7 blogs jurídicos que me encantan

7 blogs jurídicos que me encantan

Confesión: hasta hace muy poco tiempo, un par de años o así, para mí los blogs eran entretenimiento. Hobbies. Leía para divertirme y sobre mis aficiones. Mis favoritos: los blogs de cocina. Una receta tras otra. Y después bitácoras sobre viajes, fotografía, o cualquier otra cosa que se me pasase por la cabeza. Ahí quedaba todo. Pero no relacionaba los contenidos que inundan la blogosfera con mi profesión. Supongo que por mi trayectoria profesional y académica, asociaba las lecturas jurídicas a libros y artículos en revistas especializadas. Es más, en los años en los que estaba enfrascada en mi tesis doctoral leí mucho, muchísimo, lo dí todo. Monografías, jurisprudencia, consultas de tratados… pero ni un solo blog.

Cuando en 2016 lanzamos este blog, fue cuando empecé a husmear por distintas bitácoras sobre temas legales. Y descubrí todo lo que me estaba perdiendo.  Hoy quiero compartir contigo mis favoritos. Vaya por delante que  la selección es meramente personal. No está basada en ningún ranking, ni en ningún estudio científico, ni nada parecido.  Son sólo los blogs jurídicos que a mí me gusta leer. Por el área de Derecho que tratan, porque son temáticas más innovadoras sobre las que quiero aprender, porque tienen un enfoque enriquecedor… o simplemente porque su autor me cae simpático.  La lista no es progresiva, no va de mayor a menor. Los he ido apuntando sobre la marcha. Vamos a verlos.

Almacén de Derecho.

Se  trata de un proyecto en el que, según su propia definición, buscan “generar un espacio común para el pensamiento jurídico”. Un lugar en el que discutir, aprender, crear comunidad…  Una idea impulsada por Mirada 360 y con un amplio elenco de autores de larga trayectoria académica que tratan temas de diversas áreas: Derecho Mercantil, Derecho Penal, Teoría del Derecho… Sin lugar a dudas una bitácora de referencia.

Replicante legal.

El Derecho siempre va por detrás de la sociedad,  las leyes ya están anticuadas desde el momento en que se dictan… Seguro que alguna vez has oído  estos comentarios o uno parecido. Quién los ha dicho no se ha pasado por este blog dedicado a tratar temas legales relacionados con robótica, inteligencia artificial, internet de las cosas… Vamos, el Regreso al futuro de los blogs jurídicos.

Con mi toga y mis tacones.

Su autora Susana Gisbert es Fiscal, amante de la danza y las fallas. En su blog nos acerca la realidad judicial, utilizando para ello la metáfora de un teatro de tal forma  que los que nunca hayan pisado un tribunal pueden hacerse a la idea de cómo son. De sus posts me gusta la habilidad que tiene para transmitir el día a día de los Juzgados, que se nota que conoce muy bien pero, sobre todo, los valores y principios que transmite, así como su concienciación en la lucha contra la violencia de género.

El blog de Abanlex.

¿Has oído hablar del Derecho al Olvido? ¿Y de la regulación legal de los Bitcoins? ¿Sabes algo de protección de datos? Si la respuesta es no, tienes que leer el blog de este rompedor despacho de Abogados especializado en Derecho Tecnológico.

El blog de Francisco Rosales.

Notario en Alcalá de Guadaira, Francisco Rosales escribe con un lenguaje cercano, pero no por eso carente de rigor, sobre los temas que se tratan en su notaría. Tiene el mérito de haber sabido acercar su profesión y el servicio que presta a las Nuevas Tecnologías. Para que te hagas una idea, hace poco publicó una entrada sobre como notarizar software.

LOPDeando y LSSIando.

Detrás de este blog se encuentra Iurisfriki, una especialista en protección de datos y privacidad, que intenta concienciar sobre estas materias y acercarlas a cualquier persona. Leerla es aprender muchísimo sobre estos temas mientras te ríes, porque divertida lo es un rato. Cuando tengo una duda en estas áreas, lo que sucede con frecuencia, siempre acudo a ella. Y aprovecho para efectuarle una petición desde aquí. Por favor… ¡hazte responsive!

El blog de Emilio Calatayud.

Emilio Calatayud es Juez de Menores en Granada. Sus sentencias ejemplares en las que para mí no condena sino educa, han tenido una gran repercusión mediática, por lo que probablemente le conocerás. Este blog, que escribe junto al periodista Carlos Morán, debería ser lectura obligatoria para todos los padres por todos lo  que aporta para educar hoy en día.

Hasta aquí mi selección de blogs. No dejes de visitarlos, merecen la pena. Y  si te animas, déjame algún comentario contándome que te parecen.

© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B.

Foto: Stefan Stefancik  para www.unsplash.com

Condenado por vulnerar los derechos de autor de un fotógrafo

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¿Puedo utilizar las fotos que encuentro en Internet para las publicaciones de mi blog y redes sociales? Ésta es una consulta que me efectúan cada cierto tiempo. La respuesta es NO, salvo que tengas autorización de su autor. Si, ya sé que es muy sencillo encontrarlas y descargarlas. Pero que sean accesibles no significa que su uso sea libre.

Son muchos los aspectos legales implicados en la publicación de fotografías en redes sociales. La propiedad intelectual y los derechos de autor son, quizá, de los más debatidos.

Si empleas imágenes sin permiso de su autor puede ocurrirte lo que a Carlos: que seas condenado al pago de una indemnización por vulnerar derechos de autor.

La Sentencia Nº 358/2016 de 16 de septiembre, del Juzgado de lo Mercantil Nº 1 de Valencia.

Esta sentencia entiende que se han vulnerado los derechos morales y económicos del autor de una fotografía y establece una indemnización por ello.

Voy a contarte lo sucedido.

Carlos era colaborador habitual  de la sección “culturplaza” del periódico on-line ValenciaPlaza.com. En el ámbito  normal de su aportación a este diario, publicó un artículo titulado “Estas son las postales favoritas de Valencia”. Para ilustrar este artículo realizó una composición con cuatro fotografías cuyos autores no se identificaban. Con la intención de lograr una mayor difusión, Carlos divulgó el reportaje y la fotografía a través de su cuenta en Twitter.

Una de estas fotos fue realizada por Ceferino, ya fallecido. El titular de los derechos de autor de las fotos de Ceferino es su hijo Moisés. Moisés al ver la publicación de la obra de su padre sin idenficarlo como autor y sin la preceptiva autorización, se pone en contacto con Carlos informándole que su actuación es ilícita. Ante esta comunicación Carlos se limita a borrar la foto. No siendo suficiente, Moisés le demanda ante el Juzgado de lo Mercantil.  Carlos es condenado por vulnerar sus derechos de autor, debiendo pagarle como indemnización la cantidad de 465 euros.

¿Por qué esta condena? ¿A qué se debe el pago de una indemnización y cómo se ha determinado su importe?

Los derechos de autor transgredidos.

El artículo 14 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (en adelante TRLPI), establece el contenido y características del derecho moral de autor, desglosándolo en siete apartados entre los que se encuentra “exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra”, derecho que es irrenunciable e inalienable. Dicho con otras palabras, a un fotógrafo nunca se le puede negar, bajo ninguna condición, la identificación como creador de su obra.

Además, la Ley de Propiedad Intelectual  también concede en exclusiva los derechos de explotación de la obra, en concreto “los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización” (artículo 17).

Cuando leemos estos preceptos nos damos cuenta que la conducta de Carlos vulnera los derechos de autor de Moisés, porque ni citaba a Ceferino como autor de la fotografía, ni se molestó en pedir permiso para su utilización.

La cuantía de la indemnización.

Te estarás preguntado por qué hay que indemnizar y de dónde sale la cifra de 465 euros. La razón de la indemnización es que está prevista como una de las consecuencias legales establecidas ante una infracción de los derechos de propiedad intelectual (art. 140.1 TRLPI). Debe abarcar tanto la pérdida económica que el titular de los derechos haya sufrido,  como la ganancia que haya dejado de obtener por la vulneración.

Para  calcular la indemnización el perjudicado puede elegir uno de estos dos criterios:

  • Las consecuencias económicas negativas que el quebramiento de sus derechos le haya producido, incluyendo el daño moral
  • La cantidad que hubiese sido objeto de remuneración económica si el infractor hubiera solicitado la autorización, es decir, su precio de mercado.

En el caso que estamos analizando, Moisés opta por el primero de los sistemas. Reclama 1.730 euros.  730 como remuneración por haber autorizado la explotación y 1.000 por la infracción del derecho moral de autor. La juez estudia los importes y estima que la cuantía pedida por los derechos de reproducción y comunicación pública debe fijarse en  365 euros. Considera desproporcionada la cifra requerida por el perjuicio moral  y la limita a 100 euros.

Un consejo legal para las fotos que utilices.

A estas alturas de post espero que se te hayan quitado las ganas de coger las fotos que encuentres en, por ejemplo, el buscador de imágenes de Google, y utilizarlas sin ton ni son. Aunque tú y yo sabemos que si tienes presencia digital, verbigracia con un blog, ilustrarlo con buenas fotos queda mucho más lucido.

¿Qué opciones tienes? Una de ellas sería utilizar tus propias fotografías, pero si no te das mucha maña con la cámara, es preferible recurrir a las imágenes profesionales. En la red existen multitud de bancos de imágenes, algunos francamente buenos y gratuitos (si no los conoces te invito a descubrirlos a través de este post). En ellos los autores ceden los derechos de sus fotos para cualquier uso a veces, incluso, sin pedir siquiera que se les nombre. A mí, aunque no siempre lo exijan, sólo por cortesía, me gusta citarlos. Si te fijas, al final de todas nuestras entradas del blog lo hacemos.

¿Qué puedo hacer si soy fotógrafo para proteger mi trabajo?

Hasta este momento hemos analizado el punto de vista de la persona que utiliza las fotos pero, ¿qué ocurre si eres el creador y quieres proteger las obras que subes a la red? Aparte de medidas técnicas, como incluir el nombre del autor en los metadatos y en la imagen mediante una marca de agua, debes establecer en las condiciones legales de tu web si te reservas todos los derechos sobre ellas o si cedes algunos. De esta manera estas informando a los usuarios de tu plataforma sobre el uso que pueden o no hacer de ellas.

¿Tienes alguna duda sobre el contenido de este post? ¿O quizá alguna anécdota que contar? Si es así… ¡adelante con los comentarios!

© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B.

Foto: Jaelynn Castillo para www.unsplash.com

Cuando la cosa se tuerce… y el concurso de acreedores se declara culpable

Un concurso de acreedores es un procedimiento judicial previsto para cuando una persona o empresa no puede hacer frente a sus pagos ordinarios. La Ley Concursal entiende qué se produce una insolvencia y articula una serie de mecanismos para intentar una viabilidad de la empresa y de la satisfacción más adecuada de los acreedores. Si esto no es posible hay que proceder la liquidación de los bienes y derechos.

Dentro de este complejo proceso hay prevista una sección, la de calificación, en la que se determina si esta situación de insolvencia ha sido o no provocada por los responsables de la persona jurídica. La conclusión a la que se llegue, y la resolución que dicte el juez en este sentido, tiene importantes consecuencias. Pero vayamos paso a paso.

La calificación del concurso de acreedores: fortuito o culpable.

Un concurso de acreedores puede ser calificado como fortuito o culpable. Si se adjetiva como fortuito, la concursada o sus representantes legales no se consideran causantes de la insolvencia y no tendrán que afrontar ningún tipo de consecuencia, pudiendo continuar con su trayectoria empresarial sin ningún lastre.

Muy distinta será su situación si se determina que el concurso es culpable.

El criterio que tiene la ley para conceder una u otra calificación es negativo: el concurso es fortuito cuando no es culpable.

¿Cuales son las causas de culpabilidad del concurso de acreedores?

Los motivos por los que un concurso puede llegar a conceptuares como culpable se dividen en dos grupos:

  • Las que no admiten prueba en contrario, recogidas en el artículo 164 de la Ley Concursal.
  • Las previstas en el artículo 165 de la Ley Concursal, que si permiten prueba en contrario.

A su vez, las causas de culpabilidad del artículo 164 engloban dos clases diferentes:

  • Aquellas que requieren un resultado de generación o agravación de la insolvencia de la concursada y que nos encontramos en el apartado 1 de este precepto.
  • Las del apartado 2 de este mismo artículo y para la que no se exige que se produzca ese resultado. Tan sólo es necesario que se realice alguna de las conductas que describe y que son:
    • Actividades relacionadas con la contabilidad: incumplir la obligación de llevar la contabilidad, realizar una doble contabilidad o que de la misma no pueda desprenderse la verdadera situación patrimonial de la concursada por la existencia de irregularidades relevantes.
    • Aquellas vinculadas a la documentación del procedimiento: aportar documentos inexactos o falsos a la solicitud del concurso de acreedores o posteriormente durante la tramitación.
    • Incumplir el convenio de forma imputable al concursado, debiendo el juez de oficio abrir la liquidación.
    • Alzarse el deudor con sus bienes o entorpecer la eficacia de cualquier embargo iniciado o previsible.
    • Extraer fraudulentamente bienes o derechos del patrimonio del deudor en los dos años anteriores a la declaración del concurso.
    • Realizar actos  tendentes a simular un patrimonio ficticio del deudor antes de que se produzca la declaración del concurso.

El artículo 165 establece como causas de culpabilidad:

  • No solicitar la declaración del concurso de acreedores cuando existía la obligación legal de hacerlo.
  • Infringir el deber de colaboración del concurso o no facilitar la información precisa para el interés del concurso, ya sea al juez o a la administración concursal. O no asistir a la junta de acreedores cuando su presencia pudiera condicionar la adopción del convenio.
  • No formular cuentas anuales cuando estaba obligado a hacerlo o no someterlas a auditoría, ni depositarlas en el Registro Mercantil en los tres ejercicios anteriores a la declaración del concurso.

¿Qué consecuencias tiene para los responsables de la concursada la declaración de culpabilidad?

Te comentaba al principio que la adjetivación del concurso como fortuito o como culpable tiene repercusiones muy diferentes. Si es fortuito, los representantes legales de la concursada no tendrán responsabilidad alguna. La cosa cambia, y mucho, si se entiende que el concurso es culpable.

En este caso, la sentencia necesariamente tiene que incluir:

  • Las personas a la que atañe la calificación de culpabilidad y cómplices si los hay. Estamos hablando de los administradores, liquidadores y apoderados.
  • El periodo de inhabilitación durante el que no pueden administrar bienes ajenos o representar a otra persona. Su duración puede oscilar entre dos y quince años.
  • La pérdida de cualquier crédito que pudieran tener frente a la concursada.
  • Quizá la sanción más grave:  condenar al pago del déficit concursal.

Dada la trascendencia que tiene imponer el pago del déficit concursal, para que esta consecuencia pueda fijarse han de concurrir una serie de requisitos. Para empezar no se trata de un régimen automático de responsabilidad, es necesaria una justificación añadida. No es suficiente que se produzca la calificación culpable del concurso de acreedores ni que no hayan existido bienes suficientes para cubrir las deudas de la sociedad concursada. Hace falta que la conducta del afectado por la calificación haya contribuido a esta situación.

¿Quienes pueden solicitar la calificación del concurso como culpable?

Tan sólo están facultados para pedir la calificación del concurso como culpable la administración concursal y, en su caso, el Ministerio Fiscal. A ellos corresponden razonar y documentar los hechos que tienen trascendencia para esta sugerencia y dentro de que causas de las previstas por la ley se incardinan. Deberán además plantear la persona o personas a las que debe afectar la calificación y realizar una propuesta de las concretas medidas que deben imponerse.

Los acreedores y los demás interesados no poseen esta legitimación. Lo que si pueden hacer es intervenir, por ejemplo, proponiendo prueba, para que la calificación formulada pueda salir adelante.

Hasta aquí mi aproximación al complejo tema de la culpabilidad en el concurso de acreedores. Hay mucho sobre lo que hablar y profundizar en este tema ¡te espero en los comentarios! ¿o prefieres otra entrada dedicada a algún aspecto concreto? ¡soy toda oídos!

© María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: Alice Pasqual  para www.unsplash.com

Derecho a la propia imagen en redes sociales: fotografías y vídeos personales.

derecho a la propia imagen en redes sociales

Hasta hace una década aproximadamente una fotografía era una imagen en papel con un público muy limitado y cuya alcance fácilmente podía tenerse bajo control. Y más pequeña aún era la producción de vídeos y las posibilidades de su visionado. El nacimiento y difusión de las redes sociales, y el desarrollo de la fotografía y vídeo digital han supuesto una auténtica revolución en la imagen.

Según un estudio de Photoworld cada segundo se comparten 8.796 fotos en Snapchat, 4.630 en Facebook y 8.102 se envían a través de Whatsapp. Como todo sabemos, muchas de estas fotografías incluyen a personas en las más variadas situaciones.

Ante este fenómeno, las redes sociales se han convertido en  un auténtico reto al que los profesionales del Derecho debemos enfrentarnos. La nueva dimensión de la imagen personal me ha animado a adentrarme en sus  implicaciones legales específicas (si quieres conocer más aspectos legales sobre la difusión de fotografías en redes sociales puedes leer este post)

El derecho a la propia imagen

El artículo 18 de la Constitución Española garantiza el derecho a la propia imagen como un derecho fundamental, desarrollándose su contenido en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Esta ley establece que este derecho será protegido civilmente frente  a todo género de intromisiones ilegítimas, entre las que se encuentran “la captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos” (artículo 7. 5).

Este derecho posee una faceta positiva, consistente en la facultad de difundir cada uno su propia imagen, y una negativa que permite requerir la autorización para la reproducción de su imagen o incluso impedirla.

Dicho con otras palabras, para cada uno de nosotros nuestra propia imagen es un derecho personal y fundamental, que se vulnera si se nos fotografía  o graba sin nuestro consentimiento y se publica o divulga esa imagen.

Ahora bien, este derecho no es absoluto,  existen excepciones en las que sí nos pueden tomar y difundir, fotografías:

  • Con carácter general:
    • Las que se realizan en actuaciones autorizadas o acordadas por la Autoridad competente de acuerdo con la ley.
    • Aquellas en las que se existe un interés histórico, científico o cultural relevante.
  • En particular:
    • Imágenes de cargos públicos o profesionales notables en actos o lugares abiertos al público.
    • Las caricaturas de estas personas conforme al uso social.
    • Cuando forme parte de la información sobre una noticia y la imagen de la persona sea accesoria.

¿Cómo enlaza este derecho con la realidad de las redes sociales?

Te estarás preguntando como se traslada este rollo teórico que te acabo de contar a las fotos y vídeos que subes a las redes sociales. Es muy fácil. Cuando alguien comparte una imagen en la que apareces en cualquier red social debe pedirte permiso antes. Si esto no sucede y te encuentras que, por ejemplo, una amiga ha subido un foto tuya que no quieres que se haga pública a Facebook, mi consejo es que lo primero que debes hacer es comentárselo: explícale que no quieres que esa foto este en la red y pídele que la borre. En muchas ocasiones, la gente sube fotos de sus amigos, familia, etc, sin saber que los retratados no quieren que esa imagen ande circulando por ahí.

Si ponerte en contacto con el usuario y pedirle que la retire no funciona, puedes utilizar los medios que las distintas redes sociales tienen establecidos para evitar que aparezcan en tu perfil o eliminarlas totalmente. Siguiendo con el ejemplo de Facebook, te da la posibilidad, dentro de las opciones de foto y vídeo, de denunciarlas, eligiendo la opción que mejor se adapte a tu problema. Puede ser que ni por esas borren la foto o el vídeo, pero ya habrás mostrado tu falta de consentimiento a su toma y/o divulgación.

Y especial antención merecen las fotografías en las que aparecen menores de edad. Por una parte tenemos el derecho a la propia imagen, que atribuye a su titular la facultad  de disponer de la representación de su aspecto físico que permita su identificación Por otra,  que  una foto de un menor constituye un dato de carácter personal. Y por último que la Ley Orgánica  de Protección Jurídica del Menor considera una intromisión ilegítima en la imagen e intimidad personal y familiar de los menores cualquier utilización de su imagen que pueda implicar un menoscabo de su reputación, que sea contraria a sus intereses, incluso si se cuenta con la autorización del menor.

La disposición de una foto de una persona requiere de su autorización. En el caso de menores, el consentimiento tendrán que otorgarlo sus representantes legales, que  normalmente serán sus padres, como titulares de la patria potestad. Por tanto, si son los padres los que deciden subir fotos de sus hijos a las redes sociales, ambos deberán estar de acuerdo con esta acción, siempre y cuando no perjudique a los intereses del menor (como ocurre cuando comparten imágenes de forma desmedida). Y si no son los padres del menor los que comparten la foto, la persona que lo haga deberá contar con la autorización de los dos progenitores.

¿La ley establece algún mecanismo para hacer valer mi derecho?

Por supuesto que sí. Está previsto que dentro de los procedimientos se ofrezca tutela judicial ante las vulneraciones de este derecho, pudiéndose tomar las medidas necesarias para:

  • Restaurar al perjudicado a la situación anterior a la intromisión sufrida.
  • Prevenir que puede repetirse.
  • Indemnizar por los daños y perjuicios causados.
  • Ceder al perjudicado el beneficio que se haya podido obtener con esa acción.

En los casos más graves, estas intromisiones pueden ser constitutivas de delito cómo, verbigracia,  en el caso del sexting.

Si has tenido alguna experiencia relacionada con fotos o vídeos personales en redes sociales, cuéntamela en los comentarios, prometo responder.

Y si te ha gustado este post te ánimo a compartirlo en las redes sociales.

© María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: William Iven para www.unsplash.com

Requisitos legales de tu marca personal: nuestro post invitado para África Lucena

7 cuestiones legales marca personal

Consultora de marketing digital y especialista en redes sociales, África Lucena se dedica a asesorar a aquellos que desean mejorar su marca personal, ámbito en el que está especializada, como lo demuestra en su blog UnaIdeaBrillante.com , todo un referente en la materia.

He tenido la suerte de colaborar con ella aportando mi granito de arena con un post sobre 7 cuestiones legales que debes conocer antes de lanzar tu marca personal. Me siento muy afortunada por haber podido acercarme a esta materia, colaborar con una bloguera experimentada … la vivencia ha resultado muy gratificante tanto a nivel profesional como personal ¡Muchas gracias África por tu invitación!

Comparto con vosotros esta infografía que recoge los siete puntos de los que hablo en la entrada del blog.

sinderiza abogados auditores almeria

No dejéis de visitar su blog, seguro que os encantará.

© María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: www.unaideabrillante.com

Fotografías en redes sociales: aspectos legales de su difusión.

fotografias en redes sociales aspectos legales de su difusion

Si eres usuario de redes sociales casi seguro  que, de manera esporádica o con bastante frecuencia, has compartido fotografías a través de ellas. Un rasgo característico de las redes sociales es haberse convertido en plataformas de intercambio masivo de contenidos: textos, fotos, vídeos… La publicación de este material a través de las redes en algunos casos plantea interrogantes respecto a su uso y distribución.

Para saber qué  protección legal se dispensa a las fotografías que compartimos en las redes sociales, tenemos que tomar como punto de partida la Ley de Propiedad Intelectual, que reconoce de manera expresa que las fotografías y las obras expresadas por procedimiento análogo, son objeto de su protección. La fotografía que vayamos a publicar en las redes sociales tiene que ser original y encontrarse en formato digital para su adecuada publicación y distribución.

Otro aspecto fundamental es la autoría, puesto que puede tratarse de fotos realizadas por nosotros mismos o por otros fotógrafos. La base de la Ley de Propiedad Intelectual es que los derechos de explotación de las fotografías pertenecen en exclusiva a su autor. Sólo el fotógrafo puede explotar sus obras; para que otras personas puedan ejercitar derechos necesitan autorización o deberá tratarse de una de las excepciones expresamente previstas en la ley.

La Ley de Propiedad Intelectual considera que son cuatro los derechos de explotación sobre las fotografías: reproducción,  distribución, comunicación pública y transformación. Agustinoy Guilayn /Monclús Ruiz[1]  consideran que publicar  fotografías en redes sociales  constituye un acto de comunicación pública, dado que se trata de una puesta a disposición de la fotografía a múltiples personas pero sin que se distribuyan ejemplares físicos de las mismas. Esto siempre que no modifiquemos la fotografía, porque en ese caso se tratará de una transformación. Por tanto, compartir fotografías en redes sociales implica ejercitar ciertos derechos de explotación, por lo que deberá ser realizada por su autor Si no somos quienes hemos tomado la fotografía deberemos contar con una autorización expresa del autor para poder utilizarla en las diferentes redes sociales.

Ahora bien,  el carácter universal de las redes sociales, millones de usuarios subiendo fotos cada instante, han hecho inviable la posibilidad de obtener autorizaciones expresas para todas y cada una delas fotografías que se publican a cada momento. Para solventar este problema, las redes sociales han establecido en sus condiciones de uso un mecanismo de concesión de licencias sobre los derechos de propiedad intelectual de los usuarios a favor de la concreta red social, para que su utilización se adapte a la legalidad.

La propiedad intelectual en las principales redes sociales.

Facebook en sus condiciones legales te invita a controlar el contenido de lo que publicas a través de los ajustes de la privacidad y la configuración de las aplicaciones. Respecto a los derechos de autor de las fotografías que publicas, le concedes una amplia licencia no exclusiva, sin retribución económica, para utilizarlas. Esta licencia se termina cuando borras la fotografía o eliminas tu cuenta, siempre que no se haya compartido por otros usuarios y estos no la hayan eliminado.

Dicho con otras palabras: cada vez que subes una foto a Facebook autorizas a esta red social para que la utilice, sin límite temporal ni territorial, con carácter no exclusivo. Eso sí, reconociendo siempre que tú eres el autor.

Por su parte Twitter comienza reconociendo a sus usuarios que son los titulares de los derechos sobre cualquier contenido, en este caso, fotografías,  que  envíen, reproduzcan o expongan en su red o a través de ésta. Sus condiciones de servicio continúan estableciendo una licencia mundial, no exclusiva, gratuita y con la facultad de sublicenciar, a su favor, y a través de cualquier medio o método de distribución presente o futuro, sin necesidad de que te compensen por ello.

Twitter aclara que cada usuario es el responsable por las consecuencias que la fotografías que suba puedan generar y que considera que si publicas una fotografía es porque tienes los derechos o autorizaciones para hacerlo.

Instagram en sus condiciones de uso, no reclama  la propiedad de ninguna fotografía que publique su servicio pero establece que cuando subes un fotografía a su página le otorgas una licencia muy amplia sobre ella, manifestando y garantizando que, o eres el autor de la fotografía, o tienes las autorizaciones necesarias para otorgar los derechos y licencias estipulados en sus condiciones de uso. También que las fotografías que publiques no vulneran derechos de terceros, ni de privacidad, publicidad, marcas, derechos de autor o cualquier otro.

Pinterest es quizá la red social con la política de propiedad intelectual  más interesante. Si bien  a través de sus condiciones de uso establece que regalas a Pinterest y sus usuarios una amplia licencia para utilizar, vender, reproducir, modificar, crear trabajos derivados y distribuir su contenido para poder crear productos Pinterest, también que nada de esto puede implicar la restricción o vulneración de los derechos de propiedad intelectual.

Lo más destacable de Pinterest es su política de copyright, en la que declara que respeta los derechos de propiedad intelectual y espera que sus usuarios hagan lo mismo. Por ello se compromete a responder rápidamente a las quejas por infracciones de copyright que se cometan utilizando su web y te invita a que si eres autor o su representante o autorizado por cualquier derecho de propiedad intelectual, pongan en su conocimientos las infracciones de copyright que tenga lugar en su web o a través de ella para poder ejercitar cualquier acción que considere adecuada.

Junto a lo establecido en las condiciones de uso de las redes sociales, la legislación española de propiedad intelectual incluye ciertas previsiones que resultan de aplicación y prevalecen sobre las concesiones realizadas por los usuarios.

Contenido de las fotografías

El contenido de las fotografías también tiene, desde el punto de vista legal, aspectos relevantes.

Cuando en las fotografías aparecen personas son muchos los elementos que hay que tener en cuenta, por eso le he dedicado un post específico que puedes leer aquí.

Otro caso al que debemos prestar atención es el de la fotografía de monumentos, edificios y  esculturas en la vía pública. En España la Ley de Propiedad Intelectual permite que las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas puedan ser fotografiadas libremente y dar un uso comercial a estas fotografías. Es lo que se conoce como libertad de panorama, que no se da en todos los países del Unión Europea o no tiene el mismo contenido. Por ejemplo en Francia, tenemos el caso de la Torre Eiffel. La imagen de la torre Eiffel vista de día es de utilización libre,  forma parte del dominio público: su utilización está exenta de derechos, se puede reproducir sin autorización. Sin embargo, la torre Eiffel iluminada por la noche si está sujeta a algunas restricciones. Las diferentes iluminaciones están protegidas y la explotación de su imagen está sujeta a la autorización previa de la gestora de imágenes dependiente del Ayuntamiento de París,  y al pago de unos derechos cuyo importe depende de la utilización prevista, el plan mediático, etc.

Ojalá este post te haya resultado útil. Comparte si te ha gustado.

© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B.

 Fuente imagen: www.stockvault.net

[1] Agustionoy Gilayn A, Monclús Ruiz, J. Aspectos legales de las redes sociales. Bosch. Barcelona. 2016.

Inscribe tu web en el Registro de la Propiedad Intelectual.

registro propiedad intelectual web maria dolores martinez abogado sinderiza

El contenido de tu web es tuyo. Cualquier material original que hayas elaborado, ya sea texto, fotos, vídeo, etc, te pertenece por el mero hecho de haberlo creado. Y también todo aquel del que no eres autor pero te han cedido los derechos para poder utilizarlo legalmente en tu página. Nadie puede hacer uso de él sin tu permiso.

Pero aunque la Ley de Propiedad Intelectual te reconozca estos derechos, tú y yo sabemos que copiar en Internet es muy fácil y, desgraciadamente, una práctica muy frecuente. Por eso, si tienes una web a la que dedicas trabajo, esfuerzo, cariño y quizá hasta dinero, es conveniente que hagas uso de los medios legales que existen para protegerla.

Uno de ellos es el Registro de la Propiedad Intelectual. El legislador se dio cuenta que las páginas web eran obras necesitadas de protección legal y por ello, desde el año 2003 está expresamente prevista su inscripción. Esta inscripción es voluntaria pero  implica la presunción que los derechos inscritos existen y pertenecen a su titular. Dicho con otras palabras. Si tienes tu página web inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual se entiende que eres el dueño de todo lo que hay en ella. Y si alguien copia parte de su contenido o lo utiliza sin tu permiso, vas a tener mucho más fácil ejercitar tus derechos.

Si te has decidido a dar el paso, tienes que cumplimentar el correspondiente impreso oficial, con todos los requisitos generales que establece el  Reglamento del Registro General de Propiedad Intelectual, (datos de los titulares, de la obra, clase, título…), y los específicos para páginas web (descripción, requisitos de identificación, copia en soporte que puede ser examinado por el registro y, en su caso, número de depósito legal), junto con la liquidación de la tasa por servicios del Registro de Propiedad Intelectual.

La solicitud puedes presentarla en cualquier Oficina del Registro de la Propiedad Intelectual de cada capital de provincia, en el registro de cualquier órgano administrativo, en las representaciones diplomáticas u oficinas consulares de España en el extranjero,  oficinas de Correos, o de forma telemática.

Tu solicitud tendrá efectos desde que sea recibida por el Registro territorial competente, salvo que haya que corregir algún defecto de validez, en cuyo caso empezará a contar desde la subsanación.

Una vez inscrita ya tienes tu página web protegida. ¡Uy! ¡Espera! Tenemos un problema. ¡Las actualizaciones! Desgraciadamente la ley se ha construido en torno a la Web 1.0, aquella en la que las páginas web eran prácticamente estáticas, carentes de cualquier dinamismo, con contenidos que apenas se renovaban. Esta situación ha cambiado mucho y cualquier web o blog de calidad se actualiza continuamente. ¿Qué ocurre con el contenido nuevo que incluyamos después de la inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual? Pues que desgraciadamente se queda al margen. La protección registral abarca todo el contenido existente a fecha de la inscripción, pero no lo que vayas añadiendo después. ¿Cómo podemos resolver este problema? Evidentemente registrar todas y cada una de las actualizaciones es prácticamente inviable. Lo que si puedes hacer cada cierto tiempo, por ejemplo, una vez al año, o cuando hagas una renovación importante de tu web, solicitar su protección como obra derivada de la primera versión. No es la mejor de las soluciones para el veloz mundo digital pero si un instrumento más de protección.

© María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto. Fuente https://unsplash.com/

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