Y tú, ¿qué plan tienes?

plan general de contabilidad pymes

Recientemente vimos como, continuando con el proceso de armonización contable europeo, se publicaba el Real Decreto 602/2016 que, entre otras cuestiones, ampliaba el ámbito de aplicación del Plan General Contabilidad-Pymes igualándolo (o casi) con el del Plan General Contabilidad-Normal para cuentas anuales abreviadas. Adicionalmente también se elevaban los umbrales cuantitativos para poder aplicar el Plan General Contabilidad-PYMES para entidades sin fines lucrativos.

Hoy lo que tenemos es un conjunto de diferentes límite a aplicar según la situación que estemos evaluando: plan de contabilidad aplicable, obligación de consolidar estados financieros, obligación de auditoría, etc. Así que vamos a tratar de ordenarlos para su mejor comprensión:

Respecto al plan de contabilidad que podemos utilizar

Para poder utilizar el PGC-Pymes, durante dos años consecutivos a fecha de cierre del ejercicio tienes que cumplir con dos de los tres límites siguientes:

  • Total activo: No superior a 4.000.000 €
  • Cifra negocios: No superior a 8.000.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50.

Si la sociedad forma parte de un grupo de empresas, en los términos descritos en la norma de elaboración de cuentas anuales número 11 del PGC-Pymes, para los límites anteriores habrá que tener en cuenta la agregación de las cifras de todas las entidades que conforman el grupo, así como las eliminaciones e incorporaciones regulados en las normas de consolidación.

No es posible aplicar el PGC-Pymes si:

  • Se es una entidad de interés público de las reguladas en el artículo 3.5 de la Ley 22/2015, de 20 julio, de Auditoría de Cuentas.
  • Se forma parte de un grupo de sociedades que formule o debiera haber formulado cuentas anuales consolidadas.
  • Que se tenga una moneda funcional distinta del euro.
  • Que se trate de entidades financieras que capten fondos del público asumiendo obligaciones respecto de los mismos o de entidades que las gestionen.

Para poder utilizar el PGC-Normal, pero formulando cuentas anuales abreviadas, durante dos años consecutivos a fecha de cierre del ejercicio tienes que cumplir con dos de los tres limites siguientes (siempre que no seas una entidad de interés público de las citadas antes):

1. Para formular balance y memoria abreviados:

  • Total activo: no superior a 4.000.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 8.000.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50

2. Para formular cuenta de pérdidas y ganancias abreviada:

  • Total activo: no superior a 11.400.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 22.800.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 250

Y con el RD 602/2016 también se introduce la consideración de grupo para la fijación de estos límites, estableciendo que si la empresa forma parte de un grupo de empresas, en los términos establecidos en la norma de elaboración de cuentas anuales 13 del PGC-Normal, para la cuantificación de los importes se tendrá en cuenta la agregación de las cifras de todas las entidades que conforman el grupo, así como las eliminaciones e incorporaciones regulados en las normas de consolidación, exceptuando de aplicación esta regla, cuando las información financiera de la empresa se integre en las cuentas anuales consolidadas de la sociedad dominante.

En resumen, si ahora sobrepasas los limites para poder utilizar el PGC-Pymes, no podrás tampoco formular cuentas anuales abreviadas, tendrás que utilizar el PGC-Normal, formulando cuentas anuales normales. Y además, si antes utilizabas el PGC-Normal pero formulabas cuentas anuales abreviadas, es posible que ahora, si formas parte de un grupo que no consolida, la agregación de las cantidades de todas las empresas que lo forman te obligue a formular cuentas anuales con el formato normal.

Respecto a la obligación de auditoría de cuentas anuales

Aquí no hay nada nuevo. Si no hay legislación especifica aplicable a la entidad de que se trate, como en el caso de Fundaciones o Cooperativas, los límites para someter a auditoria obligatoria las cuentas anuales son los establecidos en el artículo 263 de la Ley de Sociedades de Capital, esto es, a fecha de cierre reunir durante dos ejercicios consecutivos dos de los tres limites siguientes:

  • Total activo: no superior a 2.850.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 5.700.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 50

Respecto a la obligación de consolidar cuentas anuales

Igualmente, nada ha cambiado con el RD 602/2016 en relación con los límites cuantitativos, puesto que se mantiene la dispensa de la obligación de consolidar cuando el grupo no sobrepase las siguientes dimensiones durante dos ejercicios consecutivos (salvo que alguna de ellas tenga la consideración de entidad de interés público):

  • Total activo: no superior a 11.400.000 €
  • Cifra negocios: no superior a 22.800.000 €
  • Número medio trabajadores: No superior a 250

Dichos importes serán el resultado de la agregación de las magnitudes de la sociedad dominante y las del resto de sociedades del grupo, teniendo en cuenta los ajustes y eliminaciones que procedería realizar, de efectuarse la consolidación y, en caso de no aplicar esta regla, alternativamente podrán considerase la agregación de los importes del activo y de la cifra de negocios de todas las sociedades del grupo incrementadas en un 20 por 100, manteniéndose la cifra de trabajadores en los 250.

Además, si en los dos primeros ejercicios sociales desde la constitución de un grupo o desde la toma de control de una sociedad por un grupo preexistente, el conjunto de sociedades del mismo no sobrepasa dos de los citados tres límites, se estará dispensado de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas. En cambio, si esto es así, existirá la obligación de consolidar tanto en ese primer ejercicio como en el siguiente.

Estos son, básicamente, las cifras que debemos manejar para evaluar las obligaciones contables y mercantiles relacionadas con el PGC aplicable, la obligación de auditar y la de consolidar. No obstante, cada una de ellas tiene excepciones y/o matizaciones que se detallan en las normas que las regulan y que hay que analizar para cada caso concreto. Y además, no debéis olvidar que en la normativa fiscal también se establecen límites relacionados, por ejemplo, con la consideración de gran empresa (con las obligaciones que de ello se derivan) o de empresa de reducida dimensión, a efecto de los beneficios fiscales establecidos para ellas en el impuesto de sociedades.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

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Contabilidad de criptomonedas: ¿Por qué lo llaman moneda digital cuando quieren decir activo no monetario?

contabilidad de criptomonedas

Soy curioso, mucho. Necesito entender el qué y el porqué de las cosas. Decía el gran Luis Eduardo Aute que sin curiosidad no hay nada, ni reflexión ni conocimiento. Si a eso le añado que soy un poco friki (sin asteriscos, que es un término aceptado por la Real Academia de la Lengua Española) de la tecnología, era cuestión de tiempo que comprase mis primeros “bitcoins a un “trader”, aprovechando una ventana temporal en el mes de enero en el que su tasa de conversión con el euro era favorable, y que he almacenado en un monedero en blockchain.info y hasta he descargado la correspondiente aplicación de iOS para gestionarlos.

Para aprender sobre la tecnología que existe detrás de esta criptomoneda (la cadena de bloques o “blockchain”), existen multitud de recursos formativos en la web, foros a los que asistir y para los que solo necesitas unos pocos conocimientos técnicos, incluso, si sólo quieres conocer qué son las criptomonedas, cuales son sus ventajas, el universo de posibles aplicaciones tras la tecnología que incorporan y porqué van a impactar y cambiar al mundo financiero de una forma similar a como Internet ha cambiado la forma en que accedemos a la información.

Hay medios de pago más allá de los bancos centrales.

La cuestión hoy es otra: has superado el miedo a pensar exclusivamente en divisas respaldadas por una autoridad central cuando te has dado cuenta de que el mundo abandonó el patrón oro en los años 70 y que, desde entonces, estamos en un sistema fiduciario en donde nuestros euros y dólares no están respaldados por ningún bien físico o “commodity”, están respaldados únicamente por la confianza que tengamos en las economías más endeudadas del planeta y sus bancos. Cuestión de fe … y de tinta para seguir imprimiendo billetes.

Y superado ese miedo, has pensado que puede ser interesante eso de tener algo de dinero en una moneda que no pertenece a ningún estado, que puedes usar en todo el mundo por igual, con el que operar sin costes ni intermediarios, “peer to peer” con otra persona, descentralizada y no controlada por ninguna autoridad central, imposible de falsificar o duplicar, donde no es necesario revelar tu identidad para realizar cualquier transaccióndonde el dinero es imposible de ser intervenido o congelado. Has comprado tus primeros bitcoins y has pensado: pero…..¿esto como se contabiliza?.

¿Las monedas digitales son tesorería?. No, al menos de momento.

Desde una perspectiva exclusivamente contable, lo único que tenemos es la respuesta dada por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) en una consulta que no ha publicado en sus boletines pero que puedes leer aquí, a la cuestión de como contabilizar “bitcoins” o monedas virtuales en el caso de una empresa que los adquiere, bien para revenderlos a clientes a cambio de una comisión, bien para formar parte de su inmovilizado.

Nuestro organismo regulador entiende que las criptomonedas cumplen todos los requisitos para ser considerados como activos puesto que son bienes o derechos que se controlan económicamente, resultantes de sucesos pasados y de los que se espera obtener beneficios o rendimientos en el futuro y en concreto, si se encuentran vinculadas de forma permanente con la empresa, como inmovilizados intangibles al cumplir con las condiciones de la NRV 5º del PGC, pues son activos no monetarios (¡!) sin apariencia física y susceptibles de valoración económica y además, son identificables. No obstante, si la función que cumplen dichas criptomonedas es la de transformarse en disponibilidad financiera a través de su venta, deberemos aplicar la NRV 10º del PGC y considerarlas como existencias.

¿Como puede ser una moneda virtual un activo no monetario?

No es posible negar ni coherencia ni racionalidad al criterio expresado en el párrafo anterior que, por otro lado, resulta ser la posición oficial en el contexto internacional, donde la International Accounting Standard (IAS) 38 -Activos intangibles- y la IAS 2 -Inventarios- son las normas consideradas como más adecuadas para los requerimientos de valoración y medición de estos activos. Las criptomonedas tienen todas esas características que les permiten ser reconocidas como inmovilizados intangibles y, aunque no es del todo una cuestión pacifica, incluso también el de ser (aún) activos no monetarios.

Sin embargo, en dicho contexto internacional se han expresado otras opiniones y otros puntos de vista en relación a qué norma debería de aplicarse en el registro y medición de las operaciones con monedas digitales y que contemplaban otras opciones además de la contabilidad bajo los criterios de la IAS 38 o la IAS 2. En concreto, algunos piensan que las operaciones con monedas digitales tendrían que registrarse bajo los criterios de la IAS 7 (Estado de flujos de efectivo), puesto que las criptomonedas no son más que otra forma de dinero efectivo y deberían ser contabilizadas como tal.

No obstante, la postura hoy de los organismos reguladores es que las criptomonedas no encajan en la definición de efectivo o la de otros activos líquidos equivalentes. Y sus razones son varias:

  • Aunque reconocen que la cifra crece constantemente, consideran que en el contexto internacional, sólo un pequeño número de empresas acepta criptomonedas como medios de pago.
  • De momento, nadie parece reconocer las monedas digitales como moneda de curso legal aunque algunos bancos centrales están considerando su uso y, además, en muchos casos ya existe normativa y regulación en relación con el lavado de dinero y estas monedas.
  • La consideración como otros activos líquidos equivalentes presenta problemas debido a la significativa volatilidad del precio de las monedas digitales.

El efectivo debería ser un activo que “almacenase” valor, proporcionase una base común para los precios y sirviese como medio de intercambio. Y todo esto parece fallar en las criptomonedas debido a su volatilidad y a que no es aún una base común para la expresión de precios, a pesar de que cada vez más son aceptadas como medio de pago y por lo tanto, todavía no son un medio de intercambio suficientemente aceptado.

Pero a su vez, también se reconoce que la aplicación a las criptomonedas de los estándares regulatorios de los activos intangibles e inventarios presenta problemas con la calidad y utilidad de la información que se da en los estados financieros.

¿Entonces?

Entonces tal vez el continuo y sostenido crecimiento de las transacciones en bitcoins y otras criptomonedas que puedes ver aquí, den tiempo para discutir la posibilidad de emitir por parte del International Accounting Standard Board (IASB) una nueva norma que regule específicamente las monedas virtuales o bien a modificar la definición del efectivo y otros activos activos líquidos equivalentes o incluso la de activo financiero, y hasta a modificar los criterios de reconocimiento y medida de la IAS 2 y la IAS 38.

O tal vez, como casi siempre suele ocurrir, la realidad vaya más rápido que la normativa que pretende regularla y a Jeff Bezos (Amazon), Devin Wenig (eBay) o Dan Schulman (PayPal) se les ocurra un día aceptar pagos en Bitcoins tal y como lo hacen ya Microsoft o Dell, y entonces tengamos que reconsiderar todo lo dicho hasta ahora, pero deprisa y corriendo. De momento, los bancos tradicionales buscan darle un marco legal a la tecnología de la cadena de bloques y los estados experimentan con divisas digitales.

Hasta entonces lo único que tenemos es el criterio del ICAC expresado en la consulta anterior que, aunque muy claro, deja ciertas cuestiones en el aire:

  1. ¿Cual es la norma de reconocimiento y valoración para aquellas monedas virtuales que son adquiridas exclusivamente como medio de pago?, es decir, que ni se adquieren para vincularse de manera permanente a la empresa (inmovilizado intangible) ni para su posterior reventa (existencias). ¿Un instrumento financiero en el corto plazo?
  2. ¿La adquisición de bienes con bitcoins registrados en el activo intangible obliga a aplicar las reglas contabilización de una permuta (comercial)?. ¿Y en el caso de que lo adquirido sea un bien corriente o un servicio?. ¿Aplicamos el criterio de la baja para activos materiales entregados como dación en pago?

Y finalmente Hacienda, por supuesto.

Por supuesto la Agencia Tributaria siempre aparece, aunque no se la haya invitado. Su criterio queda reflejado en la consulta vinculante V1029-15 y en donde se considera al bitcoin como un efecto comercial (!¡) que confiere el derecho a una cantidad de dinero, lo que ya empieza a discrepar del criterio contable, pues eso está más cerca de ser un instrumento financiero que un activo intangible o una existencia.

Y en relación a su tributación entiende que las monedas virtuales actúan como medio de pago (¡un medio de pago, si!, ni existencias, ni inmovilizado intangible ….) ……y por sus propias características deben entenderse incluidas dentro la exención del artículo 20.Uno. 18º h) y j) para las operaciones relativas a transferencias, giros, cheques, libranzas, pagarés, letras de cambio, tarjetas de pago o de crédito y otras órdenes de pago y la transmisión de los efectos y órdenes de pago, incluso la transmisión de efectos descontados.

Sí quieres, déjame en los comentarios cómo piensas tú que habría que registrar contablemente las operaciones con criptomonedas.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

Foto: Markus Spiske para unsplash.com

La reforma de la contabilidad de los arrendamientos: adiós a los pasivos fuera de balance (y a las conjeturas de su cálculo)

contabilidad de los arrendamientos

En enero del año 2016 el organismo encargado de emitir la normativa contable internacional, el International Accounting Standards Board -IASB-, aprobó finalmente y no sin una fuerte oposición la norma que próximamente, a partir del año 2019, regulará la contabilidad de los contratos de arrendamientos, la NIIF 16. Y esto lejos sólo de afectar a aquellas entidades que de manera obligatoria aplican normas internacionales de contabilidad, terminará aplicándose a todas puesto que las normas contables españolas (Plan General de Contabilidad, Circulares del Banco de España o CMNV …) se vienen adaptando a lo establecido en la normativa internacional, por lo que es más que probable que pronto tengamos que cambiar la forma en que entendemos y registramos los contratos de arrendamiento en nuestra contabilidad, previa modificación de nuestra normativa interna.

La reforma de la contabilidad de los contratos de arrendamiento es algo que llevaba planteándose desde hace muchos años tanto desde el IASB como desde el organismo emisor de normas contables en los Estados Unidos, el Financial Accounting Standard Board -FASB-, dada la preocupación con que veían la cada vez más grande cantidad de compromisos de pago existentes fuera de balance y las “conjeturas con relación al cálculo de las mismas, a menudos sustanciales”, y al hecho de que esta deuda no se percibe de igual forma por los usuarios de la información financiera que aquella que sí se incluye en el balance, lo que a veces ha servido como coartada de sonados escándalos financieros como comentábamos en esta otra entrada del blog.

Tal y como informaba el diario Expansión aquí, la reforma se ha encontrado con la oposición tanto de empresas como incluso de algunos gobiernos ya que, entre otros efectos, provocará un empeoramiento generalizado de los ratios de endeudamiento y rentabilidad como veremos ahora.

Fin al modelo dual

Actualmente, tanto en la norma contable internacional (NIC 17) como en la normativa española (NRV 8º del PGC) y, desde el punto de vista del arrendatario, distinguimos entre arrendamientos financieros y arrendamientos operativos. En los arrendamientos financieros la contabilidad, haciendo prevalecer el fondo sobre la forma, sigue la esencia económica de la operación, tratándolos como una compra financiada, a pesar de que la titularidad jurídica del activo no sea del arrendatario, reconociéndose en el balance el bien arrendado como un activo y el préstamo por el valor actual de los pagos futuros del arrendamiento como un pasivo. Y fuera de este supuesto, el resto de arrendamientos se consideran operativos, registrándose por el arrendatario exclusivamente un gasto por alquiler y, fuera de balance, en la memoria de las cuentas anuales los compromisos de pago vinculados al mismo.

Pues bien, con la reforma establecida por la NIIF 16 para que un contrato sea de arrendamiento (y no de servicios) debe dar derecho a controlar el uso de un activo identificado, esto es, tiene que dar derecho tanto a obtener sustancialmente todos los beneficios económicos del activo identificado como a dirigir su uso durante un periodo de tiempo a cambio de una contraprestación. Y verificadas esas condiciones todos los arrendamientos tendrán su reconocimiento en balance, salvo dos excepciones: arrendamientos a corto plazo (generalmente menos de un año) o arrendamientos de bienes de escaso valor. Las empresas deberán reconocer en su activo el derecho de uso del activo arrendado y en el pasivo la obligación de pago de las cuotas futuras comprometidas.

El pasivo será reconocido inicialmente por el valor actual de los pagos futuros del arrendamiento, descontados al tipo de interés implícito del arrendamiento, es decir, aquel que iguala el valor actual de los pagos del arrendamiento más su valor residual al valor razonable del activo arrendado más cualquier coste directo inicial del arrendador y sin incluir los pagos que sean variables y no dependan de un índice. Y posteriormente como cualquier pasivo financiero con ciertas particularidades de la propia NIIF 16.

Por otro lado, el activo se valora inicialmente por el importe inicial del pasivo más cualquier pago realizado antes o el día de inicio del arrendamiento, otros costes directos en que incurra el arrendatario y la estimación de costes de desmantelamiento y retiro del activo. Posteriormente su amortización es generalmente de forma lineal o mediante un sistema que refleje mejor su patrón de consumo.

Efectos de la nueva norma

El efecto más evidente de la nueva normativa es el aumento de los activos y pasivos de los balances de las empresas, en algunos casos de manera enormemente significativa. Pensemos en empresas de sectores como el transporte aéreo o ferroviario cuyos activos operativos se encuentran normalmente arrendados, el de las telecomunicaciones cuya redes también se encuentran alquiladas, el de la hostelería cuyo funcionamiento muchas veces implica el arrendamiento de inmuebles para hoteles e incluso el de retail, por el alquiler de locales para tiendas. El IASB estimaba cuando emitió la nueva norma que las empresas cotizadas que utilizaban NIIF o US-GAAP tenían compromisos de pago futuros por arrendamientos fuera de balance por importe de tres billones de dólares. Por su parte, en el ya citado artículo de Expansión se estimaba en 40.000 millones de euros el valor de los compromisos futuros por arrendamientos que pasarían a integrarse en los balances únicamente en las empresas del IBEX 35. Si como es previsible, dicha normativa pasa a ser asumida por nuestra normativa nacional, las cifras serán mucho mayores.

Desde el punto de vista del análisis de los estados financieros el efecto derivado del aumento de los activo y pasivos será el deterioro de los ratios que miden el nivel de apalancamiento de las empresas, fundamentalmente el ratio Deuda/Recursos Propios, en la medida en que hasta ahora, como es muy habitual (y erróneo), no se estén teniendo en cuenta los pagos futuros comprometidos desglosados en la memoria. Igualmente también podrán verse deteriorados los ratios que miden la rentabilidad de la empresas, como el ROA (Return on Assets) que mide la rentabilidad obtenida de los activos dividendo el resultado del ejercicio entre el nivel medio de activos mantenidos para su obtención. Y es que para el mismo nivel de beneficios, con la nueva norma el importe de los activos será superior, por lo que deberemos adaptarnos a nuevas métricas para la evaluación de empresas mediante ratios.

Y como consecuencia de lo anterior, es probable que las decisiones económicas de las empresas pasen por acortar los plazos comprometidos por el arrendamiento para, de esta forma reconocer un pasivo menor y que, a su vez, se incluyan como contraprestación más cantidades variables, ya que estos no se tienen en cuenta para el cálculo inicial del activo/pasivo.

En resumen, no es inmediato pero debemos empezar a comprender la nueva norma y evaluar sus efectos sobre los contratos de arrendamientos vigentes y tomar las decisiones más adecuadas en relación con los futuros.

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza

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22 de diciembre, día nacional de recordarse que lo importante es la salud.

loteria

El día 22 la mayor parte de nosotros acabaremos repitiéndonos como un mantra que lo verdaderamente importante es la salud y que las cosas importantes de la vida son gratis.  Será verdad, pero mañana nos habremos gastado en la Lotería de Navidad unos 2.500 millones de euros. Y aún sabiendo que jugamos para perder, seguimos jugando.

Juegas con las probabilidades en contra, pero eso no significa que no obtengas ninguna utilidad, aún sin ganar nada.

Decía el matemático Roger Jones que consideraba a la lotería como un impuesto a los desafíos matemáticos, lo que más castizamente expresaríamos como un impuesto a la ignorancia estadística. Y aunque las matemáticas asociadas a las loterías son irrefutablemente adversas al jugador, desde un punto de vista económico la cuestión no está tan clara.

La cuestión es sencilla: en el caso de la Lotería de Navidad (en otras loterías, es mucho más desfavorable) la probabilidad de cualquier número de convertirse en el “Gordo” es de 0,00001 (1/100.000). Pero si no somos tan ambiciosos y nos conformamos con que nos toque “algún” premio, la probabilidad mejora algo. Cada número está formado por 10 décimos y en este sorteo habrá 165 series de cada número por lo que hay un total de 1.650 décimos por número. Y puesto que este año se entregan entregan 15.304 premios entre el primer premio, el segundo, tercero, cuartos, aproximaciones .. etc, e incluso la pedrea, según el dossier de prensa de la ONLAE, el número de décimos con algún tipo de premio será de 15.304 x 1.650 = 25.251.600. Si tenemos en cuenta que se han puesto en circulación 165 series de 100.000 billetes, es decir 165.000.000 décimos, la probabilidad de que lleves en la cartera algún tipo de premio es de un 0,15304 (25.251.600/165.000.000). Y aunque no es exactamente como vamos a indicar a continuación, sino algo más complejo, digamos que puesto que del total de la emisión se destina un 70% para premios, la “esperanza matemática” de obtener un premio es del 70%. O lo que es lo mismo, que por cada décimo comprado de 20 € podemos esperar perder 6 € como media. Mal negocio.

Pero oye, ¿que sabrán las matemáticas y las probabilidades sobre la “utilidad” económica del sorteo?. La Teoría de la Utilidad en Economía pretende cuantificar la capacidad de los bienes o servicios para satisfacer las necesidades, individuales o colectivas. Planteémoslo así: si gastas 20 € basados únicamente en la esperanza matemática de hacerte rico, vas muy mal, pero en cambio, si gastas esos mismos 20 € para evitarte el disgusto de que les toque a todos tus amigos/familiares/compañeros que no sabían nada de estadística y probabilidades y por eso compraron, y agarrar un cabreo-depresión monumental, es posible que sí te compense. Es lo que llamaríamos comprar por “envidia preventiva” o incluso comprar la esperanza de una vida económicamente menos complicada. Y no hay nada malo en eso. Las personas necesitamos esperanza e ilusiones en lo que sea que queramos creer, y 20 € no es un precio excesivo por ello.

Y al final, lo único cierto y verdad es que habrá alguien que, incluso sabiendo que no puede vencer a la probabilidad y la estadística, habrá comprado un décimo y le tocará el Gordo. Y ya sabes, si le toca a alguien ¿porque no a ti?

A alguien tiene que tocarle y ese vas a ser tú, así que sigue leyendo porque vamos a explicarte todo, todo, todo lo que necesitas saber para cuando la diosa fortuna (no la desagradable estadística), te sonría.

Lo que tienes que saber antes del día del sorteo.

Según la Instrucción General de Loterías, un décimo de lotería es un título valor al portador. Esto quiere decir que, en principio, la persona que lo tiene en su mano (o en su cartera) es su dueña, salvo que se haya establecido cualquier acuerdo o comunidad sobre él, se haya transmitido a otra persona, endosado, etc.

Tenemos que tener muy clara esta característica porque, cómo todos sabemos, una gran cantidad de billetes de Lotería se juegan entre varias personas (¿quién no lo hace? ¡gente muy rácana!). Esto no suele ser un problema… cuando no toca, porque cuando el número que llevamos compartido resulta agraciado la cosa cambia y suele haber importantes pérdidas de memoria sobre lo que se habló. Por eso es fundamental que saques el Sheldon Cooper que todos llevamos dentro y reflejes por escrito de alguna manera que ese décimo tiene varios dueños. Puedes ser tradicional y sacar la clásica fotocopia y firmarla entre todos los partícipes del billete, pagar mediante transferencia bancaria tu parte incluyendo en el concepto la serie, fracción y número correspondiente, seguir estos cinco consejos para compartir Lotería a través de WhatsApp de forma segura, o incluso levantar un acta notarial, que puede emplearse hasta cuando se juega a través de las redes sociales. Lo importante es que quede reflejado por escrito quién y como juega determinado billete.

¡Te ha tocado! ¡Ojito con perderlo o estropearlo!

Acabas de enterarte que te ha tocado y te pones nervioso, o eres de los despistados que no recuerdan donde lo han puesto… No serías ni el primero ni el último que no es capaz de encontrarlo o que lo mete en la lavadora dentro del bolsillo del pantalón. Guárdalo a buen recaudo porque el artículo 18 de la Instrucción General de Loterías establece que no se satisfará premio alguno sin la previa presentación del billete o fracción que lo obtenga, cuyo documento no podrá ser reemplazado ni sustituido de ningún modo. Vamos que si lo rompes o se te extravía te quedas sin tu premio. Menos mal que los tribunales han flexibilizado un poco, sólo un poco, el rigor de este precepto, y en excepcionales ocasiones han permitido que se cobren billetes desaparecidos pero exigiendo:

  • acreditar la compra del décimo premiado, con su número su serie, fracción.
  • su extravío o daño.
  • y que nadie lo haya cobrado en el plazo legalmente previsto.

Demostrar todo esto no es fácil, es más sencillo cuidar donde lo pones.
Y si eres de los despistados no te duermas en los laureles, no tienes toda la vida para cobrarlo, sólo tres meses, no des lugar a que se te pase el plazo.

No te quedes con lo que no es tuyo, ¡puedes terminar entre rejas!

Los pilares más sólidos del compañerismo, la amistad o el amor se tambalean ante un premio “sabrosón”. La tentación va a visitar al que custodia un billete que se juega compartido… y a veces gana. El poseedor se olvida de las reglas del juego establecidas sobre ese billete y los lazos que le unen con la persona o personas con quién lo compartía y se queda la totalidad del premio. Esto, aparte de definir a las personas, es un delito. En concreto, se trata de una apropiación indebida tipificada en el articulo 253 del Código Penal, y para el que hay prevista una pena privativa de libertad de 6 meses a 3 años. Si el premio ha sido cuantioso y te apropias con más de 50.000 € que no son tuyos la sanción sube, pudiendo oscilar entre 1 a 6 años de privación de libertad y multa de 6 a 12 meses. Piénsalo dos veces antes de quedarte con lo que no es tuyo.

Aunque igual tienes suerte y la persona a la que le has birlado su parte del premio es un alma caritativa y se limita a interponer una reclamación de cantidad en vía civil.

Y además, Hacienda.

Podemos no estar de acuerdo con el Doctor Jones y su referencia al impuesto que, para él, suponía gastar dinero en loterías debido a la escasa probabilidad de ganar, pero lo que es inmutable es que si obtienes un premio superior a 2.500 € tendrás que contribuir al sostenimiento de las arcas públicas con el 20% de lo obtenido por encima de dicha cantidad y de forma independiente respecto de cada décimo, fracción o apuesta premiada. De hecho, si contra todo pronóstico, tu décimo obtiene un premio superior a dicho importe, no llegarás a cobrar el importe íntegro del premio, sino que se te practicará la retención en el origen, en la propia entidad pagadora (que informará a la AEAT) por lo que, el premio en sí, no tendrá más impacto fiscal a efectos de tributación directa.

Hay algunos matices como, por ejemplo, que la exención prevista para esos premios de cuantía inferior a 2.500,00 € aplica siempre que la apuesta haya sido superior a 0,5 €, puesto que en caso de una apuesta inferior, la cuantía máxima exenta también se reduce de forma proporcional o el hecho de que si el premio es de titularidad compartida, la cuantía exenta se prorratea entre los cotitulares en función de la cuota que les correspondiese.

Y para terminar, dos consejos:

  1. Si estas en plan Papa Noel y quieres repartir el premio entre familiares, acuérdate de acreditar la titularidad de los ganadores ante la entidad financiera pagadora mediante el documento habilitado por la AEAT a tal efecto. Cobrar primero y repartir después es una muy mala idea puesto que esos regalos se consideraran donaciones y su tributación no es nada barata.
  2. Puestos a jugar, juega al EuroMillones. Las probabilidades son mucho menores pero el premio es brutal, y si toca … ¡ay amigo!, si toca …

© Javier López Gonzálvez. María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: Didier Weemaels para www.unsplash.com

Power Pivot: Tablas dinámicas “supervitaminadas”

power pivot

Las tablas dinámicas son posiblemente la piedra angular de la hoja de cálculo Excel para crear informes y analizar datos de una manera versátil y rápida, pero la realidad es que su “caja de herramientas” para crear fórmulas o cálculos personalizados es muy limitada, tanto en funciones de resumen, como en visualización de valores, creación de elementos y campos calculados así como a la hora de alimentarse con datos de entrada del usuario.

Hoy en día Power Pivot (antes escrito PowerPivot, sin espacios) y el lenguaje DAX (Data Analysis Expressions) son poco conocidos y posiblemente ignorados de una forma inconsciente, cuando las posibilidades que ofrecen como herramientas de inteligencia de negocio son asombrosas y, además, sin necesidad de contar con una herramienta dirigida exclusivamente a profesionales de la tecnología de la información.

Los complementos POWER son las seis funcionalidades de Excel probablemente más importantes de los últimos siete u ocho años. Aunque el objeto de esta entrada del blog es conseguir que os familiarices con la interfaz de Power Pivot, primero seria necesario que conozcáis quienes son los llamados BIG SIX, los “Seis Grandes”:

Power Query es una funcionalidad que pone a nuestra disposición las opciones suficientes para tomar “RAW DATA”, es decir, datos que no han pasado un proceso de limpieza, que no han sido sometidos a ningún tipo de preparación para que que queden en un estado óptimo para llevar a cabo análisis a partir de ellos. En otras palabras, Power Query prepara los datos para el consumo en Excel.

En la versión de Excel 2016. Power Query pasa a ser una funcionalidad embebida dentro de la pestaña Datos, grupo “Obtener y transformar”, lo que es un cambio respecto a versiones anteriores.

Power Pivot (también llamado, “El modelo de datos”) es un potente motor de procesamiento de datos, que permite agrupar datos de múltiples orígenes, de una cantidad diversa de fuentes, de forma increíblemente sencilla y a una velocidad sorprendente.

Power View permite tomar todo ese procesamiento de datos donde se ha resumido y calculado para derivar información relevante y presentarla mediante distintas ayudas visuales muy intuitivas.

En la versión de Excel 2016, Power View se tiene que añadir a la barra de herramientas de acceso rápido o crear el grupo artificialmente, personalizando la cita de opciones.

Power Map (denominado Mapas 3D en Excel 2016) es una funcionalidad que permite representar datos geográficos que pueden geolocalizarse de una forma bidimensional o tridimensional. Se localiza en la pestaña “Insertar”, grupo “Paseos”.

Finalmente contamos con Power BI.com y Power BI Desktop, que ponen a nuestro alcance funcionalidades para transformar los datos en información relevante para tomar decisiones. Estas funcionalidades están fuera del “ambiente” de Excel, pero todos ellos, los seis, se encuentran “atados” con el lenguaje DAX, por lo que conocerlo permitirá que nos podamos mover entre ellos de una forma sencilla.

En esta entrada del blog hacemos una primera aproximación a la interfaz y las propiedades de PowerPivot, a como agregar bases de datos y, finalmente, a establecer relaciones entre las diversas tablas para construir el modelo de datos.

© Javier López Gonzálvez

 

Las relaciones espurias o porqué el tamaño del pene no está relacionado con el crecimiento del PIB

relaciones espurias

En mi experiencia dentro del ámbito de la economía forense frecuentemente he recurrido a nuestra amiga la estadística para validar hipótesis o soportar, de manera más objetiva, conclusiones con un grado de seguridad razonable. Aunque no soy estadístico siempre me ha parecido necesario saber manejar los datos con fluidez y entender qué es lo que de verdad nos dicen, sobre todo hoy que vivimos en un contexto de “infoxicación”.

En cualquier disciplina, y por supuesto en economía, a menudo nos encontramos con la necesidad de determinar si entre dos variables existe algún tipo de relación, si una se comporta en función de cómo lo haga la otra y en donde llamamos correlación al grado de dependencia mutua. Si se puede determinar cómo lo conocido se relaciona con un evento futuro desconocido, la ayuda al proceso de toma de decisiones es evidente.

El coeficiente de correlación lineal de Pearson rxy

El coeficiente de correlación de Pearson (rxy) es un índice de fácil ejecución e, igualmente, de fácil interpretación, que mide el grado de covariación entre distintas variables cuantitativas relacionadas linealmente. Sus valores absolutos oscilan entre 0 y 1, esto es, si tenemos dos variables X e Y, y definimos el coeficiente de correlación de Pearson entre esas dos variables como rxy entonces:

0 ≤ r_xy≤ 1

Especifico que se trata de valores absolutos puesto que, en realidad, si se contempla el signo el citado coeficiente oscila entre los valores -1 y +1. En este sentido, tan fuerte es la correlación con un coeficiente de +1 como con uno de -1. En el primer caso la relación es perfecta positiva y en el segundo, perfecta negativa.

Sinderiza correlaciones

Es importante lo de la relación lineal puesto que pueden existir variables que estén firmemente relacionadas pero no de manera lineal, en cuyo caso el coeficiente de Pearson no nos valdría:

 Correlación no lineal

Decimos que la correlación entre dos variables X e Y es perfecta y positiva cuando en la medida exacta en que aumente (o disminuya) una de ellas aumenta (o disminuye) la otra y que es perfectamente negativa cuando en la medida exacta en que aumenta (o disminuye) una variable, disminuye (o aumenta) la otra. Este tipo de variación tan perfecta es la excepción en el mundo de las ciencias sociales, como la economía, donde dado un cierto valor de la variable independiente X no encontraremos uno y solo un valor de la variable dependiente Y, pero si suele darse en el mundo de las ciencias físicas (relaciones espacio/tiempo; volumen/presión, etc..).

Por ejemplo, si relacionamos esfuerzo comercial, (gasto en publicidad, personal comercial, etc) con el nivel de ventas, probablemente obtendremos mayor nivel de facturación a mayor esfuerzo comercial, pero será casi imposible saber con exactitud qué cifra de ventas obtendrá una empresa para un nivel de gasto comercial determinado.

Correlación positiva

El conjunto de puntos del gráfico anterior lo denominamos diagrama de dispersión y tiene interés como primera aproximación para conocer la naturaleza de la relación entre dos variables. Si tal conjunto es una figura alargada (apunta a una recta) y ascendente, como es el caso, es susceptible de poder estudiarse con el coeficiente lineal de Pearson. Además, el ancho del conjunto de puntos  da una cierta idea de la magnitud de la correlación; cuanto más estrecha menor será el margen de variación en Y (variable dependiente) para los valores de X (variable independiente) y por lo tanto, más acertados los pronósticos, lo que implicará una mayor correlación.

Igualmente, si relacionásemos por ejemplo magnitudes agregadas de tipos de interés y nivel de inversión probablemente obtendríamos una relación lineal negativa puesto que conforme mayor es el coste de acceso a la financiación, menor es la capacidad para acceder a la misma y por tanto los procesos de inversión de las empresas se ralentizan o se difieren en el tiempo, encontrándonos con una nube de puntos alargada y descendente.

Correlación negativa

Con estadística un poco más avanzada descubriríamos que existen procedimientos analíticos que permiten verificar con exactitud la hipótesis de linealidad en la correlación de las variables, pero implicaría hablar de las distribuciones de Student con N-2 grados de libertad lo que excedería de la intención didáctica, mucho más modesta de esta entrada del blog, así que de momento nos conformaremos con las nubes o conjuntos de puntos para comprobar si existen tendencias lineales en las relaciones.

El coeficiente de correlación en una muestra se expresa mediante el cociente entre la covarianza de (x,y) y la desviación típica de cada una de las variables y es de fácil cálculo a través de las opciones de análisis de datos de Excel e incluso de las fórmulas “COEF.DE.CORREL” y “COEFICIENTE.R2”

rxy= σxy/σxσy

Y como ya hemos visto antes, su valor absoluto estará entre 0 y 1, existiendo una mayor correlación cuanto más cerca de uno y menor cuanto más cerca de cero. No sería acertado concluir de forma precisa ante cualquier valor. La significación de rxy depende en gran medida del tamaño de la muestra y una correlación de 0,1 puede ser relevante en una muestra suficientemente grande y otra de 0,9 no serlo en una muestra muy pequeña, pues tal y como nos enseña la ley de los grandes números, son improbables las tendencias débiles en grandes volúmenes de datos mientras que tendencias fuertes pueden ser relativamente probables en un tamaño pequeño de muestra.

Por esto, más interesante es la interpretación del coeficiente de correlación en términos de variabilidad explicada a través del coeficiente de determinación, que se define como el cuadrado del coeficiente de correlación (r^2_xy). Por ejemplo, si la correlación entre el gasto en esfuerzo comercial y el nivel de facturación es de 0,6, podemos entender que [(0,6)^2 = 0,36] es la proporción de varianza compartida entre esas dos variables y puede interpretarse como un 36% del nivel de facturación es debida al esfuerzo comercial, por lo que resta un 64% de variabilidad en el nivel de ingresos que no es explicada por la variable que hemos denominado “esfuerzo comercial”. A ese valor no explicado se le denomina coeficiente de alienación y se define como 1- r^2_xy. Por supuesto, si incrementásemos el número de variables explicativas (calidad del producto, política de precios, etc.) lograríamos incrementar la proporción de la variabilidad explicada, y eso es a lo que se llama correlación múltiple, que también excede el objetivo de esta entrada del blog.

El problema es que la correlación no implica causalidad

Correlación y causalidad

Como hemos visto, la existencia de correlación entre dos variables solo significa que ambas comparten variabilidad, pero la causa de esa variabilidad es una cuestión que sólo de forma matemática no puede resolverse. Debemos entender que la correlación entre variables pueden sugerir pero no establecer por sí misma la existencia de relación causal.

En muchas ocasiones he encontrado una deficiente comprensión de conceptos estadísticos en dictámenes periciales y, por supuesto, también en el uso del estadístico rxy lo que lleva sin remedio a concluir erróneamente debido a su mal uso.

La correlación entre variables puede aparecer por varios motivos:

i. Debido a una causalidad directa, y es que una variable es causa total o parcial del comportamiento de la otra.

ii. Debido a una causalidad indirecta, y es que existen uno o más circunstancias adicionales que están relacionadas de forma indirecta con las variables y afectan a su comportamiento.

iii. Debido a una  mala selección de los datos, y es que si estos son seleccionados de forma errónea en cantidad o calidad o son intencionadamente sesgados, puede ponerse de manifiesto una correlación por azar.

Los casos del tipo (i) están restringidos normalmente al mundo de las ciencias físicas donde se controlan todas las variables del experimento y los del caso (iii) deberían ser fácilmente identificados aplicando el sentido común. Así por ejemplo, alguien quiso ver una correlación en este estudio de la universidad de Helsinki que “demostraba” que el tamaño del pene estaba relacionado con el crecimiento del PIB. No es verdad, pero tranquilos. España es la economía número 12 del mundo en términos de PIB, así que no estamos tan mal … en términos de PIB me refiero.

Pene vs PIB

Pero en realidad hay una gran cantidad de estudios que demuestran correlaciones totalmente absurdas. Para ello no tenéis nada más que visitar la web correlated.org o tylervigen.com/spurious-correlations y echar unas risas. Evidentemente el objetivo de las citadas webs no es más que llamar la atención sobre el hecho que trato de poner de manifiesto aquí, pero es una llamada de atención no sólo para no concluir erróneamente en nuestros dictámenes periciales sino para no creernos todo aquella noticia que en televisión comienza con “un estudio científico demuestra que …”, aunque alguno encontrará cierta relación causal entre el número de ahogamientos en piscinas y las veces en que Nicolas Cage aparece en una película, y es que desde hace unos años cualquier cosa es mejor que ver una película suya.

Sinderiza correlación

En este caso y otros como él es mucho más probable la existencia de una relación espuria entre las variables analizadas, esto es, una aparente relación entre dos variables sin conexión lógica, y aunque puede parecer que la tienen, es así debido a un tercer factor no considerado y que se denomina variable escondida.

Los casos verdaderamente complejos son aquellos del tipo (ii), los de causalidad indirecta, donde sí se estudian dos variables dejando fuera causas comunes, normalmente se detectará una correlación entre ellas, aunque no exista relación causal directa alguna, y este el peligro de cometer errores. En este ejemplo de la Universidad de PennState (EEUU) de un estudio sobre 800 chicos clasificados por nivel socioeconómico, si son o no boy-scouts y si tienen o no antecedentes delictivos se obtiene una fuerte correlación negativa entre ser boy-scout y la propensión a delinquir siempre que dejemos de lado la variable de nivel socio económico. Claro está que no por ser boy-scout se es mejor persona. La cuestión es que si se trae al análisis el nivel socieconómico la correlación es nula. La hipótesis de que ser boy-scout te hace menos propenso a delinquir es errónea: el detonante real es el nivel socioeconómico, que a su vez condiciona que un chico se pueda permitir hacerse boy-scout o no.

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza CB

Imágenes: Antoine Dautry para unsplash.como; XKCD-es

Fraude: motivación, poder y racionalización

enron

Esta semana se publicaba en la revista de la Association of Certified Fraud Examiners la primera entrevista que Andrew Fastow concedía después de cumplir la condena a seis años en prisión a la que fue sentenciado y tras haberse mantenido en un discreto segundo plano desde su liberación.

Fastow, antiguo director financiero de ENRON Corporation, aceptó declararse culpable de los cargos de fraude, conspiración y lavado de dinero así como colaborar con la Justicia norteamericana en las acusaciones de varios casos civiles y criminales contra los antiguos máximos responsables del que fue séptimo grupo empresarial de mayor valor en los Estados Unidos a mediados de 2001 según la revista Fortune, Kenneth Lay Jeffrey Skilling.

En el artículo, titulado “Numbers manipulator describes Enron´s descent”, Fastow reflexiona sobre como la -tóxica- cultura empresarial de ENRON conseguía que los directivos racionalizaran y justificaran la búsqueda de lagunas en la regulación financiera para manipular los estados contables. Incluso ahora asegura que su percepción de entonces era la de una extraña dicotomía, por un lado no pensaba que lo que hacía fuese un fraude, pero también sabía que era un comportamiento intencionadamente engañoso, sin dejar de justificarse entonces diciéndose que “así es como el juego se jugaba”.

Todas las operaciones eran técnicamente aprobadas por los abogados, contables y auditores, así que si buscamos el fraude como un incumplimiento de las reglas este no existía. El problema con ENRON era que el fraude, el engaño, existía aun sin romper las reglas o al menos no quebrándolas de una manera evidente.

Aunque las prácticas contables “creativas” fueron varias pongamos como ejemplo  las denominadas SPE´s “Special Purpose Entities” (entidades de propósito especial en nuestra normativa), las cuales fueron utilizadas como vehículos para mantener el endeudamiento fuera del balance de ENRON a la vez que le permitían deshacerse de activos sobrevalorados, generar ingresos y flujos de caja a conveniencia y, como consecuencia, mantener la cotización de las acciones de ENRON al alza durante una década.

El camino que lleva al infierno está pavimentado de buenas intenciones

Tal y como Fastow explica en el artículo, en el inicio de la utilización de estas SEP´s existía un claro beneficio para la compañía y, por lo tanto, para sus accionistas.  Existía una racionalidad económica: por un lado a través de ellas se conseguía acceder al mercado de capitales en mejor posición puesto que eran creadas sólo con activos y sin deuda y por lo tanto con una mejor calificación crediticia. Por otro lado, con dicha financiación ENRON podía acometer los proyectos de inversión de los productores de gas e hidrocarburos a cambio de obtener dichos recursos una vez se iniciase la explotación de los proyectos de inversión, o al menos ese era el plan.

No obstante, en algún momento la creación de este tipo de sociedades dejó de hacerse por motivos económicamente válidos y razonables (abaratar el acceso al crédito, transferir riesgos, etc ..) y comenzó a hacerse sólo porque conseguían alterar los estados contables de ENRON manteniendo grandes cantidades de endeudamiento fuera de balance (”off-balance”) a la vez que se generaban ingresos y flujos de caja con la venta a estas SPE´s de activos e inversiones que no eran rentables y que de otra forma no hubieran podido vender, al menos no generando beneficios, lo que permitía que la cotización de las acciones de ENRON creciese casi a dos dígitos durante una década ya que los analistas veían en sus estados financieros muy poca deuda y grandes beneficios.

La normativa contable permitía a ENRON excluir estas SEP´s de sus estados financieros consolidados si una parte independiente tenía control sobre ella y era dueña de, al menos, un 3% de su capital. Para cumplir con estas condiciones Fastow y otros directivos solicitaron y obtuvieron del consejo de administración de ENRON una aprobación para ser exceptuado del Código de Ética de la compañía, ya que iban a realizar labores de dirección en estas sociedades, lo cual se consideraba que podía genera un conflicto al ser también directivos en la propia ENRON.

A continuación aportaron dinero suficiente para cubrir el requerido porcentaje del 3%. El resto del capital, el 97%, se cubría con acciones de la propia ENRON. Por último, las entidades de propósito especial solicitaban a los bancos enormes sumas de dinero que utilizaban para la financiación de los contratos futuros de hidrocarburos a los que Fastow se refiere utilizando como garantía las citadas acciones que tenían de ENRON que, como decimos, gozaban de una excelente valoración en el mercado bursátil ya que sus estados financieros proyectaban, sobre el papel, una imagen solvente.

Con una mentira puede irse muy lejos, pero sin esperanza de volver

En la segunda mitad del año 2001 la revista Fortune publicó un artículo donde ponía de manifiesto la “impenetrabilidad” de los estados financieros de ENRON y sugería la sobrevaloración de sus acciones. Y ya sabemos que el dinero es sobre todo cobarde, de manera que su cotización comenzó a bajar desde su valoración récord de casi 90 USD por acción lo que significó, a la postre, el comienzo del desastre puesto que si esas acciones bajaban lo suficiente como para no ser garantía suficiente del endeudamiento de las SPE´s, se dispararían las reglas que obligarían a disolver estas entidades e incluir su endeudamiento y su activos sobrevalorados en los estados  consolidados de ENRON. O lo que es lo mismo, la madre de todos los desastres financieros.

Cuando las acciones de ENRON llegaron a los 47 USD por acción, su director ejecutivo Jeffrey Skilling dimitió por “razones personales”. Su presidente Kenneth Lay siguió al frente de la compañía un tiempo tratando de convencer al mercado de que invertir en la compañía “nunca había sido tan seguro” mientras que contables,  auditores y abogados trataban de encontrar una solución a una situación que ellos mismos habían consentido.

El final de la historia es conocido: finalmente ENRON anunció que tendría que hacerse cargo de casi 4.000 millones USD de deuda que había sido ubicada fuera de balance en dichas SPE´s lo que inmediatamente provocó el deterioro de credibilidad ante el mercado, perdiendo casi 35.000 millones de USD de cotización en un mes. En diciembre de 2001 se convirtió en la mayor empresa norteamericana en declararse en quiebra.

Las consecuencias fueron devastadoras incluso vistas hoy, quince años después. Los accionistas perdieron 74.000 millones USD en los cuatro años anteriores a la quiebra,  20.000 empleados perdieron su trabajo y sus fondos de pensiones. A la icónica firma auditora – Arthur Andersen -, aunque inicialmente fue encontrada culpable de los delitos de obstrucción a la justicia y de destrucción y alteración de documentos relacionados con la quiebra de ENRON, la multa económica no fue relevante (500.000 USD) pero se le privó de la posibilidad de poder realizar su trabajo para firmas cotizadas en la bolsa de valores de los Estados Unidos, lo que en la practica certificó su desaparición. Finalmente, en mayo de 2005, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos absolvió a la empresa auditora, pero ya era tarde para recuperar su prestigio y fue incapaz de retomar su actividad.

¿Hemos mejorado?

Seguro que sí. Como resultado del escándalo financiero que provocó la quiebra de ENRON, el Senado de los Estados Unidos aprobó la Ley Sarbanes – Oxley que, entre otras cuestiones, imponía restricciones a las firmas de auditoría a la hora de prestar según qué tipo de servicios a empresas cuando, además, fuesen auditores (circunstancia que se daba en la relación ENRON y Arthur Andersen) y por otro lado se ampliaba la información que era necesaria dar en las cuentas anuales consolidadas en relación con las entidades no incluidas dentro de la consolidación.

A las empresas normalmente les suele gustar más la flexibilidad que les proporcionan las fuentes de financiación que no aparecen en el balance puesto que mejoran sus ratios financieros aunque cada vez mas se le pone cerco a este tipo de situaciones. Recientemente, el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) informaba sobre el nuevo documento de Arrendamientos Standard (IFRS 16) en el que ponía de manifiesto los problemas que ha tenido para aplicar la nueva Norma de Información Financiera (NIIF) sobre arrendamientos que finalmente se ha aprobado. Este cambio normativo va a provocar que tengan que reconocerse en el balance los denominados pasivos “off-balance” y que hasta ahora eran tan sólo objeto de información en la memoria, lo que va a suponer un duro golpe a los estados financieros de las entidades cotizadas.

¿Seguirá exigiendo el fraude financiero?

Lamentablemente la respuesta también es afirmativa. El último fraude contable de importancia significativa ha sido el de la multinacional japonesa TOSHIBA, que entre los años 2007 y 2014 adulteró sus estados financieros manipulando las cifras de inventario.

Sólo es necesario juntar tres ingredientes para que las personas – que son las que cometen el fraude – se vean incentivadas a cometerlo: i) motivación (incentivo, presión); ii) poder (oportunidad) y iii) racionalización (actitud), de manera que podremos implementar medidas preventivas, herramientas para su detección, pero hasta que las empresas – y sus personas – no entiendan su propósito más allá de sus beneficios, cada cierto tiempo tendremos en los periódicos portadas sobre otras Enron, Toshiba, Parmalat, Lehman Brothers, WorldCom ….

Finalmente, si os interesa la historia de ENRON, este tal vez sea el mejor documental sobre su caída. Además está doblado al castellano: Los tipos que estafaron a América.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza C.B.

Foto: Ilya Pavlov para unsplash.com

El problema de Twitter eres tú.

 

La vuelta de Jack Dorsey, cofundador de Twitter, a su dirección ejecutiva no parece haber revitalizado las finanzas de la tecnológica que presentó los resultados del Q4 2015 el pasado día 10 de febrero. En el conjunto del año la red social anunció perdidas por valor de 521 millones de dólares con unos ingresos de 2.200 millones.

Pero el verdadero problema para Dorsey es que su base de usuarios, que llevaba ya tiempo estancada comienza a disminuir, quedándose en los 305 millones, los mismos que tenía Facebook en el año 2009, pero con la diferencia de que esta última crecía a tasas de entre el 10% y el 15% trimestrales hace siete años y Twitter, como digo, empieza a perder usuarios. Y el mercado ya tiene serias dudas sobre su modelo estratégico y viabilidad, puesto que en los dos años desde su salida ha bolsa, la compañía ha perdido casi un 40% de su valor.

No soy un usuario especialmente activo en Twitter. Siempre me ha parecido algo confuso. Conforme hago un uso más habitual encuentro a más gente interesante a la que poder seguir y este es el problema: el tamaño de mi “timeline” crece demasiado por lo que no tengo el tiempo suficiente para leerlo completo, de manera que paso muy rápidamente sobre él hasta las entradas más recientes buscando sólo perfiles conocidos. Por eso, descubrir contenido interesante es una cuestión aleatoria, de suerte. Al final, totalmente superado por el ruido de mi “timeline“, dejo de leerlo y sólo añado nuevos tweets de forma ocasional, lo que no deja de ser un reflejo del mundo no virtual, donde hay muchas personas hablando, muchas más repitiendo lo que dicen las primeras, pero casi nadie está escuchando lo que dicen los demás puesto que la gran mayoría hablan más de lo que escuchan.

Posiblemente derivado de lo anterior, Twitter también tiene un problema de retorno en sus usuarios. En otras redes sociales estos vuelven sin necesidad de que la plataforma les envíe un email recordándoles que existe. Si estás aburrido tu primer impulso es entrar a ver que dicen tus amigos en Facebook, si te encuentras con un paisaje de película piensas en los corazones que puede valer la foto en Instagram si ves una escena graciosa, te acuerdas de Snapchat y si sólo quieres enviar un mensaje, ya sea importante o con la última tontería que se haya hecho viral, acudes a WhatsApp. Pero Twitter parece siempre la última opción. Tenemos un problema para entender qué es y para qué sirve Twitter. Y tal vez es que pensamos en ella como una red social cuando, en realidad, no fue creada con ese propósito. Todo aquello que hace que Twitter pueda ser considerada como una red social, las interacciones, la comunicación entre usuarios, las menciones o las conversaciones, surgieron posteriormente por las necesidades de aquellos.

Y justo aquí radica la paradoja: el problema de Twitter es su ventaja. Es ideal para obtener una información rápida y ágil de lo que sucede en el mundo, es el canal perfecto para los servicios de atención al cliente de las empresas – comunicación bidireccional -, es única para canalizar opiniones colectivas a través de los “hastags”, pero no es una herramienta para compartir fotos, comunicarte con amigos, ligar o ser un escaparte de tu actividad profesional. Twitter es una herramienta de información en tiempo real y por eso lo más interesante de la plataforma son las noticias de última hora, porque su importancia radica en la inmediatez. Y el problema para Twitter es que hay mucha más gente interesada en saber qué dicen o hacen sus amig@s en Facebook o Instagram que en conocer un titular de prensa cuyo valor se deprecia a cada minuto.

Pero todas estas consideraciones en realidad no importan. Sin una base de usuarios consistente y creciente cualquier propuesta de acciones publicitarias pierde gran parte de su valor y el modelo de negocio empieza a cuestionarse. Por esto, en las últimas fechas se han anunciado significativos cambios en el modelo de funcionamiento: tweets  limitados a 140 caracteres pero con la opción de añadir más contenido o la posibilidad de ordenar tu “timeline” de manera no cronológica sino dejando que un algoritmo te sugiera las entradas mas interesantes, y que pretenden cambiar el modelo actual. Esto no sabemos si atraerá a nuevos usuarios pero de momento sí le ha traído las críticas de los que ya tenía.

Es difícil hacer una predicción acerca del futuro que le espera a Twitter  pero los inversores han prestado su dinero y esperan obtener beneficios. El dinero es impaciente y cobarde, así que si tuviera que hacer una apuesta, mi duda estaría en saber quien pondrá más dólares encima de la mesa por ella: Facebook o Google. Tal vez esta última que tienen en Google+ un zombie, no como los de The Walking Dead, pero sí igual de muerto.

© Javier López Gonzálvez.

© Sinderiza C.B.

Foto: Freestocks.org en unsplash.com

La manipulación de los números y la Ley de Benford.

manipulacion de los numeros

Haz la prueba y ve a buscar algunos números. Toda una increíble variedad de números no generados artificialmente te servirán: la longitud de los ríos del mundo, el coste de las facturas de electricidad de los habitantes de una ciudad, el número de habitantes en las poblaciones de una región, …. o de manera más útil en el ámbito de la contabilidad forense, un conjunto de saldos a cobrar o pagar, importes de transacciones, valoraciones de inventario, etc.

Si tienes un conjunto de números lo suficientemente amplio, mira su primer dígito (ignorando los ceros a la izquierda) e identifica en cuantos de ellos dicho primer dígito es un 1, en cuantos es un 2, en cuantos es un 3 y así hasta llegar a nueve. ¿Qué observas?

Sería razonable esperar que hubiese más o menos la misma cantidad de números que comenzasen con cada dígito diferente, esto es, que la proporción de números empezando con cualquier dígito dado sería, más o menos, 1/9. Sin embargo, esto no es así. Sorprendentemente, para muchos tipos de datos, la distribución de los primeros dígitos está muy sesgada, siendo el 1 el dígito más común y el 9 el menos común.

Descubriendo el comportamiento de los números por casualidad

A veces los hallazgos de la humanidad han surgido de una mezcla de accidente, suerte, observación e inspiración: la noción de la fuerza de la gravedad asaltó la mente de Newton al observar el descenso perpendicular de una manzana en el jardín de su casa. En nuestro caso, la formulación matemática de este patrón de comportamiento tiene también un origen peculiar puesto que el primero que se dio cuenta del mismo fue el matemático y astrónomo Simon Newcomb en 1881 al observar como las páginas de un libro de logaritmos que usaba estaban más viejas y desgastadas cuanto más cercanas estaban del principio, concluyendo que esto solo podía deberse a que había consultado mucho más los logaritmos que comenzaban con 1 que los que comenzaban con números más altos.

Pero no es hasta 1938 cuando Frank Benford, un físico de General Electric, se dio cuenta del mismo patrón y, a partir de la obtención de muestras de todo tipo postuló la llamada “Ley de los números anómalos de Benford”, según la cual, la probabilidad de que un número en una serie de datos comience con el dígito d es de P[d] = log(1+1/d).

Posteriormente dicha patrón de comportamiento se ha demostrado que es universal e invariante frente a cambios de escala, lo que significa que se cumple con independencia de si, por ejemplo, estamos utilizando un conjunto de medidas que expresen metros o pulgadas o, otro ejemplo, precios expresados en euros o en dólares.

La fórmula expresada anteriormente produce las siguientes expectativas de frecuencia del primer dígito:

Ley de Benford
La manipulación de los números y la Ley de Benford

Prueba tú mismo

Abre una hoja de cálculo (Excel, Open Office, Google Spreadsheet…) y haz lo siguiente:

  1. En la casilla A1 escribe cualquier número. Nosotros hemos probado con 7
  2. En la casilla A2 escribe “=A1*1,05” o cualquier tasa de incremento que quieras
  3. A continuación copia la casilla A2 hacia abajo tantas veces como quieras, preferiblemente más de 500 puesto que es necesario un conjunto de datos lo suficientemente amplio para comprobar adecuadamente el patrón de distribución.
  4. En la casilla B1 extrae el primer dígito de la casilla A1 mediante la fórmula “=Izquierda(A1;1)” y haz lo mismo para todas los números de la columna A
  5. Haz el recuento de frecuencias mediante la función CONTAR.SI

Estos son los resultados que se obtienen, perfectamente adaptados a la distribución expresada por la Ley de Benford:

la manipulación de los números y la ley de benford

Si prestas atención a la serie numérica que has creado en la fila A de tu hoja de cálculo verás que cada vez que la cifra gana un número aquella se ralentiza y durante unos cuantos números el primer dígito de cada valor es un 1. Después la serie abandona el 1 y pasa al 2 pero un menor número de veces, después al 3 aún menos veces y así cada vez menos cifras hasta llegar al 9. Finalmente la serie salta a una cifra con un dígito más y el proceso se repite.

No acertarás la lotería: funciona, …. pero no siempre

El desarrollo de la Ley de Benford va mucho más allá de la curiosidad numérica que aquí comentamos y, por ejemplo, se extiende a la predicción de la frecuencia del dígito en la segunda, tercera, cuarta y hasta quinta posición dentro de un número mediante la formula:

Fórmula
la manipulación de los números y la Ley de Benford

Lo que se traduce en la siguiente tabla de frecuencias de dígitos prevista:

Tabla varios dígitos
la manipulación de los números y la Ley de Benford

No obstante, si has empezado a calcular probabilidades para acertar de la compra de un décimo de lotería, sentimos decepcionarte. Este patrón de comportamiento no puede aplicarse a algunos conjuntos de números totalmente aleatorios o excesivamente limitados, como por ejemplo:

  • Poblaciones numéricas de pequeño tamaño y/o con pequeñas variaciones, es decir, los datos tienen que abarcar varios órdenes de magnitud.
  • Números verdaderamente aleatorios … sí!, como los de la lotería. En ese caso, todos tienen la misma probabilidad de salir.
  • Conjuntos de datos con máximos y mínimos definidos o limitaciones inherentes, como por ejemplo, número de pasajeros en un avión, altura de personas, etc.
  • Números generados artificialmente, como por ejemplo, números de teléfono o números de seguridad social.
  • Datos influenciados por la psicología humana, como por ejemplo precios que terminan en x,99

Pero en general, y es lo importante, si resulta aplicable a todos aquellos procesos que llevan implícitos crecimiento de tipo exponencial, como la mayoría de fenómenos económicos y es por ello que suele ser una herramienta utilizada por la auditoría y la contabilidad forense para encontrar “red flags” que investigar, puesto que la estadística es una ciencia que rara vez nos puede aportar certezas absolutas. A menudo sirve más bien para descartar hipótesis descabelladas.

En este sentido es famoso el Dr. Mark Nigrini, un profesor de contabilidad de la Universidad de West Virginia (USA) y sus investigaciones para detectar fraudes en datos financieros mediante la aplicación del patrón de la Ley de Benford. Igualmente, es la ley matemática favorita del IRS (Internal Revenue Service), la agencia encargada de la recaudación fiscal y cumplimiento de las leyes tributarias y encuadrada en el todopoderoso Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, es decir, los mismos que consiguieron encausar y encarcelar a Al Capone por evasión fiscal. ¡Nada más que por eso, habría que tenerla en cuenta ..!

Conclusión

La Ley de Benford puede reconocer las probabilidades de frecuencias altamente probables o muy poco probables de números en un conjunto de datos, basándose en logaritmos matemáticos de la aparición de dígitos en grandes conjuntos de esos números (generados al azar), por lo que si en la manipulación intencionada de esos números (por ejemplo en un fraude) no se es consciente de ese patrón, es posible identificar el engaño. No obstante, como siempre en estadística, primero es necesario asegurarse de que las limitaciones de la teoría son compatibles con el conjunto de datos a analizar.

Si estas interesado en profundizar en la belleza matemática de esa Ley y su aplicación a la detección del fraude, aquí va una sugerencia.

© Javier López Gonzálvez.

© Sinderiza C.B.

Foto: Carlos Irineu Da Costa para unsplash.com

 

 

Lo real está cambiando.

 

Siempre hay dos tipos en un garaje planeando la desaparición de tu modelo de negocio. O vas por delante de ellos, o lo lograrán.” (Guy Kawasaki).

En el año 2001 la justicia norteamericana consiguió cerrar el servicio de distribución de música entre pares de Napster. Era la primera gran red P2P (peer to peer) de intercambio de música en formato mp3 y el lobby de la industria discográfica no estaba dispuesto a permitir que un par de jóvenes y unas líneas de código amenazasen su posición de oligopolio y los enormes beneficios económicos a los que, por alguna extraña razón, se creían con derecho, puesto que eran ellos los que asumían el riesgo y el coste de la inversión, la publicidad y la distribución.

Hoy la disrupción que en la economía global ha provocado la tecnología es una realidad que, o la asumes y te adaptas, o esos dos tipos del garaje te lo harán pasar mal. Han llegado para quedarse nuevos competidores con modelos de negocio – como el consumo colaborativo – radicalmente distintos, pequeños, flexibles, rápidos, productivos y en continua innovación. Y va en serio: de las quinientas empresas más grandes que se incluían en la lista Fortune 500 del año 1995, hoy sólo siguen 61, un 12%.

Blockbuster fue el líder en alquiler de cintas de video y no supo reaccionar a tiempo al cambio tecnológico. En sus inicios pudo comprar Netflix y no lo hizo. Hoy la primera ya no existe y la segunda es líder mundial en distribución de contenido audiovisual mediante streaming. Kodak dominó el mercado del diseño, producción y comercialización de equipo fotográfico en la década de los noventa pero no supo o no quiso darse cuenta de la revolución digital por lo que en enero de 2012 tuvo que acogerse al capitulo 11 de la Ley de Quiebras estadounidense y hoy su futuro es muy incierto. Jeff Bezos demostró que el e-commerce era viable si se hacía de manera correcta. Comenzó con una idea en un garaje alquilado, tres servidores de correo – base de datos y hoy Amazon ha cambiado las reglas del juego del comercio minorista, expulsando a todos aquellos que no han sabido adaptarse y diferenciarse y hasta amenazando a los gigantes de la distribución.

Las empresas o los sectores tradicionales que viven instalados en la comodidad que les proporcionan legislaciones favorables y/o elevadas barreras de entrada deben entender que una de las consecuencias de la disrupción digital, quizá la mayor, es que el cliente hoy tiene un poder que antes no tenía, pasando de ser mudo e invisible a querer ser visto y escuchado. Contratar un vehículo para desplazarse en ciudad a través de Uber o alquilar un alojamiento para tus vacaciones a través de Aribnb empieza a ser cada vez más normal, (lo que disgusta enormemente al sector del taxi y al negocio hotelero), sobre todo para toda una generación de nativos digitales, millenials, en búsqueda constante de nuevas innovaciones tecnológicas, permanentemente conectados a Internet, que buscan ofertas personalizadas y que tienen en cuenta la opinión de toda una comunidad de consumidores.

Pero no acaba ahí, que va. Acaba de empezar. La amenaza que para el oligopolio bancario suponen las Fintech (starups de base tecnológica que ofrecen servicios financieros, sin las ataduras de la regulación de los gigantes bancarios y con una mayor capacidad de ofrecer una mejor experiencia al cliente, un servicio más ágil y más barato) empieza a ser evidente, puesto que el año pasado captaron más de 12.000 millones de dólares de inversión en el intercambio de divisas, transferencias internacionales y pequeños préstamos entre particulares o empresas. El portal de intercambio de divisas Kantox o Digital Origen son sólo dos ejemplos y, aunque gran parte de estas Fintech no acaben en nada, un 1% sí tendrá un efecto verdaderamente disruptivo en el negocio bancario, al que cambiará para siempre. Algunos parecen que lo han entendido y empiezan a preparase a través de adquisiciones estratégicas como la de Atom por parte de BBVA pero otros creen que la tecnología y la digitalización consiste en repartir “tablets” en las oficinas y que el canal digital no sustituirá nunca a las sucursales, lo que me suena al famoso “too big to fail” que ya sabemos como acabó.

O en la educación donde las nuevas opciones de aprendizaje libre, con cursos impartidos mediante modelos diferentes y bidireccionables, modelos de negocio basados en lo gratuito, Khan Academy, Udacity, Coursera, empiezan a ganar protagonismo frente al tradicional modelo de educación unidireccional y presencial que culmina con un sistema de acreditaciones en forma de títulos para colgar en alguna pared y que el mercado cada vez entiende y demanda menos.

La realidad tal y como la conoces está empezando a cambiar y da igual el sector o la actividad en la que estés, porque te va a afectar: IoT, impresión en 3D, crowdfunding, big data, pagos móviles … todo un mundo de posibilidades para aquellos que sepan verlas y aprovecharlas. De lo contrario, acuérdate de esos “dos tipos en un garaje….”.

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza C.B.

Foto: Matthew Guay para unsplash.com

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