Las cuotas de socios y el IVA en las asociaciones.

De cualquier transacción que se realice, lo importante a efectos fiscales y contables no es el nombre que se le dé, sino su verdadera naturaleza. Las cantidades que los miembros de una asociación aportan a la misma pueden denominarse “cuotas de asociados”, pero lo relevante a efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido es la existencia o no de una prestación por parte de la entidad al asociado.

Cuando una asociación requiere de sus asociados que abonen regularmente ciertas cantidades, que no están conectadas con un destino específico que no sea el de colaborar para lograr los objetivos asociativos, ni suponen la prestación al asociado de servicio, es posible entender que dichos importes no se entregan en el contexto de una actividad económica y, por tanto, no se encuentran sujetos al impuesto sobre el valor añadido.

Pero no siempre es fácil determinar si las prestaciones que la asociación realiza a los asociados como consecuencia del pago de las cuotas están más allá de la propia utilidad (concepto más apropiado que el de beneficio económico) que para aquellos tiene su permanencia en la asociación o, si por el contrario es posible entender que las cuotas son la contraprestación de ciertos servicios que la entidad presta.

No existe una regla que permita determinar cuando se está en una situación o en otra, pero podemos recurrir a la existencia de indicios que pueden sernos de utilidad para evaluarlo: si la cuota que abona el asociado es independiente del volumen o cantidad de  las utilidades que percibe de la entidad o si aquella está desconectada en relación con el coste de dichas utilidades para la asociación, se podría argumentar que la cuota abonada es independiente de dichas utilidades recibidas y que su destino es contribuir a los costes de la asociación, y no eludir el pago del Impuesto sobre el Valor Añadido al recibir unos servicios, no estando sujeta por lo tanto a dicho Impuesto.

No sujeción y exención, cuestiones diferentes

Con los criterios anteriores es posible determinar cuando las cuotas de los asociados son o no la contraprestación de un servicio prestado por la asociación para, a su vez, establecer si estaríamos ante operaciones sujetas al impuesto o, por el contrario, no se sujetan al mismo.

Pero es posible que las cuotas de los asociados sí que explícitamente sean la contraprestación de un servicio prestado por la Asociación y, por lo tanto estén sujetas al Impuesto sobre el Valor Añadido a la vez que, por la naturaleza del mismo, se trate de operaciones que, estando sujetas al impuesto, a su vez también están exentas.

La regulación de las exenciones interiores en el Impuesto sobre el Valor Añadido se hace en el artículo 20.Uno de su Ley (Ley 37/1992 de 28 de diciembre) y en el que podemos encontrar exentas las siguientes operaciones, normalmente conectadas con las actividades llevadas a cabo por asociaciones y otras entidades sin ánimo de lucro:

a) Servicios de carácter social (artículo 20.Uno.8º)

Están exentos los servicios de asistencia social efectuados por entidades de Derecho Público o entidades o establecimientos privados de carácter social que mencionamos a continuación.

Recordad que para ser calificada como entidad de carácter social es necesario:

  1. carecer de finalidad lucrativa;
  2. tener los cargos de presidente, patrono o representable legal, gratuitos y carecer de interés en los resultados económicos de la explotación;
  3. no tener a los asociados, comuneros o partícipes de la entidad, ni a sus cónyuges o parientes consanguíneos hasta el segundo grado como destinatarios principales de las operaciones exentas, ni gozar de condiciones especiales en la prestación de los servicios -salvo que se trate de servicios sociales y deportivos-.

Los servicios que quedarían amparados por la exención en el Impuesto sobre el Valor Añadido serían los siguientes

  • Protección de la infancia y la juventud
  • Asistencia a la tercera edad
  • Educación especial y asistencia a personas con discapacidad
  • Asistencia a grupos tales como minorías étnicas, refugiados y asilados, transeúntes, personas con cargas familiares no compartidas, ex reclusos, alcohólicos y toxicómanos.
  • Acción social comunitaria y familiar
  • Reinserción social y prevención de la delincuencia
  • Cooperación para el desarrollo
  • Servicios de alimentación, alojamiento y transporte accesorios de los anteriores prestados por dichos establecimientos o entidades, con medios propios o ajenos.

b) Servicios prestados por ciertas entidades a sus miembros (artículo 20.uno.12º)

Están exentas las prestaciones de bienes y entregas de bienes accesorias a los mismas:

  1. efectuadas directamente a sus miembros
  2. por organismos o entidades legalmente reconocidos que no tengan finalidad lucrativa  y cuyos objetivos sean exclusivamente, de naturaleza política, sindical, religiosa, patriótica, filantrópica o cívica, realizadas para la consecución de sus finalidades específicas.
  3. no perciban por tales prestaciones contraprestación alguna distinta de las cotizaciones fijadas en sus estatutos.

c) Servicios deportivos (artículo 20.Uno.13º)

Están exentos los servicios prestados a personas físicas que practiquen el deporte o la educación física, cualquiera que sea la persona o entidad a cuyo cargo se abone la contraprestación. Tales servicios han de estar directamente relacionados con dichas prácticas y no es necesario que dichas personas físicas sean socios de las entidades (establecimientos deportivos privados de carácter social) que los presten.

Cualquiera de estas exenciones tiene una enorme casuística y una abundante doctrina administrativa generada en base a las contestaciones emitidas por la Dirección General de Tributos, por lo que cualquier situación debe ser analizada teniendo en cuenta tanto los criterios establecidos en la normativa, como las precisiones de la administración tributaria.

En resumen

Asumir que las cuotas de los asociados de una asociación no llevan IVA porque no se tiene ánimo de lucro o por cualquier otro peregrino motivo es un error y grande.

Las cuotas podrán no sujetarse al impuesto, siempre que su verdadera naturaleza no esté en relación con una prestación realizada por aquella a sus miembros. O por el contrario, dichas cuotas si pueden ser la contraprestación por una utilidad recibida de la entidad, en cuyo caso, antes de entrar en modo pánico, hay que determinar si los servicios prestados por la asociación encajan dentro de algunas de las exenciones previstas por la normativa del Impuesto indicadas. Y sólo en caso de que no se puedan ser asimiladas, se tendría que repercutir el citado impuesto a los asociados.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza C.B.

Foto: Commercial & Editorial use para Twenty20

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