En la prosperidad sí, en la adversidad también, pero menos.

Si tu sociedad obtiene un beneficio, tienes que pagar un impuesto. Hacienda es un socio en tus ganancias en un porcentaje del (normalmente) 25%. ¿Pero y si en vez beneficios has tenido pérdidas?. Bueno, entonces Hacienda sigue siendo tu socio como antes, pero no tanto. No esperes que contribuya en ese mismo porcentaje a paliar el quebranto.

Si al final del ejercicio has tenido una pérdida, habrás generado un derecho de compensación en el futuro, pero no un derecho de devolución (más allá de las retenciones y/o pagos a cuenta del impuesto que hayas realizado). Y para poder ejercitar dicho derecho de compensación, necesitas obtener beneficios en el futuro.

El reconocimiento contable de los activos por bases imponibles negativas.

Desde la óptica fiscal, la compensación de bases imponibles negativas de periodos anteriores es un derecho regulado en el artículo 26 de la Ley del Impuesto de Sociedades y cuyas reglas generales comentaremos en otra entrada posterior.

Desde el punto de vista contable, en el caso de obtener un beneficio gravable en el Impuesto de Sociedades, se produce un gasto que se registra en la cuenta 6300. Impuesto sobre beneficios corriente y, por otra parte, un pasivo con la Hacienda Pública registrado en la cuenta 4752. Hacienda Pública acreedora por impuesto sobre sociedades.

CuentaDebeHaber
6300. Impuesto sobre beneficios corrientexx
4752. Hacienda Pública acreedora por Impuesto Sociedadesxx

En cambio, si lo que se obtiene es una pérdida fiscal el derecho de compensación futuro de dicha base imponible negativa es un activo cuyo reconocimiento – de la manera expresada en el asiento siguiente – no siempre es posible, puesto que los activos sólo han de reconocerse cuando sea probable su recuperación futura y no existan dudas sobre la misma.

CuentaDebeHaber
4745. Créditos por pérdidas a compensar del ejercicioxx
6301. Impuesto sobre beneficios diferidoxx

En contabilidad ese tipo de activos, que originarán en el futuro una menor cantidad a pagar o, en su caso, una mayor cantidad a devolver por impuestos, se denominan “activos por impuestos diferidos” y su registro se realiza en la cuenta 474.

Los activos por impuestos diferidos que podemos encontrarnos son de tres tipos:

  • Diferencias temporarias deducibles
  • Derechos relacionados con deducciones y bonificaciones pendientes de aplicar
  • Créditos por pérdidas a compensar generados en el ejercicio

En relación con los activos del último tipo, los derivados de créditos por pérdidas a compensar, para su registro contable la Resolución de 9 de febrero, del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas requiere que resulte probable que la empresa vaya a obtener ganancias fiscales futuras que permitan compensar las bases imponibles negativas en un plazo no superior al previsto en la legislación fiscal, con el límite máximo de diez años contados desde la fecha de cierre del ejercicio, salvo prueba de que será probable su recuperación en un plazo mayor, en aquellos casos en los que la legislación tributaria permita compensar en plazos superiores o no establezca un límite temporal para poder practicar la compensación.

Es decir:

  1. En primer lugar, se requiere que sea probable la obtención de beneficios futuros que permitan la compensación. Hay que entender que la probabilidad es un concepto que va mas allá de la mera posibilidad. La expectativa de obtener beneficios futuros debe de ser mayor que la de no obtenerlos. No obstante, ni la citada Resolución ni el Instituto precisan más en este sentido.
  2. En segundo lugar, el plazo temporal en que dicha compensación ha de ser probable tiene un primer límite máximo de diez años.
  3. En tercer lugar, a pesar de lo indicado en el punto 2. anterior y, puesto que nuestra normativa fiscal (artículo 26 Ley Impuesto de Sociedades) no establece límite temporal de compensación para las bases imponibles negativas, si se prueba que el periodo en el que será posible la compensación excede de diez años, también sería posible el reconocimiento contable de dichos activos.

Así que, salvo el difuso concepto de probabilidad y el plazo previsto en el que dicha probabilidad vaya a concretarse, no parece existir mucha más guía a la hora de establecer si un activo por crédito fiscal de bases imponibles negativas puede registrarse contablemente o no puesto que, tal y como establece la citada Resolución, aún con un historial en la sociedad de pérdidas continuadas esto sólo evidencia una presunción de que no sea probable la obtención de ganancias futuras que permitan la activación del crédito fiscal, pero es una presunción que admite prueba en contrario.

Crispando los nervios de tu auditor.

Los auditores solemos ser muy críticos con la activación de los créditos fiscales, especialmente los derivados de bases imponibles negativas. Pero no es por deporte, sino más bien por falta de consistencia en las estimaciones de las ganancias fiscales futuras previstas.

Al tratarse de un derecho de compensación con bases imponible positivas futuras, en el momento de la aparición de la base imponible negativa debe existir evidencia suficiente de que en el futuro se obtendrán bases imponibles suficientes para compensar esos importes. Y para ello, la Resolución indicada establece que “el plan de negocio empleado por la empresa para realizar sus estimaciones sobre las ganancias fiscales futuras debe ser acorde con la realidad económica del mercado y las especificidades de la entidad”.

Es decir, no basta con la mera estimación de la probabilidad de ganancias futuras. Estas deben de ser razonables y soportadas en proyecciones que sean realistas, coherentes, sólidas y formuladas teniendo en cuenta el sector donde opera la empresa así como sus propias características. La activación de estos créditos debe de fundamentarse en un análisis solvente de la viabilidad futura de la empresa, sobre todo cuanto más a largo plazo es la proyección, de lo contrario no es posible.

Efectos contables vs efectos fiscales

Fiscalmente el derecho de compensación de las bases imponibles negativas de ejercicios anteriores existe siempre y con independencia de si dicho crédito ha sido reconocido o no contablemente.

En contabilidad, como hemos dicho, el reconocimiento de dichos créditos sólo es posible si se tiene evidencia de que será posible realizarlos con ganancias fiscales futuras.

El registro de los mismos, tal y como indicábamos en el asiento de ejemplo anterior, tiene efectos exclusivamente contables y no fiscales. La cuota a pagar no varía, pero sí lo hace el resultado contable puesto que con su reconocimiento se contabiliza un menor importe en el gasto por impuesto devengado, lo que hace que el resultado del ejercicio aumente, por lo que se suele caer en la tentación sobre todo en empresas que atraviesan dificultades, de mejorar su imagen artificiosamente mediante dicho registro aunque no se den los requisitos para ello.

Esto que en principio parece inocuo, puede convertirse en un problema en el futuro puesto que nuestro código penal contempla los delitos relacionados con la contabilidad en el ámbito mercantil. Antes de animarse a contabilizar lo que no se debe, hay que saber que el artículo 290 del Código Penal establece que los administradores de la sociedad que falseen las cuentas anuales de forma idónea para causar un perjuicio incluso a terceros serán castigados con penas de uno a tres años y multas de seis a doce meses. Además, el artículo 259 del Código Penal establece penas de prisión (de uno a cuatro años) y multa (de ocho a veinticuatro meses) a quien, encontrándose en situación de insolvencia actual o inminente cometa irregularidades que sean relevantes para la comprensión de su situación patrimonial o financiera.

Nada es para siempre.

Por supuesto, siempre es posible que las circunstancias actuales cambien en el futuro y, los activos por créditos fiscales que hoy era factible reconocer (o no), no lo sean (o sí) en el futuro.

Si esto sucede, la norma contable establece que, al cierre de cada ejercicio deberíamos estimar la capacidad futura de nuestra empresa de recuperar los activos por impuestos diferidos, incluidos los derivados de los créditos fiscales para reconocerlos o, en su caso, darlos de baja. Dichos ajustes a nuestra estimación inicial se llevarán a cabo en las cuentas 633. Ajustes negativos en la imposición sobre beneficios (en el caso de que tengamos que darlos de baja) y 638. Ajustes positivos en la imposición sobre beneficios (en el caso de que un año no se hubieran reconocido pero en el futuro cambiara nuestra estimación sobre su recuperación futura).

 

Y bajo estos condicionantes, ¿tú contabilizas los créditos fiscales como norma o piensas antes si puedes hacerlo?

@ Javier López Gonzálvez

@ Sinderiza C.B.

Foto: Pixabay. CCO License. No attribution required.

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