con los requisitos especificados en la Ley- modificar tus bases imponibles y reducir la cantidad de IVA a pagar.

 

Tienes hasta el 30 de enero para poner en práctica estos consejos que te damos. Te llevarán sólo un poco de tiempo y podrán ahorrarte algún susto más adelante.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza C.B.

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En la prosperidad sí, en la adversidad también, pero menos.

Activación créditos fiscales

Si tu sociedad obtiene un beneficio, tienes que pagar un impuesto. Hacienda es un socio en tus ganancias en un porcentaje del (normalmente) 25%. ¿Pero y si en vez beneficios has tenido pérdidas?. Bueno, entonces Hacienda sigue siendo tu socio como antes, pero no tanto. No esperes que contribuya en ese mismo porcentaje a paliar el quebranto.

Si al final del ejercicio has tenido una pérdida, habrás generado un derecho de compensación en el futuro, pero no un derecho de devolución (más allá de las retenciones y/o pagos a cuenta del impuesto que hayas realizado). Y para poder ejercitar dicho derecho de compensación, necesitas obtener beneficios en el futuro.

El reconocimiento contable de los activos por bases imponibles negativas.

Desde la óptica fiscal, la compensación de bases imponibles negativas de periodos anteriores es un derecho regulado en el artículo 26 de la Ley del Impuesto de Sociedades y cuyas reglas generales comentaremos en otra entrada posterior.

Desde el punto de vista contable, en el caso de obtener un beneficio gravable en el Impuesto de Sociedades, se produce un gasto que se registra en la cuenta 6300. Impuesto sobre beneficios corriente y, por otra parte, un pasivo con la Hacienda Pública registrado en la cuenta 4752. Hacienda Pública acreedora por impuesto sobre sociedades.

CuentaDebeHaber
6300. Impuesto sobre beneficios corrientexx
4752. Hacienda Pública acreedora por Impuesto Sociedadesxx

En cambio, si lo que se obtiene es una pérdida fiscal el derecho de compensación futuro de dicha base imponible negativa es un activo cuyo reconocimiento – de la manera expresada en el asiento siguiente – no siempre es posible, puesto que los activos sólo han de reconocerse cuando sea probable su recuperación futura y no existan dudas sobre la misma.

CuentaDebeHaber
4745. Créditos por pérdidas a compensar del ejercicioxx
6301. Impuesto sobre beneficios diferidoxx

En contabilidad ese tipo de activos, que originarán en el futuro una menor cantidad a pagar o, en su caso, una mayor cantidad a devolver por impuestos, se denominan “activos por impuestos diferidos” y su registro se realiza en la cuenta 474.

Los activos por impuestos diferidos que podemos encontrarnos son de tres tipos:

  • Diferencias temporarias deducibles
  • Derechos relacionados con deducciones y bonificaciones pendientes de aplicar
  • Créditos por pérdidas a compensar generados en el ejercicio

En relación con los activos del último tipo, los derivados de créditos por pérdidas a compensar, para su registro contable la Resolución de 9 de febrero, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas requiere que resulte probable que la empresa vaya a obtener ganancias fiscales futuras que permitan compensar las bases imponibles negativas en un plazo no superior al previsto en la legislación fiscal, con el límite máximo de diez años contados desde la fecha de cierre del ejercicio, salvo prueba de que será probable su recuperación en un plazo mayor, en aquellos casos en los que la legislación tributaria permita compensar en plazos superiores o no establezca un límite temporal para poder practicar la compensación.

Es decir:

  1. En primer lugar, se requiere que sea probable la obtención de beneficios futuros que permitan la compensación. Hay que entender que la probabilidad es un concepto que va mas allá de la mera posibilidad. La expectativa de obtener beneficios futuros debe de ser mayor que la de no obtenerlos. No obstante, ni la citada Resolución ni el Instituto precisan más en este sentido.
  2. En segundo lugar, el plazo temporal en que dicha compensación ha de ser probable tiene un primer límite máximo de diez años.
  3. En tercer lugar, a pesar de lo indicado en el punto 2. anterior y, puesto que nuestra normativa fiscal (artículo 26 Ley Impuesto de Sociedades) no establece límite temporal de compensación para las bases imponibles negativas, si se prueba que el periodo en el que será posible la compensación excede de diez años, también sería posible el reconocimiento contable de dichos activos.

Así que, salvo el difuso concepto de probabilidad y el plazo previsto en el que dicha probabilidad vaya a concretarse, no parece existir mucha más guía a la hora de establecer si un activo por crédito fiscal de bases imponibles negativas puede registrarse contablemente o no puesto que, tal y como establece la citada Resolución, aún con un historial en la sociedad de pérdidas continuadas esto sólo evidencia una presunción de que no sea probable la obtención de ganancias futuras que permitan la activación del crédito fiscal, pero es una presunción que admite prueba en contrario.

Crispando los nervios de tu auditor.

Los auditores solemos ser muy críticos con la activación de los créditos fiscales, especialmente los derivados de bases imponibles negativas. Pero no es por deporte, sino más bien por falta de consistencia en las estimaciones de las ganancias fiscales futuras previstas.

Al tratarse de un derecho de compensación con bases imponible positivas futuras, en el momento de la aparición de la base imponible negativa debe existir evidencia suficiente de que en el futuro se obtendrán bases imponibles suficientes para compensar esos importes. Y para ello, la Resolución indicada establece que “el plan de negocio empleado por la empresa para realizar sus estimaciones sobre las ganancias fiscales futuras debe ser acorde con la realidad económica del mercado y las especificidades de la entidad”.

Es decir, no basta con la mera estimación de la probabilidad de ganancias futuras. Estas deben de ser razonables y soportadas en proyecciones que sean realistas, coherentes, sólidas y formuladas teniendo en cuenta el sector donde opera la empresa así como sus propias características. La activación de estos créditos debe de fundamentarse en un análisis solvente de la viabilidad futura de la empresa, sobre todo cuanto más a largo plazo es la proyección, de lo contrario no es posible.

Efectos contables vs efectos fiscales

Fiscalmente el derecho de compensación de las bases imponibles negativas de ejercicios anteriores existe siempre y con independencia de si dicho crédito ha sido reconocido o no contablemente.

En contabilidad, como hemos dicho, el reconocimiento de dichos créditos sólo es posible si se tiene evidencia de que será posible realizarlos con ganancias fiscales futuras.

El registro de los mismos, tal y como indicábamos en el asiento de ejemplo anterior, tiene efectos exclusivamente contables y no fiscales. La cuota a pagar no varía, pero sí lo hace el resultado contable puesto que con su reconocimiento se contabiliza un menor importe en el gasto por impuesto devengado, lo que hace que el resultado del ejercicio aumente, por lo que se suele caer en la tentación sobre todo en empresas que atraviesan dificultades, de mejorar su imagen artificiosamente mediante dicho registro aunque no se den los requisitos para ello.

Esto que en principio parece inocuo, puede convertirse en un problema en el futuro puesto que nuestro código penal contempla los delitos relacionados con la contabilidad en el ámbito mercantil. Antes de animarse a contabilizar lo que no se debe, hay que saber que el artículo 290 del Código Penal establece que los administradores de la sociedad que falseen las cuentas anuales de forma idónea para causar un perjuicio incluso a terceros serán castigados con penas de uno a tres años y multas de seis a doce meses. Además, el artículo 259 del Código Penal establece penas de prisión (de uno a cuatro años) y multa (de ocho a veinticuatro meses) a quien, encontrándose en situación de insolvencia actual o inminente cometa irregularidades que sean relevantes para la comprensión de su situación patrimonial o financiera.

Nada es para siempre.

Por supuesto, siempre es posible que las circunstancias actuales cambien en el futuro y, los activos por créditos fiscales que hoy era factible reconocer (o no), no lo sean (o sí) en el futuro.

Si esto sucede, la norma contable establece que, al cierre de cada ejercicio deberíamos estimar la capacidad futura de nuestra empresa de recuperar los activos por impuestos diferidos, incluidos los derivados de los créditos fiscales para reconocerlos o, en su caso, darlos de baja. Dichos ajustes a nuestra estimación inicial se llevarán a cabo en las cuentas 633. Ajustes negativos en la imposición sobre beneficios (en el caso de que tengamos que darlos de baja) y 638. Ajustes positivos en la imposición sobre beneficios (en el caso de que un año no se hubieran reconocido pero en el futuro cambiara nuestra estimación sobre su recuperación futura).

 

Y bajo estos condicionantes, ¿tú contabilizas los créditos fiscales como norma o piensas antes si puedes hacerlo?

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza C.B.

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Cláusulas suelo. El banco no era tu amigo entonces, no supongas ahora lo contrario.

clausulas suelo

A estas alturas deberíamos haber aprendido que las entidades financieras persiguen a toda costa y como único objetivo su propia cuenta de resultados, que sólo les preocupa el dividendo a sus accionistas y si te ofrecen algo es porque esencialmente ese algo favorece sus intereses.

Cláusulas suelo, cláusulas de vencimiento anticipado, participaciones preferentes y una larga lista de abusos bancarios deberían hacer que nuestro “sentido arácnido” se activase ante cualquier propuesta u ofrecimiento que nos hiciese una entidad financiera. Así que si has solicitado la anulación de tu cláusula suelo y te han hecho o estas esperando que el banco te comunique cual es el importe que te han cobrado de más, lo inteligente sería que realizases por tu cuenta ese cálculo asumiendo que el banco, aunque ahora te devuelva dinero, lo hace porque le obligan a ello y no porque sea tu amigo y teniendo en cuenta que tiene a sus espaldas un largo historial de “errores” y abusos. Así que, ¿por qué ibas a dar por buena sin más la cantidad que ellos te ofrezcan?.

Préstamo francés. Sólo necesitas unos pocos datos

No hace falta tener grandes conocimientos de matemáticas financieras para hacer un cálculo exacto de cuales son las cantidades que tendrían que devolverte. La mayor parte de las operaciones de financiación hipotecaria utilizan el sistema de amortización francés puesto que así se consigue que durante toda la vida del préstamo se pague siempre el mismo importe, lo que evita incertidumbres. Esa cantidad constante ya incorpora tanto los intereses como la amortización del principal y lo único que variará durante la vida del préstamo es la proporción en que ambas magnitudes, capital e intereses, se devuelven. Inicialmente el importe de los intereses que se abonan es elevado (puesto que la deuda viva también lo es) y la amortización de esta última es más pequeña, invirtiéndose esta relación conforme pase el tiempo y el capital pendiente vaya reduciéndose.

Calcular qué hemos pagado hasta ahora con la cláusula suelo y qué tendría que haberse pagado sin ella es relativamente sencillo. Existen multitud de “calculadoras on line” y páginas en internet que se supone que te hacen el cálculo, pero personalmente prefiero no fiarme de herramientas que no se qué hacen ni cómo lo hacen. Para hacerlo tú mismo sólo necesitas saber los siguientes datos:

  • Capital que te prestó el banco
  • Tipo de interés nominal de la operación y diferencial aplicado al mismo
  • Duración del préstamo

Si necesitas saber cual es el tipo que tienes que aplicar, busca en tu escritura y probablemente encuentres que el mismo está referenciado al indice interbancario conocido como Euribor y a un determinado plazo (1 año, seis meses, etc), y una vez identificado podrás buscarlo en páginas web como la del Instituto Nacional de Estadística.

Es importante que expreses el tipo de interés en el mismo plazo en se producen los periodos de liquidación, esto es, si pagabas tu préstamo mensualmente y el tipo nominal de tu operación era de un 6% anual, debes expresarlo también mensualmente, es decir, 6%/12 o un 0,5%.

Funciones PAGO. Excel para todos

Y con esto, sólo tienes que utilizar unas sencillas fórmulas financieras en la hoja de cálculo excel para calcular el importe de cada cuota y su distribución entre capital e intereses y de las que, a continuación, te explicamos su sintaxis y parámetros. Advierte antes que dichas funciones expresan “pagos” por lo que la hoja de cálculo expresará su resultado como un número negativo, de manera que si no quieres trabajar con cifras negativas, pon un signo menos antes de la expresión de la fórmula.

  1. PAGOPRIN(tasa;periodo;nper;va;vf;tipo): interés pagado en cada cuota.
  2. PAGOINT(tasa;periodo;nper;va;vf;tipo): capital amortizado en cada cuota.
  3. PAGO(tasa;nper;va;vf;tipo): total de cada cuota, capital más intereses.
  • tasa (obligatorio): es el tipo de interés por periodo de la operación, es decir, si tus plazos son mensuales, es el tipo mensual.
  • periodo (obligatorio): es el periodo (mensual, trimestral, etc) para el que calculas la cuota de interés o de capital. Va desde 1 hasta el valor de “nper”
  • nper (obligatorio): es el número total de periodos en que el préstamo se amortiza expresado en los mismos términos que “periodo” o “tasa”, esto es, mensuales, trimestrales, etc.
  • va (obligatorio): es el importe del préstamo.
  • vf (opcional): es el valor del préstamo al final del último pago y, puesto que este es cero, puede omitirse.
  • tipo (opcional): toma los valores 0 o 1. Si se indica 0 o se omite, se considera que los pagos del préstamo son postpagables, esto es, se realizan al final de cada uno de los periodos. Si se indica 1 los cálculos se realizarán al principio de cada uno de los periodos, es decir, prepagables.

Hay que tener en cuenta que se tratan de operaciones cuyo tipo es variable y vinculado a índices de referencia (normalmente el Euribor), por lo que con cada revisión del tipo el contador del argumento “periodo” vuelve a reiniciarse desde el valor 1, el argumento “nper” ya sólo puede considerar el número total de periodos restantes desde la modificación del tipo y hasta el final de la vida del préstamo y el argumento “va” será el importe del préstamo vivo tras la modificación del tipo de interés.

Con estas indicaciones ya eres capaz de construir el cuadro de amortización de tu préstamo, tanto con las condiciones que hasta ahora te habían aplicado, es decir, teniendo una cláusula suelo, como sin ella y comparar ambas situaciones hasta la fecha en que te hubiesen estado aplicando aquella.

Considera los resultados. No todo es lo mismo.

La comparación de ambos escenarios te dará como resultado que una cláusula suelo ha tenido como consecuencia inmediata un mayor pago de cantidades en intereses de las que hubieran sido exigibles sin aquella pero además, un segundo efecto, y es que puesto que como tendríamos que haber pagado menos intereses, nos hubiera quedado más dinero disponible con el pago de cada cuota para hacer frente a la amortización del capital, de forma que la deuda viva pendiente debería ser menor.

Para ilustrarlo pongamos el siguiente ejemplo:

  • Nominal del préstamo: 250.000,00 €
  • Interés con aplicación de suelo: 3%. La cláusula suelo se ha venido aplicando hasta el periodo (mes) 180
  • Interés sin aplicación de suelo: 1%
  • Duración (meses) = 240

Puesto que se trata de un ejemplo para entender la mecánica de cálculo, se ha considerado que con la aplicación del suelo y sin ella hay un tipo de interés, pero la realidad será que como los mismos están referenciados al Euribor, en cada periodo de revisión el préstamo se habrá liquidado a un tipo diferente. Además, la proyección de ambos cuadros de amortización se ha simplificado a efectos de presentación y se han ocultado las filas que van desde los periodos de liquidación 11 al 174.

Captura de pantalla 2017-06-04 a las 18.52.34

El resumen de cálculos obtenidos es el siguiente:

Captura de pantalla 2017-06-04 a las 20.27.21

Es decir, por un lado nos han cobrado 52.515,54 € de intereses de más durante el periodo 1 al 180 pero por otro, de no haber existido cláusula suelo deberíamos haber amortizado 9.901,08 € de más de capital, de manera que nuestra deuda pendiente fuese 67.260,60 € y no 77.161,66 €, tal y como se muestra en la tabla excel.

En términos financieros, de flujos de caja, hemos pagado cuotas (comprensivas de capital e intereses) por un importe en exceso de 42.616,48 € y además, nuestra deuda con el banco tendría que ser reducirse en 9.901,06 €. La suma de ambas cantidades equivale al exceso de intereses pagados de más (52.517,54 €).

Y una vez que sabemos exactamente cual es el efecto que la cláusula suelo ha tenido en nuestra hipoteca, deberemos analizar cual es la respuesta del banco. Y no sólo para verificar que estas son las cifras, sino también y muy especialmente, para evaluar de qué manera nos ofrecen reparar el daño. Y además, que en todo caso, siempre incluya intereses indemnizatorios al tipo legal que corresponda en cada año.

Hay que entender que no todas las opciones son financieramente equivalentes. Por ejemplo, no es lo mismo considerar una devolución de 52.517,54 € y dejar una deuda viva por importe de 77.161,66 € que una devolución de 42.616,48 € dejando un capital pendiente de 67.260,60 €. Con la primera de las posibilidades lo que hace el banco es algo así como darnos un préstamo que no hemos solicitado (por importe de 9.901,06 €) y que, por supuesto, nos cobrarán al tipo correspondiente durante toda la vida restante de la hipoteca. Con la segunda se recibe menos efectivo, pero también la deuda restante es menor.

En otros casos las opciones se complican pues algunas entidades financieras también te ofrecen la posibilidad de no devolverte el dinero y cancelar más deuda, o incluso la de no cobrarte intereses durante un periodo de tiempo.

En cualquier caso, lo principal es comprobar que la oferta que recibes de tu entidad financiera es cuantitativamente correcta. A partir de ahí, y en función de las alternativas que te ofrezcan, tendrás que evaluar cual es la más interesante, puesto que aunque en cuantía sean idénticas, factores como el tiempo o el interés hacen que sean financieramente diferentes. Algunas de ellas serán más interesante para la entidad financiera que para ti y es que, recuerda, el banco no es tu amigo.

Y tú, ¿sabes qué cantidad tienes que reclamar?

 

@ Javier López Gonzálvez.

@ Sinderiza C.B.

Foto Olu Eletu para unsplash.com

Renta 2016 … is coming.

renta 2016

Walter Wriston, antiguo director ejecutivo de Citicorp, decía algo así como que ni todos los contables, asesores fiscales y hasta una convención de magos juntos serían capaz de aclararse con el impuesto sobre la renta de las personas físicas.

Aunque la afirmación del señor Wriston resultaba exagerada, llama la atención sobre lo complejo que a veces resultan la redacción y la compresión de las normas tributarias, realidad especialmente delicada sobre todo en una figura impositiva que obligará a casi 20 millones de contribuyentes a realizar su declaración de renta este año.

Podríamos hablar de la obligación que todos tenemos de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos, de la justicia en la progresividad del impuesto, etc. pero al final esas cuestiones no van a cambiar nuestra realidad. Y la realidad es que el plazo para presentar la declaración acaba el 30 de junio (el 26 si has domiciliado el pago). Así que más vale asegurarse de que no contribuyamos de más a ese sostenimiento, o al menos no involuntariamente.

Repasemos algunas cuestiones sencillas pero que recurrentemente suelen generar dudas:

Sobre herencias

No está sujeta al IRPF la renta que se encuentre sujeta al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones (ISD), y por tanto, los bienes y derechos obtenido en una herencia constituirían el hecho imponible del IRPF por obtención de ganancias patrimoniales valoradas a su valor real, pero no van a estar sujetas al mismo al estar dicha herencia sujeta al ISD.

Sobre préstamos a familiares

El dinero prestado a un familiar en principio sí tiene repercusiones en el IRPF, pues se presume retribuido, estimándose la contraprestación aplicando el tipo interés legal del dinero. Pero cabe la prueba en contrario, tanto para la presunción de rendimiento como de su cuantía, admitiéndose como prueba cualquier medio generalmente admitido en derecho (contabilidad, escritura, etc ..)

Sobre prestaciones por despido

Sólo están exentas las indemnizaciones por despido en la cuantía establecida con carácter obligatorio en el estatuto de los trabajadores y no en virtud de convenio, pacto o contrato.

Cuando se extinga el contrato de trabajo con anterioridad al acto de conciliación, estarán exentas las indemnizaciones por despido que no excedan de las que hubieran correspondido en el caso de que el mismo hubiera sido declarado improcedente, y no se trate de extinciones de mutuo acuerdo en el marco de planes o sistemas colectivos de bajas incentivadas. El importe de la indemnización exenta tendrá como límite la cantidad de 180.000 €.

Sobre indemnizaciones por accidentes de tráfico

La indemnización recibida como consecuencia del fallecimiento de un familiar en accidente de tráfico, que sea consecuencia de un contrato de seguro de vida, no estaría sujeto al IRPF por estarlo al ISD.

Si la indemnización es percibida como consecuencia de su fijación legal o judicial, no estaría sujeto al ISD al no tener su causa en un negocio gratuito para el que la recibe, y por tanto sería una ganancia patrimonial para el perceptor, siempre que sea consecuencia de un seguro de responsabilidad civil.

También están exentas las indemnizaciones por daños personales derivadas de contratos de seguros de accidentes del propio accidentado (no por responsabilidad civil), salvo aquellos cuyas primas hubieran podido reducir la base imponible o ser consideradas gasto deducible.

La cuantía de la exención es la que resulte de aplicar, para el daño sufrido, el sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de tráfico.

Sobre pensiones por alimentos

Están exentas las anualidades por alimentos en favor de los hijos recibidas que sean establecidas por decisiones judicial. La pensión compensatoria que percibe el cónyuge deberá tributar en concepto de rendimiento íntegro de trabajo, no obstante el pagador podría reducir su base imponible general en el importe satisfecho por la pensión compensatoria.

Sobre rendimientos del trabajo

Los importes recibidos como consecuencia de gratificaciones voluntarias realizadas por la empresa a un trabajador por su jubilación, constituyen un rendimiento derivado del trabajo personal y están plenamente sujetos al impuesto.

Al tener un periodo de generación superior a dos años, gozará de una reducción del 30 por 100. La cuantía del rendimiento íntegro sobre la que puede aplicarse dicha reducción no podrá superar el importe de 300.000 € anuales.

Sobre retribuciones en especie

Las cuotas del RETA satisfechas por la sociedad a los socios tendrán la consideración de retribución del trabajo en especie, lo que significa la obligación de efectuar un ingreso a cuenta.

En cambio, si el pago se realiza mediante entrega de su importe dinerario al socio, su calificación sería la de retribución dineraria, por lo que el pago a cuenta, es decir, la retención, se detraería de aquel importe.

Dichas cuotas del RETA tendrán a su vez la consideración de gasto deducible para la determinación de los rendimientos netos del trabajo.

Sobre la declaración

Una de las novedades principales para el ejercicio 2016 consiste en la generalización del borrador de declaración a todos los contribuyentes, cualquiera que sea la naturaleza de las rentas obtenidas. De esta forma, todos los contribuyentes podrán obtener su borrador de declaración del IRPF a través del Servicio de tramitación del borrador/declaración (RentaWeb), tras aportar, en su caso, determinada información que les será solicitada al efecto, u otra información que el contribuyente pudiera incorporar.

@ Javier López Gonzálvez.

@ Sinderiza C.B.

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Y tú, ¿qué plan tienes?

plan general de contabilidad pymes

Recientemente vimos como, continuando con el proceso de armonización contable europeo, se publicaba el Real Decreto 602/2016 que, entre otras cuestiones, ampliaba el ámbito de aplicación del Plan General Contabilidad-Pymes igualándolo (o casi) con el del Plan General Contabilidad-Normal para cuentas anuales abreviadas. Adicionalmente también se elevaban los umbrales cuantitativos para poder aplicar el Plan General Contabilidad-PYMES para entidades sin fines lucrativos.

Hoy lo que tenemos es un conjunto de diferentes límite a aplicar según la situación que estemos evaluando: plan de contabilidad aplicable, obligación de consolidar estados financieros, obligación de auditoría, etc. Así que vamos a tratar de ordenarlos para su mejor comprensión:

Respecto al plan de contabilidad que podemos utilizar

Para poder utilizar el PGC-Pymes, durante dos años consecutivos a fecha de cierre del ejercicio tienes que cumplir con dos de los tres límites siguientes:

  • Total activo: No superior a 4.000.000 €
  • Cifra negocios: No superior a 8.000.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50.

Si la sociedad forma parte de un grupo de empresas, en los términos descritos en la norma de elaboración de cuentas anuales número 11 del PGC-Pymes, para los límites anteriores habrá que tener en cuenta la agregación de las cifras de todas las entidades que conforman el grupo, así como las eliminaciones e incorporaciones regulados en las normas de consolidación.

No es posible aplicar el PGC-Pymes si:

  • Se es una entidad de interés público de las reguladas en el artículo 3.5 de la Ley 22/2015, de 20 julio, de Auditoría de Cuentas.
  • Se forma parte de un grupo de sociedades que formule o debiera haber formulado cuentas anuales consolidadas.
  • Que se tenga una moneda funcional distinta del euro.
  • Que se trate de entidades financieras que capten fondos del público asumiendo obligaciones respecto de los mismos o de entidades que las gestionen.

Para poder utilizar el PGC-Normal, pero formulando cuentas anuales abreviadas, durante dos años consecutivos a fecha de cierre del ejercicio tienes que cumplir con dos de los tres limites siguientes (siempre que no seas una entidad de interés público de las citadas antes):

1. Para formular balance y memoria abreviados:

  • Total activo: no superior a 4.000.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 8.000.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50

2. Para formular cuenta de pérdidas y ganancias abreviada:

  • Total activo: no superior a 11.400.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 22.800.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 250

Y con el RD 602/2016 también se introduce la consideración de grupo para la fijación de estos límites, estableciendo que si la empresa forma parte de un grupo de empresas, en los términos establecidos en la norma de elaboración de cuentas anuales 13 del PGC-Normal, para la cuantificación de los importes se tendrá en cuenta la agregación de las cifras de todas las entidades que conforman el grupo, así como las eliminaciones e incorporaciones regulados en las normas de consolidación, exceptuando de aplicación esta regla, cuando las información financiera de la empresa se integre en las cuentas anuales consolidadas de la sociedad dominante.

En resumen, si ahora sobrepasas los limites para poder utilizar el PGC-Pymes, no podrás tampoco formular cuentas anuales abreviadas, tendrás que utilizar el PGC-Normal, formulando cuentas anuales normales. Y además, si antes utilizabas el PGC-Normal pero formulabas cuentas anuales abreviadas, es posible que ahora, si formas parte de un grupo que no consolida, la agregación de las cantidades de todas las empresas que lo forman te obligue a formular cuentas anuales con el formato normal.

Respecto a la obligación de auditoría de cuentas anuales

Aquí no hay nada nuevo. Si no hay legislación especifica aplicable a la entidad de que se trate, como en el caso de Fundaciones o Cooperativas, los límites para someter a auditoria obligatoria las cuentas anuales son los establecidos en el artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital, esto es, a fecha de cierre reunir durante dos ejercicios consecutivos dos de los tres limites siguientes:

  • Total activo: no superior a 2.850.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 5.700.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50

Respecto a la obligación de consolidar cuentas anuales

Igualmente, nada ha cambiado con el RD 602/2016 en relación con los límites cuantitativos, puesto que se mantiene la dispensa de la obligación de consolidar cuando el grupo no sobrepase las siguientes dimensiones durante dos ejercicios consecutivos (salvo que alguna de ellas tenga la consideración de entidad de interés público):

  • Total activo: no superior a 11.400.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 22.800.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 250

Dichos importes serán el resultado de la agregación de las magnitudes de la sociedad dominante y las del resto de sociedades del grupo, teniendo en cuenta los ajustes y eliminaciones que procedería realizar, de efectuarse la consolidación y, en caso de no aplicar esta regla, alternativamente podrán considerase la agregación de los importes del activo y de la cifra de negocios de todas las sociedades del grupo incrementadas en un 20 por 100, manteniéndose la cifra de trabajadores en los 250.

Además, si en los dos primeros ejercicios sociales desde la constitución de un grupo o desde la toma de control de una sociedad por un grupo preexistente, el conjunto de sociedades del mismo no sobrepasa dos de los citados tres límites, se estará dispensado de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas. En cambio, si esto es así, existirá la obligación de consolidar tanto en ese primer ejercicio como en el siguiente.

Estos son, básicamente, las cifras que debemos manejar para evaluar las obligaciones contables y mercantiles relacionadas con el PGC aplicable, la obligación de auditar y la de consolidar. No obstante, cada una de ellas tiene excepciones y/o matizaciones que se detallan en las normas que las regulan y que hay que analizar para cada caso concreto. Y además, no debéis olvidar que en la normativa fiscal también se establecen límites relacionados, por ejemplo, con la consideración de gran empresa (con las obligaciones que de ello se derivan) o de empresa de reducida dimensión, a efecto de los beneficios fiscales establecidos para ellas en el impuesto de sociedades.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

Foto: rawpixel.com en unsplash.com

Contabilidad de criptomonedas: ¿Por qué lo llaman moneda digital cuando quieren decir activo no monetario?

contabilidad de criptomonedas

Soy curioso, mucho. Necesito entender el qué y el porqué de las cosas. Decía el gran Luis Eduardo Aute que sin curiosidad no hay nada, ni reflexión ni conocimiento. Si a eso le añado que soy un poco friki (sin asteriscos, que es un término aceptado por la Real Academia de la Lengua Española) de la tecnología, era cuestión de tiempo que comprase mis primeros “bitcoins a un “trader”, aprovechando una ventana temporal en el mes de enero en el que su tasa de conversión con el euro era favorable, y que he almacenado en un monedero en blockchain.info y hasta he descargado la correspondiente aplicación de iOS para gestionarlos.

Para aprender sobre la tecnología que existe detrás de esta criptomoneda (la cadena de bloques o “blockchain”), existen multitud de recursos formativos en la web, foros a los que asistir y para los que solo necesitas unos pocos conocimientos técnicos, incluso, si sólo quieres conocer qué son las criptomonedas, cuales son sus ventajas, el universo de posibles aplicaciones tras la tecnología que incorporan y porqué van a impactar y cambiar al mundo financiero de una forma similar a como Internet ha cambiado la forma en que accedemos a la información.

Hay medios de pago más allá de los bancos centrales.

La cuestión hoy es otra: has superado el miedo a pensar exclusivamente en divisas respaldadas por una autoridad central cuando te has dado cuenta de que el mundo abandonó el patrón oro en los años 70 y que, desde entonces, estamos en un sistema fiduciario en donde nuestros euros y dólares no están respaldados por ningún bien físico o “commodity”, están respaldados únicamente por la confianza que tengamos en las economías más endeudadas del planeta y sus bancos. Cuestión de fe … y de tinta para seguir imprimiendo billetes.

Y superado ese miedo, has pensado que puede ser interesante eso de tener algo de dinero en una moneda que no pertenece a ningún estado, que puedes usar en todo el mundo por igual, con el que operar sin costes ni intermediarios, “peer to peer” con otra persona, descentralizada y no controlada por ninguna autoridad central, imposible de falsificar o duplicar, donde no es necesario revelar tu identidad para realizar cualquier transaccióndonde el dinero es imposible de ser intervenido o congelado. Has comprado tus primeros bitcoins y has pensado: pero…..¿esto como se contabiliza?.

¿Las monedas digitales son tesorería?. No, al menos de momento.

Desde una perspectiva exclusivamente contable, lo único que tenemos es la respuesta dada por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) en una consulta que no ha publicado en sus boletines pero que puedes leer aquí, a la cuestión de como contabilizar “bitcoins” o monedas virtuales en el caso de una empresa que los adquiere, bien para revenderlos a clientes a cambio de una comisión, bien para formar parte de su inmovilizado.

Nuestro organismo regulador entiende que las criptomonedas cumplen todos los requisitos para ser considerados como activos puesto que son bienes o derechos que se controlan económicamente, resultantes de sucesos pasados y de los que se espera obtener beneficios o rendimientos en el futuro y en concreto, si se encuentran vinculadas de forma permanente con la empresa, como inmovilizados intangibles al cumplir con las condiciones de la NRV 5º del PGC, pues son activos no monetarios (¡!) sin apariencia física y susceptibles de valoración económica y además, son identificables. No obstante, si la función que cumplen dichas criptomonedas es la de transformarse en disponibilidad financiera a través de su venta, deberemos aplicar la NRV 10º del PGC y considerarlas como existencias.

¿Como puede ser una moneda virtual un activo no monetario?

No es posible negar ni coherencia ni racionalidad al criterio expresado en el párrafo anterior que, por otro lado, resulta ser la posición oficial en el contexto internacional, donde la International Accounting Standard (IAS) 38 -Activos intangibles- y la IAS 2 -Inventarios- son las normas consideradas como más adecuadas para los requerimientos de valoración y medición de estos activos. Las criptomonedas tienen todas esas características que les permiten ser reconocidas como inmovilizados intangibles y, aunque no es del todo una cuestión pacifica, incluso también el de ser (aún) activos no monetarios.

Sin embargo, en dicho contexto internacional se han expresado otras opiniones y otros puntos de vista en relación a qué norma debería de aplicarse en el registro y medición de las operaciones con monedas digitales y que contemplaban otras opciones además de la contabilidad bajo los criterios de la IAS 38 o la IAS 2. En concreto, algunos piensan que las operaciones con monedas digitales tendrían que registrarse bajo los criterios de la IAS 7 (Estado de flujos de efectivo), puesto que las criptomonedas no son más que otra forma de dinero efectivo y deberían ser contabilizadas como tal.

No obstante, la postura hoy de los organismos reguladores es que las criptomonedas no encajan en la definición de efectivo o la de otros activos líquidos equivalentes. Y sus razones son varias:

  • Aunque reconocen que la cifra crece constantemente, consideran que en el contexto internacional, sólo un pequeño número de empresas acepta criptomonedas como medios de pago.
  • De momento, nadie parece reconocer las monedas digitales como moneda de curso legal aunque algunos bancos centrales están considerando su uso y, además, en muchos casos ya existe normativa y regulación en relación con el lavado de dinero y estas monedas.
  • La consideración como otros activos líquidos equivalentes presenta problemas debido a la significativa volatilidad del precio de las monedas digitales.

El efectivo debería ser un activo que “almacenase” valor, proporcionase una base común para los precios y sirviese como medio de intercambio. Y todo esto parece fallar en las criptomonedas debido a su volatilidad y a que no es aún una base común para la expresión de precios, a pesar de que cada vez más son aceptadas como medio de pago y por lo tanto, todavía no son un medio de intercambio suficientemente aceptado.

Pero a su vez, también se reconoce que la aplicación a las criptomonedas de los estándares regulatorios de los activos intangibles e inventarios presenta problemas con la calidad y utilidad de la información que se da en los estados financieros.

¿Entonces?

Entonces tal vez el continuo y sostenido crecimiento de las transacciones en bitcoins y otras criptomonedas que puedes ver aquí, den tiempo para discutir la posibilidad de emitir por parte del International Accounting Standard Board (IASB) una nueva norma que regule específicamente las monedas virtuales o bien a modificar la definición del efectivo y otros activos activos líquidos equivalentes o incluso la de activo financiero, y hasta a modificar los criterios de reconocimiento y medida de la IAS 2 y la IAS 38.

O tal vez, como casi siempre suele ocurrir, la realidad vaya más rápido que la normativa que pretende regularla y a Jeff Bezos (Amazon), Devin Wenig (eBay) o Dan Schulman (PayPal) se les ocurra un día aceptar pagos en Bitcoins tal y como lo hacen ya Microsoft o Dell, y entonces tengamos que reconsiderar todo lo dicho hasta ahora, pero deprisa y corriendo. De momento, los bancos tradicionales buscan darle un marco legal a la tecnología de la cadena de bloques y los estados experimentan con divisas digitales.

Hasta entonces lo único que tenemos es el criterio del ICAC expresado en la consulta anterior que, aunque muy claro, deja ciertas cuestiones en el aire:

  1. ¿Cual es la norma de reconocimiento y valoración para aquellas monedas virtuales que son adquiridas exclusivamente como medio de pago?, es decir, que ni se adquieren para vincularse de manera permanente a la empresa (inmovilizado intangible) ni para su posterior reventa (existencias). ¿Un instrumento financiero en el corto plazo?
  2. ¿La adquisición de bienes con bitcoins registrados en el activo intangible obliga a aplicar las reglas contabilización de una permuta (comercial)?. ¿Y en el caso de que lo adquirido sea un bien corriente o un servicio?. ¿Aplicamos el criterio de la baja para activos materiales entregados como dación en pago?

Y finalmente Hacienda, por supuesto.

Por supuesto la Agencia Tributaria siempre aparece, aunque no se la haya invitado. Su criterio queda reflejado en la consulta vinculante V1029-15 y en donde se considera al bitcoin como un efecto comercial (!¡) que confiere el derecho a una cantidad de dinero, lo que ya empieza a discrepar del criterio contable, pues eso está más cerca de ser un instrumento financiero que un activo intangible o una existencia.

Y en relación a su tributación entiende que las monedas virtuales actúan como medio de pago (¡un medio de pago, si!, ni existencias, ni inmovilizado intangible ….) ……y por sus propias características deben entenderse incluidas dentro la exención del artículo 20.Uno. 18º h) y j) para las operaciones relativas a transferencias, giros, cheques, libranzas, pagarés, letras de cambio, tarjetas de pago o de crédito y otras órdenes de pago y la transmisión de los efectos y órdenes de pago, incluso la transmisión de efectos descontados.

Sí quieres, déjame en los comentarios cómo piensas tú que habría que registrar contablemente las operaciones con criptomonedas.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

Foto: Markus Spiske para unsplash.com

La reforma de la contabilidad de los arrendamientos: adiós a los pasivos fuera de balance (y a las conjeturas de su cálculo)

contabilidad de los arrendamientos

En enero del año 2016 el organismo encargado de emitir la normativa contable internacional, el International Accounting Standards Board -IASB-, aprobó finalmente y no sin una fuerte oposición la norma que próximamente, a partir del año 2019, regulará la contabilidad de los contratos de arrendamientos, la NIIF 16. Y esto lejos sólo de afectar a aquellas entidades que de manera obligatoria aplican normas internacionales de contabilidad, terminará aplicándose a todas puesto que las normas contables españolas (Plan General de Contabilidad, Circulares del Banco de España o CMNV …) se vienen adaptando a lo establecido en la normativa internacional, por lo que es más que probable que pronto tengamos que cambiar la forma en que entendemos y registramos los contratos de arrendamiento en nuestra contabilidad, previa modificación de nuestra normativa interna.

La reforma de la contabilidad de los contratos de arrendamiento es algo que llevaba planteándose desde hace muchos años tanto desde el IASB como desde el organismo emisor de normas contables en los Estados Unidos, el Financial Accounting Standard Board -FASB-, dada la preocupación con que veían la cada vez más grande cantidad de compromisos de pago existentes fuera de balance y las “conjeturas con relación al cálculo de las mismas, a menudos sustanciales”, y al hecho de que esta deuda no se percibe de igual forma por los usuarios de la información financiera que aquella que sí se incluye en el balance, lo que a veces ha servido como coartada de sonados escándalos financieros como comentábamos en esta otra entrada del blog.

Tal y como informaba el diario Expansión aquí, la reforma se ha encontrado con la oposición tanto de empresas como incluso de algunos gobiernos ya que, entre otros efectos, provocará un empeoramiento generalizado de los ratios de endeudamiento y rentabilidad como veremos ahora.

Fin al modelo dual

Actualmente, tanto en la norma contable internacional (NIC 17) como en la normativa española (NRV 8º del PGC) y, desde el punto de vista del arrendatario, distinguimos entre arrendamientos financieros y arrendamientos operativos. En los arrendamientos financieros la contabilidad, haciendo prevalecer el fondo sobre la forma, sigue la esencia económica de la operación, tratándolos como una compra financiada, a pesar de que la titularidad jurídica del activo no sea del arrendatario, reconociéndose en el balance el bien arrendado como un activo y el préstamo por el valor actual de los pagos futuros del arrendamiento como un pasivo. Y fuera de este supuesto, el resto de arrendamientos se consideran operativos, registrándose por el arrendatario exclusivamente un gasto por alquiler y, fuera de balance, en la memoria de las cuentas anuales los compromisos de pago vinculados al mismo.

Pues bien, con la reforma establecida por la NIIF 16 para que un contrato sea de arrendamiento (y no de servicios) debe dar derecho a controlar el uso de un activo identificado, esto es, tiene que dar derecho tanto a obtener sustancialmente todos los beneficios económicos del activo identificado como a dirigir su uso durante un periodo de tiempo a cambio de una contraprestación. Y verificadas esas condiciones todos los arrendamientos tendrán su reconocimiento en balance, salvo dos excepciones: arrendamientos a corto plazo (generalmente menos de un año) o arrendamientos de bienes de escaso valor. Las empresas deberán reconocer en su activo el derecho de uso del activo arrendado y en el pasivo la obligación de pago de las cuotas futuras comprometidas.

El pasivo será reconocido inicialmente por el valor actual de los pagos futuros del arrendamiento, descontados al tipo de interés implícito del arrendamiento, es decir, aquel que iguala el valor actual de los pagos del arrendamiento más su valor residual al valor razonable del activo arrendado más cualquier coste directo inicial del arrendador y sin incluir los pagos que sean variables y no dependan de un índice. Y posteriormente como cualquier pasivo financiero con ciertas particularidades de la propia NIIF 16.

Por otro lado, el activo se valora inicialmente por el importe inicial del pasivo más cualquier pago realizado antes o el día de inicio del arrendamiento, otros costes directos en que incurra el arrendatario y la estimación de costes de desmantelamiento y retiro del activo. Posteriormente su amortización es generalmente de forma lineal o mediante un sistema que refleje mejor su patrón de consumo.

Efectos de la nueva norma

El efecto más evidente de la nueva normativa es el aumento de los activos y pasivos de los balances de las empresas, en algunos casos de manera enormemente significativa. Pensemos en empresas de sectores como el transporte aéreo o ferroviario cuyos activos operativos se encuentran normalmente arrendados, el de las telecomunicaciones cuya redes también se encuentran alquiladas, el de la hostelería cuyo funcionamiento muchas veces implica el arrendamiento de inmuebles para hoteles e incluso el de retail, por el alquiler de locales para tiendas. El IASB estimaba cuando emitió la nueva norma que las empresas cotizadas que utilizaban NIIF o US-GAAP tenían compromisos de pago futuros por arrendamientos fuera de balance por importe de tres billones de dólares. Por su parte, en el ya citado artículo de Expansión se estimaba en 40.000 millones de euros el valor de los compromisos futuros por arrendamientos que pasarían a integrarse en los balances únicamente en las empresas del IBEX 35. Si como es previsible, dicha normativa pasa a ser asumida por nuestra normativa nacional, las cifras serán mucho mayores.

Desde el punto de vista del análisis de los estados financieros el efecto derivado del aumento de los activo y pasivos será el deterioro de los ratios que miden el nivel de apalancamiento de las empresas, fundamentalmente el ratio Deuda/Recursos Propios, en la medida en que hasta ahora, como es muy habitual (y erróneo), no se estén teniendo en cuenta los pagos futuros comprometidos desglosados en la memoria. Igualmente también podrán verse deteriorados los ratios que miden la rentabilidad de la empresas, como el ROA (Return on Assets) que mide la rentabilidad obtenida de los activos dividendo el resultado del ejercicio entre el nivel medio de activos mantenidos para su obtención. Y es que para el mismo nivel de beneficios, con la nueva norma el importe de los activos será superior, por lo que deberemos adaptarnos a nuevas métricas para la evaluación de empresas mediante ratios.

Y como consecuencia de lo anterior, es probable que las decisiones económicas de las empresas pasen por acortar los plazos comprometidos por el arrendamiento para, de esta forma reconocer un pasivo menor y que, a su vez, se incluyan como contraprestación más cantidades variables, ya que estos no se tienen en cuenta para el cálculo inicial del activo/pasivo.

En resumen, no es inmediato pero debemos empezar a comprender la nueva norma y evaluar sus efectos sobre los contratos de arrendamientos vigentes y tomar las decisiones más adecuadas en relación con los futuros.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

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22 de diciembre, día nacional de recordarse que lo importante es la salud.

loteria

El día 22 la mayor parte de nosotros acabaremos repitiéndonos como un mantra que lo verdaderamente importante es la salud y que las cosas importantes de la vida son gratis.  Será verdad, pero mañana nos habremos gastado en la Lotería de Navidad unos 2.500 millones de euros. Y aún sabiendo que jugamos para perder, seguimos jugando.

Juegas con las probabilidades en contra, pero eso no significa que no obtengas ninguna utilidad, aún sin ganar nada.

Decía el matemático Roger Jones que consideraba a la lotería como un impuesto a los desafíos matemáticos, lo que más castizamente expresaríamos como un impuesto a la ignorancia estadística. Y aunque las matemáticas asociadas a las loterías son irrefutablemente adversas al jugador, desde un punto de vista económico la cuestión no está tan clara.

La cuestión es sencilla: en el caso de la Lotería de Navidad (en otras loterías, es mucho más desfavorable) la probabilidad de cualquier número de convertirse en el “Gordo” es de 0,00001 (1/100.000). Pero si no somos tan ambiciosos y nos conformamos con que nos toque “algún” premio, la probabilidad mejora algo. Cada número está formado por 10 décimos y en este sorteo habrá 165 series de cada número por lo que hay un total de 1.650 décimos por número. Y puesto que este año se entregan entregan 15.304 premios entre el primer premio, el segundo, tercero, cuartos, aproximaciones .. etc, e incluso la pedrea, según el dossier de prensa de la ONLAE, el número de décimos con algún tipo de premio será de 15.304 x 1.650 = 25.251.600. Si tenemos en cuenta que se han puesto en circulación 165 series de 100.000 billetes, es decir 165.000.000 décimos, la probabilidad de que lleves en la cartera algún tipo de premio es de un 0,15304 (25.251.600/165.000.000). Y aunque no es exactamente como vamos a indicar a continuación, sino algo más complejo, digamos que puesto que del total de la emisión se destina un 70% para premios, la “esperanza matemática” de obtener un premio es del 70%. O lo que es lo mismo, que por cada décimo comprado de 20 € podemos esperar perder 6 € como media. Mal negocio.

Pero oye, ¿que sabrán las matemáticas y las probabilidades sobre la “utilidad” económica del sorteo?. La Teoría de la Utilidad en Economía pretende cuantificar la capacidad de los bienes o servicios para satisfacer las necesidades, individuales o colectivas. Planteémoslo así: si gastas 20 € basados únicamente en la esperanza matemática de hacerte rico, vas muy mal, pero en cambio, si gastas esos mismos 20 € para evitarte el disgusto de que les toque a todos tus amigos/familiares/compañeros que no sabían nada de estadística y probabilidades y por eso compraron, y agarrar un cabreo-depresión monumental, es posible que sí te compense. Es lo que llamaríamos comprar por “envidia preventiva” o incluso comprar la esperanza de una vida económicamente menos complicada. Y no hay nada malo en eso. Las personas necesitamos esperanza e ilusiones en lo que sea que queramos creer, y 20 € no es un precio excesivo por ello.

Y al final, lo único cierto y verdad es que habrá alguien que, incluso sabiendo que no puede vencer a la probabilidad y la estadística, habrá comprado un décimo y le tocará el Gordo. Y ya sabes, si le toca a alguien ¿porque no a ti?

A alguien tiene que tocarle y ese vas a ser tú, así que sigue leyendo porque vamos a explicarte todo, todo, todo lo que necesitas saber para cuando la diosa fortuna (no la desagradable estadística), te sonría.

Lo que tienes que saber antes del día del sorteo.

Según la Instrucción General de Loterías, un décimo de lotería es un título valor al portador. Esto quiere decir que, en principio, la persona que lo tiene en su mano (o en su cartera) es su dueña, salvo que se haya establecido cualquier acuerdo o comunidad sobre él, se haya transmitido a otra persona, endosado, etc.

Tenemos que tener muy clara esta característica porque, cómo todos sabemos, una gran cantidad de billetes de Lotería se juegan entre varias personas (¿quién no lo hace? ¡gente muy rácana!). Esto no suele ser un problema… cuando no toca, porque cuando el número que llevamos compartido resulta agraciado la cosa cambia y suele haber importantes pérdidas de memoria sobre lo que se habló. Por eso es fundamental que saques el Sheldon Cooper que todos llevamos dentro y reflejes por escrito de alguna manera que ese décimo tiene varios dueños. Puedes ser tradicional y sacar la clásica fotocopia y firmarla entre todos los partícipes del billete, pagar mediante transferencia bancaria tu parte incluyendo en el concepto la serie, fracción y número correspondiente, seguir estos cinco consejos para compartir Lotería a través de WhatsApp de forma segura, o incluso levantar un acta notarial, que puede emplearse hasta cuando se juega a través de las redes sociales. Lo importante es que quede reflejado por escrito quién y como juega determinado billete.

¡Te ha tocado! ¡Ojito con perderlo o estropearlo!

Acabas de enterarte que te ha tocado y te pones nervioso, o eres de los despistados que no recuerdan donde lo han puesto… No serías ni el primero ni el último que no es capaz de encontrarlo o que lo mete en la lavadora dentro del bolsillo del pantalón. Guárdalo a buen recaudo porque el artículo 18 de la Instrucción General de Loterías establece que no se satisfará premio alguno sin la previa presentación del billete o fracción que lo obtenga, cuyo documento no podrá ser reemplazado ni sustituido de ningún modo. Vamos que si lo rompes o se te extravía te quedas sin tu premio. Menos mal que los tribunales han flexibilizado un poco, sólo un poco, el rigor de este precepto, y en excepcionales ocasiones han permitido que se cobren billetes desaparecidos pero exigiendo:

  • acreditar la compra del décimo premiado, con su número su serie, fracción.
  • su extravío o daño.
  • y que nadie lo haya cobrado en el plazo legalmente previsto.

Demostrar todo esto no es fácil, es más sencillo cuidar donde lo pones.
Y si eres de los despistados no te duermas en los laureles, no tienes toda la vida para cobrarlo, sólo tres meses, no des lugar a que se te pase el plazo.

No te quedes con lo que no es tuyo, ¡puedes terminar entre rejas!

Los pilares más sólidos del compañerismo, la amistad o el amor se tambalean ante un premio “sabrosón”. La tentación va a visitar al que custodia un billete que se juega compartido… y a veces gana. El poseedor se olvida de las reglas del juego establecidas sobre ese billete y los lazos que le unen con la persona o personas con quién lo compartía y se queda la totalidad del premio. Esto, aparte de definir a las personas, es un delito. En concreto, se trata de una apropiación indebida tipificada en el articulo 253 del Código Penal, y para el que hay prevista una pena privativa de libertad de 6 meses a 3 años. Si el premio ha sido cuantioso y te apropias con más de 50.000 € que no son tuyos la sanción sube, pudiendo oscilar entre 1 a 6 años de privación de libertad y multa de 6 a 12 meses. Piénsalo dos veces antes de quedarte con lo que no es tuyo.

Aunque igual tienes suerte y la persona a la que le has birlado su parte del premio es un alma caritativa y se limita a interponer una reclamación de cantidad en vía civil.

Y además, Hacienda.

Podemos no estar de acuerdo con el Doctor Jones y su referencia al impuesto que, para él, suponía gastar dinero en loterías debido a la escasa probabilidad de ganar, pero lo que es inmutable es que si obtienes un premio superior a 2.500 € tendrás que contribuir al sostenimiento de las arcas públicas con el 20% de lo obtenido por encima de dicha cantidad y de forma independiente respecto de cada décimo, fracción o apuesta premiada. De hecho, si contra todo pronóstico, tu décimo obtiene un premio superior a dicho importe, no llegarás a cobrar el importe íntegro del premio, sino que se te practicará la retención en el origen, en la propia entidad pagadora (que informará a la AEAT) por lo que, el premio en sí, no tendrá más impacto fiscal a efectos de tributación directa.

Hay algunos matices como, por ejemplo, que la exención prevista para esos premios de cuantía inferior a 2.500,00 € aplica siempre que la apuesta haya sido superior a 0,5 €, puesto que en caso de una apuesta inferior, la cuantía máxima exenta también se reduce de forma proporcional o el hecho de que si el premio es de titularidad compartida, la cuantía exenta se prorratea entre los cotitulares en función de la cuota que les correspondiese.

Y para terminar, dos consejos:

  1. Si estas en plan Papa Noel y quieres repartir el premio entre familiares, acuérdate de acreditar la titularidad de los ganadores ante la entidad financiera pagadora mediante el documento habilitado por la AEAT a tal efecto. Cobrar primero y repartir después es una muy mala idea puesto que esos regalos se consideraran donaciones y su tributación no es nada barata.
  2. Puestos a jugar, juega al EuroMillones. Las probabilidades son mucho menores pero el premio es brutal, y si toca … ¡ay amigo!, si toca …

© Javier López Gonzálvez. María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: Didier Weemaels para www.unsplash.com

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