El problema de Twitter eres tú.

El problema de Twitter eres tú.

 

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La vuelta de Jack Dorsey, cofundador de Twitter, a su dirección ejecutiva no parece haber revitalizado las finanzas de la tecnológica que presentó los resultados del Q4 2015 el pasado día 10 de febrero. En el conjunto del año la red social anunció perdidas por valor de 521 millones de dólares con unos ingresos de 2.200 millones.

Pero el verdadero problema para Dorsey es que su base de usuarios, que llevaba ya tiempo estancada comienza a disminuir, quedándose en los 305 millones, los mismos que tenía Facebook en el año 2009, pero con la diferencia de que esta última crecía a tasas de entre el 10% y el 15% trimestrales hace siete años y Twitter, como digo, empieza a perder usuarios. Y el mercado ya tiene serias dudas sobre su modelo estratégico y viabilidad, puesto que en los dos años desde su salida ha bolsa, la compañía ha perdido casi un 40% de su valor.

No soy un usuario especialmente activo en Twitter. Siempre me ha parecido algo confuso. Conforme hago un uso más habitual encuentro a más gente interesante a la que poder seguir y este es el problema: el tamaño de mi “timeline” crece demasiado por lo que no tengo el tiempo suficiente para leerlo completo, de manera que paso muy rápidamente sobre él hasta las entradas más recientes buscando sólo perfiles conocidos. Por eso, descubrir contenido interesante es una cuestión aleatoria, de suerte. Al final, totalmente superado por el ruido de mi “timeline“, dejo de leerlo y sólo añado nuevos tweets de forma ocasional, lo que no deja de ser un reflejo del mundo no virtual, donde hay muchas personas hablando, muchas más repitiendo lo que dicen las primeras, pero casi nadie está escuchando lo que dicen los demás puesto que la gran mayoría hablan más de lo que escuchan.

Posiblemente derivado de lo anterior, Twitter también tiene un problema de retorno en sus usuarios. En otras redes sociales estos vuelven sin necesidad de que la plataforma les envíe un email recordándoles que existe. Si estás aburrido tu primer impulso es entrar a ver que dicen tus amigos en Facebook, si te encuentras con un paisaje de película piensas en los corazones que puede valer la foto en Instagram si ves una escena graciosa, te acuerdas de Snapchat y si sólo quieres enviar un mensaje, ya sea importante o con la última tontería que se haya hecho viral, acudes a WhatsApp. Pero Twitter parece siempre la última opción. Tenemos un problema para entender qué es y para qué sirve Twitter. Y tal vez es que pensamos en ella como una red social cuando, en realidad, no fue creada con ese propósito. Todo aquello que hace que Twitter pueda ser considerada como una red social, las interacciones, la comunicación entre usuarios, las menciones o las conversaciones, surgieron posteriormente por las necesidades de aquellos.

Y justo aquí radica la paradoja: el problema de Twitter es su ventaja. Es ideal para obtener una información rápida y ágil de lo que sucede en el mundo, es el canal perfecto para los servicios de atención al cliente de las empresas – comunicación bidireccional -, es única para canalizar opiniones colectivas a través de los “hastags”, pero no es una herramienta para compartir fotos, comunicarte con amigos, ligar o ser un escaparte de tu actividad profesional. Twitter es una herramienta de información en tiempo real y por eso lo más interesante de la plataforma son las noticias de última hora, porque su importancia radica en la inmediatez. Y el problema para Twitter es que hay mucha más gente interesada en saber qué dicen o hacen sus amig@s en Facebook o Instagram que en conocer un titular de prensa cuyo valor se deprecia a cada minuto.

Pero todas estas consideraciones en realidad no importan. Sin una base de usuarios consistente y creciente cualquier propuesta de acciones publicitarias pierde gran parte de su valor y el modelo de negocio empieza a cuestionarse. Por esto, en las últimas fechas se han anunciado significativos cambios en el modelo de funcionamiento: tweets  limitados a 140 caracteres pero con la opción de añadir más contenido o la posibilidad de ordenar tu “timeline” de manera no cronológica sino dejando que un algoritmo te sugiera las entradas mas interesantes, y que pretenden cambiar el modelo actual. Esto no sabemos si atraerá a nuevos usuarios pero de momento sí le ha traído las críticas de los que ya tenía.

Es difícil hacer una predicción acerca del futuro que le espera a Twitter  pero los inversores han prestado su dinero y esperan obtener beneficios. El dinero es impaciente y cobarde, así que si tuviera que hacer una apuesta, mi duda estaría en saber quien pondrá más dólares encima de la mesa por ella: Facebook o Google. Tal vez esta última que tienen en Google+ un zombie, no como los de The Walking Dead, pero sí igual de muerto.

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Auditor de cuentas y economista forense. Dame una hipótesis que me guste y encontraré un estudio que la valide. Tengo números en la cabeza y sé como usarlos.

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