Monetización de la presencia en Internet: aspectos fiscales.

Esta entrada del blog nace de las ideas más relevantes expuestas en la charla impartida a los miembros del Coffee Blogger de Almería el pasado día 25. De nuevo, gracias por invitarme. Mi objetivo no fue otro que proporcionar una visión general de las obligaciones fiscales derivadas de explotación del contenido de nuestro sitio web, y que nadie se durmiese a pesar de lo árido del asunto. En todo caso, yo pasé un rato agradable y algunas dudas fueron, creo, despejadas. 

Al final de la entrada hay un enlace para el acceso al video de la presentación.

Youtubers, Instagrammers, publicidad contextual en páginas web, blogs con enlaces patrocinados, venta de infoproductos, etc. y así todo un mundo nuevo en cuanto a las posibilidades de ganar dinero a través de nuestro espacio y contenido en internet.

En este nuevo ecosistema hay operadores de todos los tamaños. Desde una web donde se inserta algún tipo de publicidad y recibe por ello, con suerte, unos pocos euros, hasta aquel personaje, más o menos famoso, que recibe miles de euros de una marca por aparecer en una foto de Instagram con un producto suyo o en un video de Youtube haciendo un “unboxing”. 

Pero para Hacienda, el tamaño (de tus ingresos) no importa. Una vez que has decidido monetizar tu espacio web y su contenido te has convertido en un empresario o profesional, desde el primer euro que ganes. Así de simple.

Enumerar aquí las posibles formas a través de las cuales, este tipo de actividades (creación y venta de contenidos, marketing digital, etc ..) puede canalizarse, excedería la modesta finalidad de esta entrada del blog, pero podemos poner como ejemplo las siguientes formas de monetización, muy usuales:

Inserción de publicidad contextual

Mediante la introducción de anuncios en tu sitio web, a través de plataformas como Google Adsense y cuya naturaleza está función del contenido de dicha página. Por ejemplo, una página que trate de viajes será una candidata a tener entre sus anunciantes, agencias de viaje, ofertas de vuelos, etc. En función del número de impresiones o visualizaciones, se obtendrá un importe económico.

Venta de infoproductos

Cursos de capacitación, ebooks, videos para transmitir conocimientos, plantillas de WordPress … exista toda una increíble variedad de opciones para “empaquetar” digitalmente tu contenido y tus creaciones y poder transmitirlas a cambio de un precio.

Marketing de afiliados

En donde podemos desde, insertar en nuestras webs enlaces especiales de una marca o producto para que, cuando el usuario finalmente adquiera el producto o servicio, la empresa anunciante nos pague una comisión. O bien programas de afiliación mediante los cuales nuestra web puede ser un escaparate de los productos del proveedor escogido pero la compra final se realiza en la web del proveedor, quedándonos nosotros con un porcentaje del importe total. O incluso dar un paso más allá y dejar de ser únicamente un escaparate, pasando a gestionar ademas, la atención al cliente, el proceso de compra y la facturación. 

Redactor de contenidos.

Bien escribiendo artículos para otros, bien escribiendo post patrocinados en tu blog, que a su vez enlazan con el propio patrocinador. Todo ello, claro, a cambio de un precio.

Programa de partners en YouTube

Mediante el cual recibes cierta cantidad de dinero siempre que tus videos consigan un mínimo de visualizaciones, a través de la publicidad que se inserta.

Crowdfunding

Si imaginas un producto físico que resulte atractivo para tu audiencia y que estaría dispuesta a pagar por el mismo, financialo a través de una plataforma de crowdfunding. Una vez obtenido el importe necesario, los patrocinadores tendrán ciertas ventajas a la hora de adquirirlo.

En cualquiera de estas modalidades y en cualquier otra donde, como decimos, estés monetizando tu espacio en internet y/o su contenido, existe una actividad económica, sujeta por lo tanto a las obligaciones fiscales que de ello se deriven. 

HACIENDA. OBLIGACIONES PERIÓDICAS.

A efectos de sistematizar las principales obligaciones con la Administración Tributaria, podemos tener en cuenta el siguiente cuadro:

Modelo de declaración / Concepto impositivoTipo / ResultadoNotas
Modelo 036 / Declaración censalInformativaAntes de comenzar a ejercer la actividad, es necesario darse de alta en el censo de empresarios y profesionales, comunicando a la AEAT que vamos a ejercer una actividad económica así como cuales van a ser nuestras obligaciones en relación con el IVA y el IRPF (o IS)
Modelo 303 / 390 - IVAAutoliquidación: A ingresar / compensar / devolverTrimestralmente deberemos liquidar el resultado del impuesto (repercutido menos soportado) ingresando o solicitando la compensación en los siguientes periodos de liquidación. Al final del año ademas hay que presentar una declaración resumen anual.
Modelo 349 - IVAInformativaEn el supuesto de realizar operaciones con operadores intracomunitarios, será necesario detallar las mismas. El periodo de presentación dependerá del volumen de operaciones que se realicen.
Modelo 130 - IRPFAutoliquidación: A ingresar / negativaA cuenta de nuestra liquidación por el IRPF, debemos ingresar trimestralmente cierta cantidad a cuenta, en función de los ingresos y gastos acumulados que se vayan obteniendo, siempre y cuando el diferencial entre ambos sea positivo.
Modelo 111/190 - IRPFAutoliquidación: A ingresar / negativaEn el supuesto de satisfacer rentas por trabajo o derivadas de ciertas actividades económicas, estamos obligados a retener un porcentaje de las mismas e ingresarlas a nombre de los retenidos en la AEAT. Al final del año además hay que presentar una declaración resumen anual.
Modelo 840 / IAEInformativaEn relación con el IAE, se está exento en el caso de que la actividad sea ejercida por una persona física, o bien, en cualquier caso dentro de los dos primeros ejercicios de actividad o, incluso, en el caso de que se lleve a cabo por una persona jurídica (o comunidades de bienes) con una facturación inferior a 1 millón de euros.
Modelo 347InformativaEn el caso de realizar operaciones con terceros por encima de los 3.005,06 € (y no hayan sido informadas a la Administración mediante otras declaraciones)

FACTURACIÓN A GOOGLE.

Cuando contratas con Google, las reglas están claras. En el contrato tipo que aceptas, en su apartado 6. Impuestos se establece que “Tú serás responsable de todos los impuestos … asociados con los servicios … . Se considerará que todos los pagos que te efectúe Google en relación con los servicios incluyen impuestos (si corresponde) y no deberán ser ajustados.”

En el caso de que tengamos ingresos que procedan de Google, hay que tener en cuenta que la factura la tenemos que emitir a su filial en Irlanda, por lo que estaremos realizando una prestación de servicios intracomunitaria y la factura deberá realizarse sin repercusión del impuesto sobre el valor añadido, incluyendo en la misma la referencia “Inversión del sujeto pasivo”.

Para poder realizar dicha factura, deberemos ser operadores intracomunitarios, por lo que es recomendable cuando se presente el alta en el censo de empresarios y profesionales, solicitar nuestra inclusión.

GASTOS DEDUCIBLES.

Si tenemos una actividad económica, tendremos gastos que podremos deducir de los ingresos para obtener el rendimiento neto. Los requisitos generales para la deducción son tres: 

  • Han de estar vinculados a la actividad 
  • Han de estar convenientemente justificados
  • Han de estar registrados contablemente (o en los libros registros)

La tipología de gastos deducibles más usuales en los que podemos incurrir es la siguiente: compras, servicios exteriores, tributos, gastos de personal, gastos financieros, amortizaciones, deterioros, suministros domésticos, dietas… . La lista es más extensa y existe una gran cantidad de matices, limitaciones y requisitos cuya para poder practicar la deducción en muchos de ellos, por lo que el análisis de su deducibilidad debería hacerse a la vista de cada caso en concreto.

PLATAFORMAS DE PAGO. PAYPAL.

En muchas ocasiones, el cobro de nuestros servicios o (info) productos se realiza a través de plataformas de cobro y pago, como la conocida PayPal, aunque existen muchas otras. Las cuestiones en relación a estas plataformas son siempre las mismas: ¿tengo que declarar la cuenta que tengo en PayPal?; ¿hay que declarar las operaciones que hago a través de ella?; ¿puede pedirme Hacienda los movimientos de la cuenta o pedírselos a PayPal?.

La Ley 7/2012 establece la obligación de informar sobre bienes y depósitos en el extranjero. Esta obligación hace referencia a depósitos bancarios, aunque PayPal no es exactamente eso. PayPal es una entidad de dinero electrónico que presta servicios de pago. En realidad no tenemos una “cuenta” en PayPal si por cuenta entendemos un depósito bancario. Sea como fuese, la AEAT entiende que “…respecto a la declaración de la cuenta de PayPal podría entenderse, en su caso, que dicha cuenta debe tomarse en consideración a efectos del Impuesto sobre el Patrimonio o de la obligación de declarar bienes en el extranjero”. Así que avisados estamos.

En todo caso, hay que recordar que no existirá la obligación de información de ninguna cuenta, a efectos de lo previsto en la citada Ley 7/2012, cuando los saldos, tanto al 31 de diciembre como los saldos medios, no superen (conjuntamente) los 50.000 €. A efectos del Impuesto del Patrimonio, habrá que tener en cuenta los mínimos exentos para no presentar la declaración.

En relación a si las operaciones realizadas a través de la cuenta de PayPal deben declararse, la regla general es que la obligación de declarar las operaciones no viene determinada por la percepción del dinero en una cuenta u otra, sino por la propia operación gravada por el impuesto. Como se cobre es irrelevante. La operación ha de declararse en todo caso.

Y finalmente, el acceso de la administración tributaria a la cuenta de PayPal es posible, pero con límites y dentro del marco de un procedimiento de inspección tributaria concreto. Lo que no es posible es la solicitud de información de forma indiscriminada y sin estar vinculado a ningún procedimiento de actuación sobre el contribuyente.

Por otro lado, la capacidad de control de las sucursales de sociedades extranjeras en España es limitada y, en particular la supervisión de entidades de pago de otros países y tendría que hacerse dentro del marco de los mecanismos de cooperación fiscal existentes dentro de la Unión Europea.

Cuestión diferente es que PayPal nos solicite cierta información adicional cuando el volumen de nuestras operaciones supere el umbral de los 2.500,00 €. Esto está en relación, no con la prevención del fraude fiscal sino con el blanqueo de capitales, ya que dicho importe es el límite fijado por las autoridades de Luxemburgo.

PROMOCIONES DE PRODUCTOS EN REDES SOCIALES: “INFLUENCERS”.

Videos de Youtube en los que se prueba y cantan las excelencias de un producto, fotografías en Instagram en donde el “influencer” aparece con determinada prenda o complemento y expresión de felicidad plena. Todas esas actividades son marketing, y por tanto actividad económica, de publicidad o promoción, si existe una contraprestación. Y es indiferente si la remuneración es en efectivo o en “especie” a través de regalos de productos de la marca. En ambos casos se debería tributar. En el segundo caso por el valor de mercado de los mismos.

COTIZACIONES A LA SEGURIDAD SOCIAL. LAS COOPERATIVAS DE FACTURACIÓN.

La norma es clara: si realizas una actividad de forma personal, habitual y directa de forma lucrativa, deberías considerar el alta como trabajador autónomo. 

No obstante, los tribunales vienen entendiendo que la habitualidad no se da en el caso de que los ingresos anuales no superen el umbral del Salario Mínimo Interprofesional, pero esto hay que tomarlo con cautela, puesto que cuando existe un establecimiento abierto al público (lo que podría aplicarse a una página Web o un blog con anuncios) el razonamiento no puede ser el mismo. En este caso, el volumen de ingresos puede no ser el mejor indicativo de la habitualidad en la actividad.

Finalmente, las cooperativas de facturación como Factoo no parecen ser una buena idea, visto el problema en el que han metido a cientos de autónomos que facturaban, tan felices, a través de ellas. Aunque el problema está ahora mismo en los tribunales, parece más razonable optar por las ventajas de una tarifa plana inicial en nuestras cuotas a la Seguridad Social antes que aventurarnos en este tipo de experimentos que están bajo la lupa de la Seguridad Social.

Video de la presentación

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza CB

Foto: Pexels. CCO.

Registro contable de los errores y su efecto fiscal

Concepto de error

De acuerdo con la normativa contable, son errores las omisiones o inexactitudes en las cuentas anuales de ejercicios anteriores por no haber utilizado, o no haberlo hecho adecuadamente, información fiable que estaba disponible cuando se formularon y que la empresa podría haber obtenido y tenido en cuenta en la formulación de aquellas.

La Norma Internacional de Contabilidad 8 incluye dentro de la categoría de error a los efectos de los errores aritméticos, los errores en la aplicación de criterios contables, el no advertir o mal interpretar los hechos y a los fraudes.

Subsanación contable de errores de ejercicios anteriores

En la subsanación de los errores de ejercicios anteriores tendremos en cuenta las siguientes reglas:

  • El ingreso o gasto correspondiente a ejercicios anteriores que se se derive de la subsanación del error, motivará, en el ejercicio que se realice, el correspondiente ajuste por el efecto acumulado de las variaciones de los activos y pasivos, el cual se imputará directamente en el patrimonio neto, en una partida de reservas, salvo que afectara a un gasto o un ingreso que hubiera sido imputado en los ejercicios previos directamente en otra partida del patrimonio neto.
  • Igualmente, se modificarán las cifras afectadas en la información comparativa de los ejercicios a los que afecte la subsanación del error.

Aspectos fiscales

El registro contable de ingresos y gastos fuera de la cuenta de pérdidas y ganancias, no supone en principio ninguna limitación a su efecto fiscal. El artículo 11.3 de la Ley del Impuesto de Sociedades permite que sean deducibles los gastos que se hayan imputado contablemente en una cuenta de reservas. 

Por otro lado, y puesto que se trata de ingresos y gastos registrados contablemente en una cuenta de reservas en un período impositivo distinto de aquel en el que procedía su imputación temporal – ya que se trata de errores – se permite que esta se realice en el mismo periodo impositivo en que se haya realizado la anotación contable, siempre que de ello no se derive una tributación inferior a la que hubiera correspondido por aplicación de las normas de imputación generales. 

Para determinar si existe una tributación inferior, habrá que tener en cuenta circunstancias tales como el efecto de la prescripción, la posible caducidad de alguna ventaja fiscal o la modificación del tipo de gravamen.

Ejemplo

Supongamos que en el cierre del ejercicio 2017 advertimos que determinados gastos por importe de 20.000 € cuyo devengo corresponde al ejercicio 2016, no han sido aún contabilizados. 

El resultado contable antes de impuestos del ejercicio 2017 es de 8.000 €. No existen ajustes fiscales por diferencias permanentes o temporarias, ni deducciones ni bonificaciones. Además, el tipo de gravamen es del 25% y las retenciones y pagos a cuenta ascienden a 2.000 €.

La corrección del error contable y el registro del impuesto de sociedades seria como sigue:

  • Por el reconocimiento del error en una cuenta de reservas. Hay que tener en cuenta que, puesto que el ajuste en reservas será deducible en el impuesto de sociedades (siempre que de ello no se derive una menor tributación), existirá un ajuste en la liquidación del impuesto, ya que al resultado obtenido de la cuenta de pérdidas y ganancias habrá que añadirle el efecto registrado en una cuenta de reservas:
CuentaDescripciónDebeHaber
113Reservas voluntarias15.000,00
4740Activo por diferencias temporarias deducibles5.000,00
400Proveedores20.000,00
  • Liquidación y contabilización del impuesto de sociedades:
ConceptoImporte
Resultado contable antes de impuestos8.000,00
+ /- Ajustes fiscales:
Error gastos no contabilizados
-20.000,00
Base imponible-12.000,00
  • Debido al ajuste fiscal, la base imponible es negativa. Puesto que la cuota liquida es cero, existe el derecho a la devolución de las retenciones y los pagos a cuenta realizados:
CuentaDescripciónDebeHaber
4709Hacienda Pública, deudora por devolución de impuestos2.000,00
473Hacienda Pública, retenciones y pagos a cuenta2.000,00
CuentaDescripciónDebeHaber
4745Crédito por pérdidas a compensar (25% x 12.000)3.000,00
6301Impuesto diferido3.000,00
  • Finalmente, por la reversión del activo deducible que origina el crédito futuro por la base imponible negativa:
CuentaDescripciónDebeHaber
6301Impuesto diferido5.000,00
4740Activo por diferencias temporarias deducibles5.000,00

El resultado del ejercicio al cierre, es el siguiente:

ConceptoImporte
Resultado contable antes de impuestos8.000,00
Impuesto corriente0,00
Impuesto diferido (+3.000,00 - 5.000,00)-2.000,00
Resultado del ejercicio6.000,00

Al no haber ajustes fiscales que procedan de la cuenta de pérdidas y ganancias, ni deducciones, el saldo del resultado contable después de impuestos equivale al beneficio antes de impuestos descontado el efecto impositivo.

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza

Foto: kaboom pics.com

 

 

Las cuotas de socios y el IVA en las asociaciones.

De cualquier transacción que se realice, lo importante a efectos fiscales y contables no es el nombre que se le dé, sino su verdadera naturaleza. Las cantidades que los miembros de una asociación aportan a la misma pueden denominarse “cuotas de asociados”, pero lo relevante a efectos del Impuesto sobre el Valor Añadido es la existencia o no de una prestación por parte de la entidad al asociado.

Cuando una asociación requiere de sus asociados que abonen regularmente ciertas cantidades, que no están conectadas con un destino específico que no sea el de colaborar para lograr los objetivos asociativos, ni suponen la prestación al asociado de servicio, es posible entender que dichos importes no se entregan en el contexto de una actividad económica y, por tanto, no se encuentran sujetos al impuesto sobre el valor añadido.

Pero no siempre es fácil determinar si las prestaciones que la asociación realiza a los asociados como consecuencia del pago de las cuotas están más allá de la propia utilidad (concepto más apropiado que el de beneficio económico) que para aquellos tiene su permanencia en la asociación o, si por el contrario es posible entender que las cuotas son la contraprestación de ciertos servicios que la entidad presta.

No existe una regla que permita determinar cuando se está en una situación o en otra, pero podemos recurrir a la existencia de indicios que pueden sernos de utilidad para evaluarlo: si la cuota que abona el asociado es independiente del volumen o cantidad de  las utilidades que percibe de la entidad o si aquella está desconectada en relación con el coste de dichas utilidades para la asociación, se podría argumentar que la cuota abonada es independiente de dichas utilidades recibidas y que su destino es contribuir a los costes de la asociación, y no eludir el pago del Impuesto sobre el Valor Añadido al recibir unos servicios, no estando sujeta por lo tanto a dicho Impuesto.

No sujeción y exención, cuestiones diferentes

Con los criterios anteriores es posible determinar cuando las cuotas de los asociados son o no la contraprestación de un servicio prestado por la asociación para, a su vez, establecer si estaríamos ante operaciones sujetas al impuesto o, por el contrario, no se sujetan al mismo.

Pero es posible que las cuotas de los asociados sí que explícitamente sean la contraprestación de un servicio prestado por la Asociación y, por lo tanto estén sujetas al Impuesto sobre el Valor Añadido a la vez que, por la naturaleza del mismo, se trate de operaciones que, estando sujetas al impuesto, a su vez también están exentas.

La regulación de las exenciones interiores en el Impuesto sobre el Valor Añadido se hace en el artículo 20.Uno de su Ley (Ley 37/1992 de 28 de diciembre) y en el que podemos encontrar exentas las siguientes operaciones, normalmente conectadas con las actividades llevadas a cabo por asociaciones y otras entidades sin ánimo de lucro:

a) Servicios de carácter social (artículo 20.Uno.8º)

Están exentos los servicios de asistencia social efectuados por entidades de Derecho Público o entidades o establecimientos privados de carácter social que mencionamos a continuación.

Recordad que para ser calificada como entidad de carácter social es necesario:

  1. carecer de finalidad lucrativa;
  2. tener los cargos de presidente, patrono o representable legal, gratuitos y carecer de interés en los resultados económicos de la explotación;
  3. no tener a los asociados, comuneros o partícipes de la entidad, ni a sus cónyuges o parientes consanguíneos hasta el segundo grado como destinatarios principales de las operaciones exentas, ni gozar de condiciones especiales en la prestación de los servicios -salvo que se trate de servicios sociales y deportivos-.

Los servicios que quedarían amparados por la exención en el Impuesto sobre el Valor Añadido serían los siguientes

  • Protección de la infancia y la juventud
  • Asistencia a la tercera edad
  • Educación especial y asistencia a personas con discapacidad
  • Asistencia a grupos tales como minorías étnicas, refugiados y asilados, transeúntes, personas con cargas familiares no compartidas, ex reclusos, alcohólicos y toxicómanos.
  • Acción social comunitaria y familiar
  • Reinserción social y prevención de la delincuencia
  • Cooperación para el desarrollo
  • Servicios de alimentación, alojamiento y transporte accesorios de los anteriores prestados por dichos establecimientos o entidades, con medios propios o ajenos.

b) Servicios prestados por ciertas entidades a sus miembros (artículo 20.uno.12º)

Están exentas las prestaciones de bienes y entregas de bienes accesorias a los mismas:

  1. efectuadas directamente a sus miembros
  2. por organismos o entidades legalmente reconocidos que no tengan finalidad lucrativa  y cuyos objetivos sean exclusivamente, de naturaleza política, sindical, religiosa, patriótica, filantrópica o cívica, realizadas para la consecución de sus finalidades específicas.
  3. no perciban por tales prestaciones contraprestación alguna distinta de las cotizaciones fijadas en sus estatutos.

c) Servicios deportivos (artículo 20.Uno.13º)

Están exentos los servicios prestados a personas físicas que practiquen el deporte o la educación física, cualquiera que sea la persona o entidad a cuyo cargo se abone la contraprestación. Tales servicios han de estar directamente relacionados con dichas prácticas y no es necesario que dichas personas físicas sean socios de las entidades (establecimientos deportivos privados de carácter social) que los presten.

Cualquiera de estas exenciones tiene una enorme casuística y una abundante doctrina administrativa generada en base a las contestaciones emitidas por la Dirección General de Tributos, por lo que cualquier situación debe ser analizada teniendo en cuenta tanto los criterios establecidos en la normativa, como las precisiones de la administración tributaria.

En resumen

Asumir que las cuotas de los asociados de una asociación no llevan IVA porque no se tiene ánimo de lucro o por cualquier otro peregrino motivo es un error y grande.

Las cuotas podrán no sujetarse al impuesto, siempre que su verdadera naturaleza no esté en relación con una prestación realizada por aquella a sus miembros. O por el contrario, dichas cuotas si pueden ser la contraprestación por una utilidad recibida de la entidad, en cuyo caso, antes de entrar en modo pánico, hay que determinar si los servicios prestados por la asociación encajan dentro de algunas de las exenciones previstas por la normativa del Impuesto indicadas. Y sólo en caso de que no se puedan ser asimiladas, se tendría que repercutir el citado impuesto a los asociados.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza C.B.

Foto: Commercial & Editorial use para Twenty20

Las asociaciones y su régimen fiscal en el impuesto de sociedades (I)

asociaciones impuesto de sociedades

“Pero es que nosotros somos una asociación sin ánimo de lucro y no pagamos impuestos…”.

La frase anterior la hemos escuchado muchas veces y está muy bien creérsela, pero es que esa relación causal entre estar constituida como asociación y no pagar impuestos, no existe. Lo que existe es una errónea creencia que relaciona la ausencia de ánimo de lucro de la entidad con sus obligaciones fiscales.

La utilidad pública

Para empezar, lo primero que hay que establecer es si la asociación está declarada de utilidad pública o no, puesto que esto determina su régimen de tributación directa:

  • Si está declarada de utilidad pública, su tributación se regula en la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.
  • Si no tiene esa calificación, su régimen fiscal es el de las entidades parcialmente exentas de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto de Sociedades.

Y como veremos ambas regulaciones son como “el día y la noche”.

En esta entrada hablaremos de aquellas asociaciones que no están declaradas de utilidad pública y, por lo tanto, su régimen fiscal se regula en la Ley 27/2014 del Impuesto de Sociedades. Y dejaremos para una entrada posterior, el régimen fiscal de las asociaciones  declaradas de utilidad pública y las fundaciones, regulado en la Ley 49/2002 y su reglamento de desarrollo aprobado por el RD 1270/2003, de 10 de octubre.

Ánimo de lucro y actividad económica: cuestiones diferentes

Si la asociación, entidad sin ánimo de lucro, no tiene la condición de utilidad pública, tributará como entidad parcialmente exenta. ¿Pero qué significa no tener ánimo de lucro?

Continuamente se confunde no tener ánimo de lucro con desarrollar una actividad económica. Y nada tiene que ver lo uno con lo otro. Puede no tenerse ánimo de lucro y desarrollar una actividad económica que esté, por ejemplo, destinada a conseguir recursos que permitan a la asociación, cumplir sus fines estatutarios.

El ánimo de lucro no está relacionado con el desarrollo de una actividad económica sino con el hecho de que los resultados obtenidos por la asociación, ya sea como consecuencia de cuotas de asociados, subvenciones e incluso actividades económicas, etc. no puedan ser distribuidos y deban destinarse al logro de sus objetivos asociativos.

¿Y cuando hay actividad económica?

Pues esto ya es más difícil de establecer y no siempre está totalmente claro. Una actividad económica es el proceso por el cual generamos o distribuimos un producto o servicio mediante el cual se genera valor para la entidad. Generalmente la creación de valor lleva a la obtención de una renta por la contraprestación recibida. Y es en ese momento donde la actividad económica adquiere relevancia fiscal.

La definición legal de actividad económica es la de ordenación por cuenta propia de medios de producción y/o de recursos humanos, para la producción o distribución de bienes o servicios. Si lo pensamos, esa definición no hace referencia ni al objetivo de la actividad ni a los resultados obtenidos.

Y es que fiscalmente es irrelevante que la actividad consista en prestar servicios de atención terapéutica a enfermos, una tienda de comercio justo o la generación de conocimiento científico para la reintroducción de la trucha arcoiris en su hábitat natural. Si se ordenan medios de producción para intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios y el/los destinatarios están identificados, aun siendo los propios asociados, estaremos ante una actividad económica.

Igualmente la definición antes citada prescinde del posible resultado que la actividad económica pueda generar. Si la asociación realiza algún tipo de actividad identificada como económica es del todo irrelevante que los importes recibidos a cambio tengan como destino exclusivamente cubrir los costes y no obtener ningún tipo de ganancia.

¿Entonces tiene la asociación que pagar impuesto de sociedades?

Pues depende. Tributar no es equivalente a tener que pagar un importe en concepto de impuesto. Son conceptos diferentes. Lo que la normativa establece al indicar cuando hay o no actividad económica es dar el criterio para separar rentas exentas y rentas no exentas (y por tanto, sujetas a tributación) para de esta forma determinar la base imponible del impuesto

El régimen de las entidades parcialmente exentas separa aquellas rentas que no van a estar gravadas por el impuesto de sociedades de aquellas otras que sí. Veamos cuales son:

 

Y con las rentas no exentas anteriores conformaremos la base imponible, de acuerdo con las normas generales del impuesto de sociedades aplicando, en su caso, los incentivos fiscales para las empresas de reducida dimensión. Además, habrá que tener en cuenta que no podrán ser un gasto deducible para determinar la base imponible:

  1. Los gastos imputables, directa o indirectamente, a la obtención de rentas exentas
  2. Las cantidades que constituyan aplicación de rentas, como los excedentes procedentes de actividades económicas que se destinen al sostenimiento de las actividades exentas.

A la base imponible así determinada se le aplicará el tipo de gravamen general del 25% así como las deducciones y bonificaciones establecidas con carácter general minorando además el importe de los pagos a cuenta realizados.

Así pues como vemos, ser una asociación sin ánimo de lucro no implica que no se esté sujeto a tributación por el impuesto de sociedades. En primer lugar tendremos que determinar cuales son las rentas exentas y las no exentas, incluyendo entre estas últimas a las derivadas de cualquier actividad económica que pueda llevarse a cabo y sabiendo ya que perseguir un fin socialmente loable con dicha actividad es irrelevante a efectos fiscales.

En segundo lugar, con las rentas no exentas tendremos que conformar la base imponible del impuesto que tributará al tipo de gravamen general, al que le aplicaremos las deducciones y bonificaciones a las que tenga derecho y descontaremos los pagos a cuenta realizados.

En todo caso, lo anterior no implica necesariamente que la asociación tenga que pagar impuesto de sociedades. Como hemos dicho, lo que tiene que hacer es tributar por esas rentas no exentas y, en el caso de que verdaderamente las contraprestaciones recibidas tengan como finalidad exclusiva cubrir los costes de la entidad y no generar excedentes, nos encontraremos con bases imponibles muy reducidas o negativas por lo que, en su caso, la cuota a pagar no seria significativa o incluso que esta no exista al ser la base imponible negativa.

Obligación de declarar

Se tengan rentas no exentas o sólo rentas exentas, exista base imponible o no, haya cuota a pagar o no, lo que la asociación tiene que hacer es consignar la totalidad de sus rentas, exentas o no, en la declaración correspondiente al impuesto de sociedades (modelo 200).

La única excepción a esta obligación se produce cuando se dan los siguiente requisitos de forma conjunta:

  • Los ingresos totales no deben superar los 75.000,00 euros anuales, teniendo en cuenta tanto los procedentes de sus actividades exentas como no exentas.
  • Los ingresos correspondientes a rentas no exentas, sometidos o no a retención, no deben superar los 2.000,00 euros anuales.
  • Todas las rentas no exentas que obtenga la entidad tienen que estar sometidas a retención.

En resumen, si eres una asociación que no está declarada de utilidad pública y, salvo que se den los tres requisitos anteriores, tendrás que presentar una declaración por el impuesto de sociedades. Y si además realizas algún tipo de actividad a cambio de una contraprestación económica aunque esta no tenga más finalidad que contribuir al soporte de tus gastos y los destinatarios de tu actividad están identificados, ejerces una actividad económica y sus rendimientos no están exentos del impuesto, por lo que tendrás que determinar tu base imponible con las reglas descritas antes y establecer si existe cuota a pagar o no.

Pero para superar todo estas obligaciones fiscales, que a veces pueden no entenderse muy bien teniendo el cuenta el objetivo último de este tipo de entidades no lucrativas, tenemos el régimen fiscal de la Ley 49/2002. La cuestión es que para poder aplicarlo es necesario obtener la declaración de utilidad pública. A dicho régimen aplicable a las asociaciones de utilidad pública y fundaciones dedicaremos la próxima entrada del blog.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza

Foto: Matt Collamer para www.unplash.com.

Recuperación de las cuotas de IVA en las facturas no cobradas. No todo está perdido.

Si ya resulta gravoso que las facturas que hayamos emitido queden sin cobrar, ingresar las cuotas repercutidas por IVA sin haberlo cobrado previamente, resulta hasta bastante molesto.

Pero no todo está perdido. La ley del impuesto sobre el valor añadido regula la posibilidad de poder recuperar esas cuotas repercutidas que hemos tenido que ingresar a través de nuestras liquidaciones periódicas, siempre que respetemos ciertos plazos y procedimientos, y que son diferentes según nuestro cliente moroso se encuentre en situación concursal o no.

Hay que tener claro que la falta de pago no determina que la operación haya quedado sin efecto. No significa que se haya dejado de consumir el bien entregado o el servicio prestado. Por lo tanto, en estos casos de morosidad, la modificación de la base imponible que permite rectificar la cuota repercutida, sólo puede realizarse a través de los procedimientos que a continuación comentamos.

A) Recuperación de las cuotas de IVA en créditos concursales.

Si con posterioridad al momento de la entrega de los bienes o de la prestación de nuestros servicios por los cuales hemos emitido la factura que no ha sido posible cobrar, nuestro cliente es declarado en concurso de acreedores, aún podremos recuperar la cuota repercutida del impuesto.

  • Requisitos de plazo

Tendremos TRES meses desde la publicación en el BOE del auto judicial del concurso para corregir la base imponible de las operaciones no cobradas mediante una factura rectificativa que modifique la cuota repercutida. Dicha factura deberemos enviarla a nuestro deudor y a su administración concursal.

Y desde la fecha de la emisión de esa factura rectificativa tendremos UN mes para comunicar a la AEAT, a través de su sede electrónica, la modificación de la base imponible de la operación, adjuntando copia de aquella.

  • Otros requisitos

Además, para poder ejercitar la modificación de la base imponible es necesario que la operación cuya base imponible se pretenda rectificar haya sido facturada y anotada en el libro registro de facturas expedidas en tiempo y forma.

  • Contablemente

El registro contable de la modificación de la base imponible y la corrección de la cuota repercutida sería como sigue:

CuentaDescripciónDebeHaber
Por la operación inicial
430ClientesBI + IVA
700IngresosBase imponible
477IVA repercutidoCuota IVA
Por el reconocimiento de la morosidad del cliente y la dotación de la provisión
436Clientes dudoso cobroBI + IVA
430ClientesBI + IVA
694Pérdidas por deterioro de créditosBI + IVA
490Deterioro de valor créditos comercialesBI + IVA
Por la factura rectificativa y cancelación del deterioro por el IVA
477IVA repercutidoIVA
639Ajustes positivos en IVA IVA

De esta forma, en la autoliquidación periódica del IVA recuperaremos la cuota repercutida que no pudimos cobrar. El deudor seguirá debiendo su crédito de forma íntegra aunque estará provisionado y tendremos que esperar al convenio de acreedores para valorar el acuerdo al que se llega respecto al mismo. El IVA recuperado se registra como un ajuste en la imposición indirecta, conforme a lo establecido por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas en su boletines número 62 (consulta 3) y 98 (consulta 4).

Y ya no sería necesario volver a modificar la base imponible (esta vez al alza) como consecuencia del acuerdo al que se pueda llegar en dicho convenio de acreedores. Tan sólo procederá hacerlo cuando:

  • la conclusión del concurso se acuerde porque la Audiencia Provincial revoque en apelación el auto del concurso,
  • cuando se compruebe el pago de la totalidad de los créditos a los acreedores o su integra satisfacción por cualquier otro medio o que ya no exista la situación de insolvencia,
  • cuando se acepte el desistimiento o la renuncia de la totalidad de los acreedores reconocidos.

B) Recuperación de las cuotas de IVA en créditos incobrables

Cuando los créditos resulten total o parcialmente incobrables (y el deudor no haya sido declarado en concurso), tambien podremos recuperar las cuotas repercutidas por el impuesto que se correspondan con dichos créditos incobrables.

  • Requisitos de plazo

Para que el crédito sea considerado incobrable y modificar la base imponible tiene que haber transcurrido UN año desde el devengo del impuesto repercutido sin haber obtenido su cobro total o parcial. No obstante, si tu volumen de operaciones en el año anterior no excede de 6.010.121,04 €, el plazo anterior podrá ser de SEIS meses o UN año desde el devengo de la operación.

A partir de la finalización de los plazos anteriores tenemos TRES meses para modificar la base imponible, emitiendo la factura rectificativa y remitírsela al deudor. Y una vez emitida la factura rectificativa, tenemos UN mes para comunicar a la AEAT dicha circunstancia, acompañada de los justificantes oportunos (factura original, rectificativa y reclamación judicial o requerimiento notarial).

Y muy importante, en cualquier momento antes de la finalización del plazo de TRES meses anterior, hay que instar el cobro del crédito,bien a través de una reclamación judicial bien a través de requerimiento notarial.

Si se trata de operaciones a plazo, la modificación de la base imponible puede hacerse cuando haya transcurrido un año (o seis meses) desde el vencimiento del plazo o plazos impagados (y no desde el devengo del impuesto) y en la proporción que corresponda a dichos plazos en el total de la operación.

  • Otros requisitos

Nuestro cliente moroso ha tenido que actuar, a su vez, como empresario o profesional. Si no tiene dicha condición o no actúa como tal, la base imponible de la operación ha de ser superior a 300 euros.

Las facturas que van a ser objeto de rectificación deberán haber sido facturadas y anotadas en el libro registro de facturas expedidas en tiempo y forma.

Una vez rectificada la base imponible, esta no se vuelve a modificar aunque se produzca el cobro total o parcial, excepto que nuestro cliente sea o actúe como particular. O que siendo empresario o profesional se inste por requerimiento notarial desistiendo de la reclamación judicial y acabe recuperando parte del crédito. En estos dos casos, el plazo para ingresar el importe del IVA cobrado es de un mes desde el cobro.

  • Contablemente

El registro contable de la modificación de la base imponible y la corrección de la cuota repercutida sería como sigue, en el siguiente ejemplo:

Nuestra empresa, (con una cifra de negocios inferior a 6 millones de euros), es contratada para la prestación de un servicio a un particular. Los importes presupuestados son 8.000,00 más el 21% de IVA. El servicio se presta y se factura a mitad de abril, acordándose el pago al contado. El 1 de julio se consigue cobrar 2.200,00 euros y al cierre del ejercicio ningún importe adicional se ha percibido. El 15 de septiembre se requiere notarialmente al deudor y a final de octubre se emite la factura rectificativa. En marzo del año siguiente acuerda cobrar 4.400,00 y el resto se da por incobrable.

CuentaDescripciónDebeHaber
Por la prestación del servicio (abril-X0)
430Clientes9.680,00
700Ingresos8.000,00
477IVA repercutido1.680,00
Por el cobro parcial (julio-X0)
572Tesorería2.200,00
430Clientes2.200,00
En octubre/X0, al transcurrir seis meses desde el devengo de la operación, y puesto que el deudor ha sido requerido notarialmente, podemos modificar la base imponible de la operación, teniendo en cuenta que en el cobro parcial realizado, el IVA está incluido en la misma proporción que la contraprestación satisfecha (BI = 1.818,18 + IVA 381,81 = 2.200,00)
477IVA repercutido (1.680,00 - 381,81)1.298,19
430Clientes1.298,19
Por el reconocimiento de la morosidad del cliente (diciembre-X0)
436Clientes dudoso cobro (9.680,00 - 2.200,00 - 1.298,81)7.480,00
430Clientes7.480,00
694Pérdida por deterioro de créditos7.480,00
490Deterioro de valor créditos comerciales7.480,00
Por el cobro parcial (marzo-X1) y la condonación del resto
572Tesorería4.000,00
650Pérdidas de créditos comerciales incobrables3.480,00
436Clientes dudoso cobro7.480,00
Por la cancelación del deterioro de valor al haberse reconocido ya la pérdida definitiva
490Deterioro valor créditos comerciales7.480,00
794Reversión deterioro créditos7.480,00
Al tratarse nuestro cliente de un particular, debemos ingresar en la AEAT la parte del IVA incluida en el cobro realizado: (BI = 3.305,78; IVA = 694,21; TOTAL = 4.000,00). Mediante este asiento reconocemos que el importe de la venta real es de 1.818,18 (b.i. incluida en el cobro al contado realizado al inicio) + 3.305,78 (b.i. incluida en el cobro parcial realizado) +2.876,03 (pérdida por la b.i. no cobrada) = 8.000,00. El ajuste del IVA como consecuencia de la modificación al alza de la base imponible (al tratarse de un particular) se registra como indica el ICAC contra ajustes negativos en la imposición indirecta
634Ajustes negativos en IVA694,21
477IVA repercutido694,21

C) Importante.

En ninguna de las situaciones anteriores será posible modificar la base imponible de las operaciones y recuperar las cuotas de IVA no cobradas si los créditos disfrutan de garantía real (en la parte garantizada), están afianzados por entidades de crédito o cubiertos por un seguro de crédito o caución (en la parte afianzada o asegurada), se trata de créditos a entidades personas vinculadas o si el deudor esté establecido fuera del territorio de aplicación del impuesto, o en Canarias, Ceuta o Melilla. Además, en el caso de situación concursal, tampoco los créditos adeudados por entes públicos.

Cuando nos hagan pagos parciales (ver ejemplo) hay que entender que el IVA está incluido en las cantidades percibidas y en la misma proporción que la parte del precio satisfecho.

D) En resumen, a las bravas no.

Sí. Se puede recuperar el IVA no cobrado de nuestros clientes morosos. Algo es algo. Pero hay que hacerlo respetando unos plazos y, en el caso del IVA que es un impuesto formalista, siguiendo cierto procedimiento.

Lo que no se puede hacer, o corres el riesgo de que la Administración te lo invalide y entonces ya estes fuera de los plazos previstos, es “anular” la operación mediante la emisión de una factura que la deje sin efecto, cuando los bienes han sido consumidos o los servicios ya prestados.

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Compensación de bases imponibles negativas: cuidado con las estrategias de diferimiento.

Bases imponibles negativas

En una entrada anterior hablábamos del reconocimiento contable de los activos por impuestos diferidos, entre los que se incluían los créditos fiscales por compensación de pérdidas. Desde el punto de vista fiscal, la compensación de bases imponibles negativas de periodos anteriores es un derecho regulado en el artículo 26 de la Ley del Impuesto de Sociedades. El mismo permite que la renta fiscal obtenida en el ejercicio pueda ser compensada con las pérdidas -también fiscales- obtenidas en ejercicios anteriores.

En determinados regímenes (consolidación, fusiones y escisiones, cooperativas…) y bajo ciertas circunstancias (quitas y esperas, entidades de nueva creación, extinción de la sociedad, reversión de deterioros…), la compensación de pérdidas presenta peculiaridades específicas que necesitarían comentarios aparte. No obstante, las reglas generales de compensación son relativamente sencillas en cuanto al plazo y cuantía.

Plazo de compensación y cuantía.

Actualmente no existe ninguna limitación en el plazo en el que puedes compensar tus pérdidas fiscales, por lo que dentro de este plazo indefinido se puede optar por hacerlo en unos periodos o en otros, en función de la mayor eficiencia fiscal de dicha compensación.

En cambio la cuantía de la compensación si presenta ciertas restricciones, pues para ejercicios iniciados durante el año 2017 sólo es posible compensar una cantidad equivalente al 70% de la base imponible positiva del ejercicio (previa a la aplicación -en su caso- de la reserva de capitalización), teniendo que posponer las cantidades no compensadas a ejercicios posteriores. En el caso de empresas que en el ejercicio anterior al periodo impositivo hubieran tenido una cifra de negocios de, entre 20 y 60 millones de euros, dicho porcentaje se reduce al 50%. Y es del 25% si la cifra de negocios es de, al menos, 60 millones de euros.

Y como Hacienda aprieta pero no ahoga, las limitaciones de cantidad en muchas situaciones no serán efectivas puesto que, en todo caso, la base imponible mínima que puede compensarse será de un millón de euros (o su parte proporcional si el periodo impositivo ha tenido una duración inferior al año). Además, en el caso de sociedades de nueva creación, estas pueden compensar la totalidad de las bases imponibles negativas sin limitación alguna en los tres primeros periodos impositivos en los que la base imponible del ejercicio sea positiva.

Las estrategias de opción.

En determinadas circunstancias resultará más eficiente no ejercitar la compensación en la cuantía a la que se tendría derecho por motivos de eficiencia fiscal. Pongamos dos ejemplos:

  • Entidades de nueva creación.

Las nuevas sociedades creadas para la realización de actividades económicas se benefician de un tipo de gravamen reducido especial del 15% en el primer ejercicio de obtención de renta positiva y el siguiente. Además, como hemos dicho, pueden compensar la totalidad de las bases imponibles negativas sin limitación alguna en los tres primeros periodos impositivos en los que la base imponible del ejercicio sea positiva.

Bajo estas circunstancias, lo más eficiente para este tipo de sociedades sería no compensar sus bases imponibles negativas en esos dos primeros ejercicios en que su base imponible positiva le permitiría hacerlo. El tipo de gravamen en dichos periodos es del 15% por lo que sería razonable esperar a hacerlo en aquellos ejercicios en que su tipo es el general del 25%, obteniendo así un ahorro en la tributación en el conjunto de todos esos periodos.

  • Deducciones no trasladables

En algunas situaciones es posible que existan otros beneficios fiscales, como las deducciones en cuota, cuyo periodo de aplicación esté finalizando y sea más eficiente no compensar todas las bases imponible negativas a las que se tendría derecho. De esta forma se aseguraría que en el periodo impositivo exista cuota suficiente para poder aprovechar estas deducciones cuyo plazo se agota y poder aplicar las bases imponibles negativas en periodos impositivos posteriores, puesto que como decimos, no tienen plazo de compensación.

Hacienda y la interpretación de qué y cuanto es lo que compensas.

Recientemente, el Tribunal Económico Administrativo Central ha considerado que la compensación de estas bases imponibles negativas es una opción para el contribuyente. Por lo tanto, conforme a la Ley General Tributaria, una vez solicitas o renuncias a través de la presentación de la declaración del Impuesto de Sociedades dicha compensación, no puedes rectificarla con posterioridad (salvo claro, que dicha rectificación la ejercites en el propio periodo reglamentario de declaración).

Y esto tiene sus consecuencias, y no son buenas. Si una empresa tiene bases imponibles negativas y, en el ejercicio de una economía de opción como en los casos mencionados anteriormente, decide no compensarlas o hacerlo sólo en parte, la Administración entiende que está renunciando a su derecho. Si posteriormente se advierten errores en la declaración o bien es la propia Administración quien a través de un proceso de comprobación incrementa la base imponible del ejercicio, no se podría modificar el importe de la base negativa inicialmente compensada. La Administración entiende que implícitamente se renunció al derecho de compensar más bases imponibles negativas, pues pudiendo haberlo hecho, no se hizo.

El consejo.

La citada postura de la Administración no es una invitación a que compenses cuanto antes tus bases imponibles negativas, aún a costa de perder de vista la eficiencia fiscal que se podría obtener de dicha compensación en el tiempo. Se trata de que cuando decidas no compensarlas todas, consideres si la renta fiscal del periodo actual está correctamente calculada. De lo contrario correrás el riesgo de que, si está última es incrementada posteriormente como consecuencia de un error detectado o por una actuación de comprobación de la Administración, no puedas compensar por un importe superior al que inicialmente solicitaste.

 

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Cuatro cosas que deberías hacer antes de presentar la última liquidación del IVA y el modelo 390

comprobación iva

El modelo 390 es una declaración tributaria resumen anual de todas las operaciones realizadas por el sujeto pasivo durante el año natural correspondientes a la liquidación del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) y cuyo plazo de presentación abarca los treinta primeros días naturales del mes de enero del año siguiente.

⚠️ ¿Tienes que presentarlo?

Con el transcurso del tiempo, el aumento de las obligaciones de información que determinados sujetos pasivos tienen con la Administración Tributaria, ha tenido como consecuencia que estos ya no tengan la obligación de presentar el citado modelo. En concreto:

a) No tendrás que presentarlo si estás obligado a llevar los libros registro del Impuesto a través de la sede electrónica de la AEAT, es decir:

  • Si estás inscrito en el Registro de Devolución Mensual del IVA (REDEME)
  • Si eres una gran empresa (volumen de operaciones a efectos del Impuesto superior a 6.010.121,04 €)
  • Si formas partes de un grupo de IVA
  • Si has optado por llevar los libros registro del Impuesto a través de la sede electrónica de la Agencia Tributaria.

b) Tampoco tendrás que presentarlo si realizas declaraciones trimestrales, tus actividades tributan en el régimen simplificado del Impuesto y/o tu actividad consiste en arrendar bienes inmuebles urbanos.

Ahora bien, para ellos la declaración correspondiente al último periodo de liquidación del año contiene un apartado de información específico que es necesario completar en relación con las actividades económicas desarrolladas, prorrata, sectores diferenciados y volumen de operaciones.

Cuadres básicos: declaraciones ▶︎ registros ▶︎ contabilidad ▶︎ otros impuestos

Si no estás en ninguno de los casos anteriores y tienes la obligación de presentar el modelo 390, lo más importante que tienes que hacer es asegurarte antes de la coherencia de las cifras que declaras.

Con las declaraciones periódicas previas

Puede parecer una obviedad pero como decía Roy, el replicante de Blade Runner, “he visto cosas que vosotros no creeríais …”. El modelo 390 no deja de ser una declaración resumen de tus operaciones durante el año y que previamente han tenido que ser declaradas en tus liquidaciones periódicas, por lo que lógicamente las cifras a consignar ahora deben ser la suma de las cifras declaradas previamente. ¡Compruébalo!.

Con los libros registro del Impuesto

De igual forma, cuando has realizado las declaraciones periódicas los datos normalmente los habrás obtenido de los libros registro del impuesto, pero suele ocurrir que una vez cerrados los periodos de liquidación y presentadas las liquidaciones se contabilicen facturas con retraso en dichos periodos que ya están cerrados.

Para asegurarte de que se declaran todas las operaciones, vuelve a comprobar los importes de los libros registros del Impuesto (bases imponibles y cuotas repercutidas/soportadas) correspondientes a los periodos ya liquidados y asegúrate de que coinciden con las liquidaciones presentadas. En caso contrario, si ha habido alguna modificación, tenla en cuenta en la declaración correspondiente al último periodo de liquidación.

Con contabilidad

Pero ve más allá. En realidad el cuadre no sólo debería hacerse entre las propias declaraciones y entre los registros y las declaraciones, sino que deberías tener en cuenta la propia contabilidad.

Las aplicaciones de contabilidad y gestión cada vez automatizan más los procesos y nos hacen menos críticos con los resultados obtenidos, de forma que muchas veces no consideramos los errores bien de introducción de datos, bien de proceso de los mismos que pueden haberse producido.

Abre una hoja excel e incorpora los movimientos de tus cuentas contables donde registres el impuesto soportado y el repercutido y estructúrala de tal forma que puedas determinar si la suma de las cuotas de cada periodo de liquidación coinciden con las cifras consignadas en las declaraciones y/o si han quedado operaciones no incorporadas a las mismas.

Al igual que antes, si alguna factura ha sido contabilizada y no incorporada a las liquidaciones (o al revés), ahora es el momento de corregir el error.

Con otros impuestos

Otra vez la necesaria coherencia entre las cifras. Pero ahora no sólo entre las distintas fuentes de datos donde obtener la información del propio impuesto sobre el valor añadido, sino con las bases de tributación de tu impuesto directo (impuesto de sociedades o impuesto sobre la renta de las personas físicas).

Tanto si llevas contabilidad como si no, asegúrate de que las bases imponibles del impuesto sobre el valor añadido (repercutido) coinciden (o tienen trazabilidad) con la cifra de ingresos de tu actividad económica.

No todas las bases del impuesto sobre el valor añadido (repercutido) tienen que tener la naturaleza de ingreso en tu impuesto de sociedades o tu IRPF, pero existe una gran similitud entre ambas magnitudes. Así que abre otra hoja de cálculo y obtén los apuntes de las cuentas de ingreso durante el año y compáralas con las bases del IVA repercutido. Si no son idénticas, localiza y explica la diferencia (facturas periodificadas al inicio o final del año, determinadas fianzas, determinadas indemnizaciones, anticipos, etc …)

En relación con las bases del impuesto sobre el valor añadido (soportado), su cuadre con las bases contables de las partidas de gasto de la cuenta de pérdidas y ganancias es algo más complicada puesto que normalmente la diversidad de cuentas contables de gasto y su naturaleza es más elevada que las de ingresos. Pero si utilizas una codificación contable apropiada puedes realizar una conciliación bastante aproximada, cuando no exacta.

👀 Revisa tus libros registro del Impuesto.

Si no estás acogido al sistema de suministro inmediato de información (SII) tienes que llevar, en la debida forma, los libros registro:

  • De facturas expedidas
  • De facturas recibidas
  • De bienes de inversión
  • De determinadas operaciones intracomunitarias

Los libros registro del impuesto son el primer documento que te van solicitar en un procedimiento de comprobación tributaria del impuesto, así que asegúrate de que los mismos tienen debidamente cumplimentados todos sus campos y de que no existen saltos en la numeración o números de facturas duplicados.

Comprueba que en el libro registro de bienes de inversión incorpora lo que el artículo 108.Dos de la Ley del IVA define como tales y no, por ejemplo, inmovilizados contables cuyo coste de adquisición está por debajo de 3.005,06 € que por el contrario, no tienen la consideración de bienes de inversión a efectos del Impuesto.

👀 Y también tus facturas

Para poder deducirse el impuesto soportado hay dos tipos de exigencias normativas. Una material, la realización efectiva de las operaciones y otra formal puesto que el IVA es un impuesto que pone el foco en el cumplimiento de requisitos formales para permitir la deducción de las cuotas soportadas, por motivos de control y garantía recaudatoria.

Dichos requisitos formales se especifican en el Real Decreto 1619/2012, de 30 de noviembre, por el que se regulan las obligaciones de facturación, así que no está de más que revises si todos los documentos que tienes para ejercitar el derecho a la deducción cumplen con dichos requerimientos.

📈 Si no te han pagado, considera si puedes modificar tu base imponible

El cierre del ejercicio es tan buen momento como cualquier otro para poner atención en aquellas operaciones fallidas en las que el destinatario de tus bienes o servicios no ha hecho efectivo el pago de las cuotas repercutidas, lo que te podrá permitir – cumpliendo con los requisitos especificados en la Ley- modificar tus bases imponibles y reducir la cantidad de IVA a pagar.

 

Tienes hasta el 30 de enero para poner en práctica estos consejos que te damos. Te llevarán sólo un poco de tiempo y podrán ahorrarte algún susto más adelante.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza C.B.

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En la prosperidad sí, en la adversidad también, pero menos.

Activación créditos fiscales

Si tu sociedad obtiene un beneficio, tienes que pagar un impuesto. Hacienda es un socio en tus ganancias en un porcentaje del (normalmente) 25%. ¿Pero y si en vez beneficios has tenido pérdidas?. Bueno, entonces Hacienda sigue siendo tu socio como antes, pero no tanto. No esperes que contribuya en ese mismo porcentaje a paliar el quebranto.

Si al final del ejercicio has tenido una pérdida, habrás generado un derecho de compensación en el futuro, pero no un derecho de devolución (más allá de las retenciones y/o pagos a cuenta del impuesto que hayas realizado). Y para poder ejercitar dicho derecho de compensación, necesitas obtener beneficios en el futuro.

El reconocimiento contable de los activos por bases imponibles negativas.

Desde la óptica fiscal, la compensación de bases imponibles negativas de periodos anteriores es un derecho regulado en el artículo 26 de la Ley del Impuesto de Sociedades y cuyas reglas generales comentaremos en otra entrada posterior.

Desde el punto de vista contable, en el caso de obtener un beneficio gravable en el Impuesto de Sociedades, se produce un gasto que se registra en la cuenta 6300. Impuesto sobre beneficios corriente y, por otra parte, un pasivo con la Hacienda Pública registrado en la cuenta 4752. Hacienda Pública acreedora por impuesto sobre sociedades.

CuentaDebeHaber
6300. Impuesto sobre beneficios corrientexx
4752. Hacienda Pública acreedora por Impuesto Sociedadesxx

En cambio, si lo que se obtiene es una pérdida fiscal el derecho de compensación futuro de dicha base imponible negativa es un activo cuyo reconocimiento – de la manera expresada en el asiento siguiente – no siempre es posible, puesto que los activos sólo han de reconocerse cuando sea probable su recuperación futura y no existan dudas sobre la misma.

CuentaDebeHaber
4745. Créditos por pérdidas a compensar del ejercicioxx
6301. Impuesto sobre beneficios diferidoxx

En contabilidad ese tipo de activos, que originarán en el futuro una menor cantidad a pagar o, en su caso, una mayor cantidad a devolver por impuestos, se denominan “activos por impuestos diferidos” y su registro se realiza en la cuenta 474.

Los activos por impuestos diferidos que podemos encontrarnos son de tres tipos:

  • Diferencias temporarias deducibles
  • Derechos relacionados con deducciones y bonificaciones pendientes de aplicar
  • Créditos por pérdidas a compensar generados en el ejercicio

En relación con los activos del último tipo, los derivados de créditos por pérdidas a compensar, para su registro contable la Resolución de 9 de febrero, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas requiere que resulte probable que la empresa vaya a obtener ganancias fiscales futuras que permitan compensar las bases imponibles negativas en un plazo no superior al previsto en la legislación fiscal, con el límite máximo de diez años contados desde la fecha de cierre del ejercicio, salvo prueba de que será probable su recuperación en un plazo mayor, en aquellos casos en los que la legislación tributaria permita compensar en plazos superiores o no establezca un límite temporal para poder practicar la compensación.

Es decir:

  1. En primer lugar, se requiere que sea probable la obtención de beneficios futuros que permitan la compensación. Hay que entender que la probabilidad es un concepto que va mas allá de la mera posibilidad. La expectativa de obtener beneficios futuros debe de ser mayor que la de no obtenerlos. No obstante, ni la citada Resolución ni el Instituto precisan más en este sentido.
  2. En segundo lugar, el plazo temporal en que dicha compensación ha de ser probable tiene un primer límite máximo de diez años.
  3. En tercer lugar, a pesar de lo indicado en el punto 2. anterior y, puesto que nuestra normativa fiscal (artículo 26 Ley Impuesto de Sociedades) no establece límite temporal de compensación para las bases imponibles negativas, si se prueba que el periodo en el que será posible la compensación excede de diez años, también sería posible el reconocimiento contable de dichos activos.

Así que, salvo el difuso concepto de probabilidad y el plazo previsto en el que dicha probabilidad vaya a concretarse, no parece existir mucha más guía a la hora de establecer si un activo por crédito fiscal de bases imponibles negativas puede registrarse contablemente o no puesto que, tal y como establece la citada Resolución, aún con un historial en la sociedad de pérdidas continuadas esto sólo evidencia una presunción de que no sea probable la obtención de ganancias futuras que permitan la activación del crédito fiscal, pero es una presunción que admite prueba en contrario.

Crispando los nervios de tu auditor.

Los auditores solemos ser muy críticos con la activación de los créditos fiscales, especialmente los derivados de bases imponibles negativas. Pero no es por deporte, sino más bien por falta de consistencia en las estimaciones de las ganancias fiscales futuras previstas.

Al tratarse de un derecho de compensación con bases imponible positivas futuras, en el momento de la aparición de la base imponible negativa debe existir evidencia suficiente de que en el futuro se obtendrán bases imponibles suficientes para compensar esos importes. Y para ello, la Resolución indicada establece que “el plan de negocio empleado por la empresa para realizar sus estimaciones sobre las ganancias fiscales futuras debe ser acorde con la realidad económica del mercado y las especificidades de la entidad”.

Es decir, no basta con la mera estimación de la probabilidad de ganancias futuras. Estas deben de ser razonables y soportadas en proyecciones que sean realistas, coherentes, sólidas y formuladas teniendo en cuenta el sector donde opera la empresa así como sus propias características. La activación de estos créditos debe de fundamentarse en un análisis solvente de la viabilidad futura de la empresa, sobre todo cuanto más a largo plazo es la proyección, de lo contrario no es posible.

Efectos contables vs efectos fiscales

Fiscalmente el derecho de compensación de las bases imponibles negativas de ejercicios anteriores existe siempre y con independencia de si dicho crédito ha sido reconocido o no contablemente.

En contabilidad, como hemos dicho, el reconocimiento de dichos créditos sólo es posible si se tiene evidencia de que será posible realizarlos con ganancias fiscales futuras.

El registro de los mismos, tal y como indicábamos en el asiento de ejemplo anterior, tiene efectos exclusivamente contables y no fiscales. La cuota a pagar no varía, pero sí lo hace el resultado contable puesto que con su reconocimiento se contabiliza un menor importe en el gasto por impuesto devengado, lo que hace que el resultado del ejercicio aumente, por lo que se suele caer en la tentación sobre todo en empresas que atraviesan dificultades, de mejorar su imagen artificiosamente mediante dicho registro aunque no se den los requisitos para ello.

Esto que en principio parece inocuo, puede convertirse en un problema en el futuro puesto que nuestro código penal contempla los delitos relacionados con la contabilidad en el ámbito mercantil. Antes de animarse a contabilizar lo que no se debe, hay que saber que el artículo 290 del Código Penal establece que los administradores de la sociedad que falseen las cuentas anuales de forma idónea para causar un perjuicio incluso a terceros serán castigados con penas de uno a tres años y multas de seis a doce meses. Además, el artículo 259 del Código Penal establece penas de prisión (de uno a cuatro años) y multa (de ocho a veinticuatro meses) a quien, encontrándose en situación de insolvencia actual o inminente cometa irregularidades que sean relevantes para la comprensión de su situación patrimonial o financiera.

Nada es para siempre.

Por supuesto, siempre es posible que las circunstancias actuales cambien en el futuro y, los activos por créditos fiscales que hoy era factible reconocer (o no), no lo sean (o sí) en el futuro.

Si esto sucede, la norma contable establece que, al cierre de cada ejercicio deberíamos estimar la capacidad futura de nuestra empresa de recuperar los activos por impuestos diferidos, incluidos los derivados de los créditos fiscales para reconocerlos o, en su caso, darlos de baja. Dichos ajustes a nuestra estimación inicial se llevarán a cabo en las cuentas 633. Ajustes negativos en la imposición sobre beneficios (en el caso de que tengamos que darlos de baja) y 638. Ajustes positivos en la imposición sobre beneficios (en el caso de que un año no se hubieran reconocido pero en el futuro cambiara nuestra estimación sobre su recuperación futura).

 

Y bajo estos condicionantes, ¿tú contabilizas los créditos fiscales como norma o piensas antes si puedes hacerlo?

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza C.B.

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Cláusulas suelo. El banco no era tu amigo entonces, no supongas ahora lo contrario.

clausulas suelo

A estas alturas deberíamos haber aprendido que las entidades financieras persiguen a toda costa y como único objetivo su propia cuenta de resultados, que sólo les preocupa el dividendo a sus accionistas y si te ofrecen algo es porque esencialmente ese algo favorece sus intereses.

Cláusulas suelo, cláusulas de vencimiento anticipado, participaciones preferentes y una larga lista de abusos bancarios deberían hacer que nuestro “sentido arácnido” se activase ante cualquier propuesta u ofrecimiento que nos hiciese una entidad financiera. Así que si has solicitado la anulación de tu cláusula suelo y te han hecho o estas esperando que el banco te comunique cual es el importe que te han cobrado de más, lo inteligente sería que realizases por tu cuenta ese cálculo asumiendo que el banco, aunque ahora te devuelva dinero, lo hace porque le obligan a ello y no porque sea tu amigo y teniendo en cuenta que tiene a sus espaldas un largo historial de “errores” y abusos. Así que, ¿por qué ibas a dar por buena sin más la cantidad que ellos te ofrezcan?.

Préstamo francés. Sólo necesitas unos pocos datos

No hace falta tener grandes conocimientos de matemáticas financieras para hacer un cálculo exacto de cuales son las cantidades que tendrían que devolverte. La mayor parte de las operaciones de financiación hipotecaria utilizan el sistema de amortización francés puesto que así se consigue que durante toda la vida del préstamo se pague siempre el mismo importe, lo que evita incertidumbres. Esa cantidad constante ya incorpora tanto los intereses como la amortización del principal y lo único que variará durante la vida del préstamo es la proporción en que ambas magnitudes, capital e intereses, se devuelven. Inicialmente el importe de los intereses que se abonan es elevado (puesto que la deuda viva también lo es) y la amortización de esta última es más pequeña, invirtiéndose esta relación conforme pase el tiempo y el capital pendiente vaya reduciéndose.

Calcular qué hemos pagado hasta ahora con la cláusula suelo y qué tendría que haberse pagado sin ella es relativamente sencillo. Existen multitud de “calculadoras on line” y páginas en internet que se supone que te hacen el cálculo, pero personalmente prefiero no fiarme de herramientas que no se qué hacen ni cómo lo hacen. Para hacerlo tú mismo sólo necesitas saber los siguientes datos:

  • Capital que te prestó el banco
  • Tipo de interés nominal de la operación y diferencial aplicado al mismo
  • Duración del préstamo

Si necesitas saber cual es el tipo que tienes que aplicar, busca en tu escritura y probablemente encuentres que el mismo está referenciado al indice interbancario conocido como Euribor y a un determinado plazo (1 año, seis meses, etc), y una vez identificado podrás buscarlo en páginas web como la del Instituto Nacional de Estadística.

Es importante que expreses el tipo de interés en el mismo plazo en se producen los periodos de liquidación, esto es, si pagabas tu préstamo mensualmente y el tipo nominal de tu operación era de un 6% anual, debes expresarlo también mensualmente, es decir, 6%/12 o un 0,5%.

Funciones PAGO. Excel para todos

Y con esto, sólo tienes que utilizar unas sencillas fórmulas financieras en la hoja de cálculo excel para calcular el importe de cada cuota y su distribución entre capital e intereses y de las que, a continuación, te explicamos su sintaxis y parámetros. Advierte antes que dichas funciones expresan “pagos” por lo que la hoja de cálculo expresará su resultado como un número negativo, de manera que si no quieres trabajar con cifras negativas, pon un signo menos antes de la expresión de la fórmula.

  1. PAGOPRIN(tasa;periodo;nper;va;vf;tipo): interés pagado en cada cuota.
  2. PAGOINT(tasa;periodo;nper;va;vf;tipo): capital amortizado en cada cuota.
  3. PAGO(tasa;nper;va;vf;tipo): total de cada cuota, capital más intereses.
  • tasa (obligatorio): es el tipo de interés por periodo de la operación, es decir, si tus plazos son mensuales, es el tipo mensual.
  • periodo (obligatorio): es el periodo (mensual, trimestral, etc) para el que calculas la cuota de interés o de capital. Va desde 1 hasta el valor de “nper”
  • nper (obligatorio): es el número total de periodos en que el préstamo se amortiza expresado en los mismos términos que “periodo” o “tasa”, esto es, mensuales, trimestrales, etc.
  • va (obligatorio): es el importe del préstamo.
  • vf (opcional): es el valor del préstamo al final del último pago y, puesto que este es cero, puede omitirse.
  • tipo (opcional): toma los valores 0 o 1. Si se indica 0 o se omite, se considera que los pagos del préstamo son postpagables, esto es, se realizan al final de cada uno de los periodos. Si se indica 1 los cálculos se realizarán al principio de cada uno de los periodos, es decir, prepagables.

Hay que tener en cuenta que se tratan de operaciones cuyo tipo es variable y vinculado a índices de referencia (normalmente el Euribor), por lo que con cada revisión del tipo el contador del argumento “periodo” vuelve a reiniciarse desde el valor 1, el argumento “nper” ya sólo puede considerar el número total de periodos restantes desde la modificación del tipo y hasta el final de la vida del préstamo y el argumento “va” será el importe del préstamo vivo tras la modificación del tipo de interés.

Con estas indicaciones ya eres capaz de construir el cuadro de amortización de tu préstamo, tanto con las condiciones que hasta ahora te habían aplicado, es decir, teniendo una cláusula suelo, como sin ella y comparar ambas situaciones hasta la fecha en que te hubiesen estado aplicando aquella.

Considera los resultados. No todo es lo mismo.

La comparación de ambos escenarios te dará como resultado que una cláusula suelo ha tenido como consecuencia inmediata un mayor pago de cantidades en intereses de las que hubieran sido exigibles sin aquella pero además, un segundo efecto, y es que puesto que como tendríamos que haber pagado menos intereses, nos hubiera quedado más dinero disponible con el pago de cada cuota para hacer frente a la amortización del capital, de forma que la deuda viva pendiente debería ser menor.

Para ilustrarlo pongamos el siguiente ejemplo:

  • Nominal del préstamo: 250.000,00 €
  • Interés con aplicación de suelo: 3%. La cláusula suelo se ha venido aplicando hasta el periodo (mes) 180
  • Interés sin aplicación de suelo: 1%
  • Duración (meses) = 240

Puesto que se trata de un ejemplo para entender la mecánica de cálculo, se ha considerado que con la aplicación del suelo y sin ella hay un tipo de interés, pero la realidad será que como los mismos están referenciados al Euribor, en cada periodo de revisión el préstamo se habrá liquidado a un tipo diferente. Además, la proyección de ambos cuadros de amortización se ha simplificado a efectos de presentación y se han ocultado las filas que van desde los periodos de liquidación 11 al 174.

Captura de pantalla 2017-06-04 a las 18.52.34

El resumen de cálculos obtenidos es el siguiente:

Captura de pantalla 2017-06-04 a las 20.27.21

Es decir, por un lado nos han cobrado 52.515,54 € de intereses de más durante el periodo 1 al 180 pero por otro, de no haber existido cláusula suelo deberíamos haber amortizado 9.901,08 € de más de capital, de manera que nuestra deuda pendiente fuese 67.260,60 € y no 77.161,66 €, tal y como se muestra en la tabla excel.

En términos financieros, de flujos de caja, hemos pagado cuotas (comprensivas de capital e intereses) por un importe en exceso de 42.616,48 € y además, nuestra deuda con el banco tendría que ser reducirse en 9.901,06 €. La suma de ambas cantidades equivale al exceso de intereses pagados de más (52.517,54 €).

Y una vez que sabemos exactamente cual es el efecto que la cláusula suelo ha tenido en nuestra hipoteca, deberemos analizar cual es la respuesta del banco. Y no sólo para verificar que estas son las cifras, sino también y muy especialmente, para evaluar de qué manera nos ofrecen reparar el daño. Y además, que en todo caso, siempre incluya intereses indemnizatorios al tipo legal que corresponda en cada año.

Hay que entender que no todas las opciones son financieramente equivalentes. Por ejemplo, no es lo mismo considerar una devolución de 52.517,54 € y dejar una deuda viva por importe de 77.161,66 € que una devolución de 42.616,48 € dejando un capital pendiente de 67.260,60 €. Con la primera de las posibilidades lo que hace el banco es algo así como darnos un préstamo que no hemos solicitado (por importe de 9.901,06 €) y que, por supuesto, nos cobrarán al tipo correspondiente durante toda la vida restante de la hipoteca. Con la segunda se recibe menos efectivo, pero también la deuda restante es menor.

En otros casos las opciones se complican pues algunas entidades financieras también te ofrecen la posibilidad de no devolverte el dinero y cancelar más deuda, o incluso la de no cobrarte intereses durante un periodo de tiempo.

En cualquier caso, lo principal es comprobar que la oferta que recibes de tu entidad financiera es cuantitativamente correcta. A partir de ahí, y en función de las alternativas que te ofrezcan, tendrás que evaluar cual es la más interesante, puesto que aunque en cuantía sean idénticas, factores como el tiempo o el interés hacen que sean financieramente diferentes. Algunas de ellas serán más interesante para la entidad financiera que para ti y es que, recuerda, el banco no es tu amigo.

Y tú, ¿sabes qué cantidad tienes que reclamar?

 

@ Javier López Gonzálvez.

@ Sinderiza C.B.

Foto Olu Eletu para unsplash.com

Y tú, ¿qué plan tienes?

plan general de contabilidad pymes

Recientemente vimos como, continuando con el proceso de armonización contable europeo, se publicaba el Real Decreto 602/2016 que, entre otras cuestiones, ampliaba el ámbito de aplicación del Plan General Contabilidad-Pymes igualándolo (o casi) con el del Plan General Contabilidad-Normal para cuentas anuales abreviadas. Adicionalmente también se elevaban los umbrales cuantitativos para poder aplicar el Plan General Contabilidad-PYMES para entidades sin fines lucrativos.

Hoy lo que tenemos es un conjunto de diferentes límite a aplicar según la situación que estemos evaluando: plan de contabilidad aplicable, obligación de consolidar estados financieros, obligación de auditoría, etc. Así que vamos a tratar de ordenarlos para su mejor comprensión:

Respecto al plan de contabilidad que podemos utilizar

Para poder utilizar el PGC-Pymes, durante dos años consecutivos a fecha de cierre del ejercicio tienes que cumplir con dos de los tres límites siguientes:

  • Total activo: No superior a 4.000.000 €
  • Cifra negocios: No superior a 8.000.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50.

Si la sociedad forma parte de un grupo de empresas, en los términos descritos en la norma de elaboración de cuentas anuales número 11 del PGC-Pymes, para los límites anteriores habrá que tener en cuenta la agregación de las cifras de todas las entidades que conforman el grupo, así como las eliminaciones e incorporaciones regulados en las normas de consolidación.

No es posible aplicar el PGC-Pymes si:

  • Se es una entidad de interés público de las reguladas en el artículo 3.5 de la Ley 22/2015, de 20 julio, de Auditoría de Cuentas.
  • Se forma parte de un grupo de sociedades que formule o debiera haber formulado cuentas anuales consolidadas.
  • Que se tenga una moneda funcional distinta del euro.
  • Que se trate de entidades financieras que capten fondos del público asumiendo obligaciones respecto de los mismos o de entidades que las gestionen.

Para poder utilizar el PGC-Normal, pero formulando cuentas anuales abreviadas, durante dos años consecutivos a fecha de cierre del ejercicio tienes que cumplir con dos de los tres limites siguientes (siempre que no seas una entidad de interés público de las citadas antes):

1. Para formular balance y memoria abreviados:

  • Total activo: no superior a 4.000.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 8.000.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50

2. Para formular cuenta de pérdidas y ganancias abreviada:

  • Total activo: no superior a 11.400.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 22.800.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 250

Y con el RD 602/2016 también se introduce la consideración de grupo para la fijación de estos límites, estableciendo que si la empresa forma parte de un grupo de empresas, en los términos establecidos en la norma de elaboración de cuentas anuales 13 del PGC-Normal, para la cuantificación de los importes se tendrá en cuenta la agregación de las cifras de todas las entidades que conforman el grupo, así como las eliminaciones e incorporaciones regulados en las normas de consolidación, exceptuando de aplicación esta regla, cuando las información financiera de la empresa se integre en las cuentas anuales consolidadas de la sociedad dominante.

En resumen, si ahora sobrepasas los limites para poder utilizar el PGC-Pymes, no podrás tampoco formular cuentas anuales abreviadas, tendrás que utilizar el PGC-Normal, formulando cuentas anuales normales. Y además, si antes utilizabas el PGC-Normal pero formulabas cuentas anuales abreviadas, es posible que ahora, si formas parte de un grupo que no consolida, la agregación de las cantidades de todas las empresas que lo forman te obligue a formular cuentas anuales con el formato normal.

Respecto a la obligación de auditoría de cuentas anuales

Aquí no hay nada nuevo. Si no hay legislación especifica aplicable a la entidad de que se trate, como en el caso de Fundaciones o Cooperativas, los límites para someter a auditoria obligatoria las cuentas anuales son los establecidos en el artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital, esto es, a fecha de cierre reunir durante dos ejercicios consecutivos dos de los tres limites siguientes:

  • Total activo: no superior a 2.850.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 5.700.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50

Respecto a la obligación de consolidar cuentas anuales

Igualmente, nada ha cambiado con el RD 602/2016 en relación con los límites cuantitativos, puesto que se mantiene la dispensa de la obligación de consolidar cuando el grupo no sobrepase las siguientes dimensiones durante dos ejercicios consecutivos (salvo que alguna de ellas tenga la consideración de entidad de interés público):

  • Total activo: no superior a 11.400.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 22.800.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 250

Dichos importes serán el resultado de la agregación de las magnitudes de la sociedad dominante y las del resto de sociedades del grupo, teniendo en cuenta los ajustes y eliminaciones que procedería realizar, de efectuarse la consolidación y, en caso de no aplicar esta regla, alternativamente podrán considerase la agregación de los importes del activo y de la cifra de negocios de todas las sociedades del grupo incrementadas en un 20 por 100, manteniéndose la cifra de trabajadores en los 250.

Además, si en los dos primeros ejercicios sociales desde la constitución de un grupo o desde la toma de control de una sociedad por un grupo preexistente, el conjunto de sociedades del mismo no sobrepasa dos de los citados tres límites, se estará dispensado de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas. En cambio, si esto es así, existirá la obligación de consolidar tanto en ese primer ejercicio como en el siguiente.

Estos son, básicamente, las cifras que debemos manejar para evaluar las obligaciones contables y mercantiles relacionadas con el PGC aplicable, la obligación de auditar y la de consolidar. No obstante, cada una de ellas tiene excepciones y/o matizaciones que se detallan en las normas que las regulan y que hay que analizar para cada caso concreto. Y además, no debéis olvidar que en la normativa fiscal también se establecen límites relacionados, por ejemplo, con la consideración de gran empresa (con las obligaciones que de ello se derivan) o de empresa de reducida dimensión, a efecto de los beneficios fiscales establecidos para ellas en el impuesto de sociedades.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

Foto: rawpixel.com en unsplash.com

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