Las asociaciones y su régimen fiscal en el impuesto de sociedades (I)

“Pero es que nosotros somos una asociación sin ánimo de lucro y no pagamos impuestos…”.

La frase anterior la hemos escuchado muchas veces y está muy bien creérsela, pero es que esa relación causal entre estar constituida como asociación y no pagar impuestos, no existe. Lo que existe es una errónea creencia que relaciona la ausencia de ánimo de lucro de la entidad con sus obligaciones fiscales.

La utilidad pública

Para empezar, lo primero que hay que establecer es si la asociación está declarada de utilidad pública o no, puesto que esto determina su régimen de tributación directa:

  • Si está declarada de utilidad pública, su tributación se regula en la Ley 49/2002, de 23 de diciembre, de régimen fiscal de las entidades sin fines lucrativos y de los incentivos fiscales al mecenazgo.
  • Si no tiene esa calificación, su régimen fiscal es el de las entidades parcialmente exentas de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto de Sociedades.

Y como veremos ambas regulaciones son como “el día y la noche”.

En esta entrada hablaremos de aquellas asociaciones que no están declaradas de utilidad pública y, por lo tanto, su régimen fiscal se regula en la Ley 27/2014 del Impuesto de Sociedades. Y dejaremos para una entrada posterior, el régimen fiscal de las asociaciones  declaradas de utilidad pública y las fundaciones, regulado en la Ley 49/2002 y su reglamento de desarrollo aprobado por el RD 1270/2003, de 10 de octubre.

Ánimo de lucro y actividad económica: cuestiones diferentes

Si la asociación, entidad sin ánimo de lucro, no tiene la condición de utilidad pública, tributará como entidad parcialmente exenta. ¿Pero qué significa no tener ánimo de lucro?

Continuamente se confunde no tener ánimo de lucro con desarrollar una actividad económica. Y nada tiene que ver lo uno con lo otro. Puede no tenerse ánimo de lucro y desarrollar una actividad económica que esté, por ejemplo, destinada a conseguir recursos que permitan a la asociación, cumplir sus fines estatutarios.

El ánimo de lucro no está relacionado con el desarrollo de una actividad económica sino con el hecho de que los resultados obtenidos por la asociación, ya sea como consecuencia de cuotas de asociados, subvenciones e incluso actividades económicas, etc. no puedan ser distribuidos y deban destinarse al logro de sus objetivos asociativos.

¿Y cuando hay actividad económica?

Pues esto ya es más difícil de establecer y no siempre está totalmente claro. Una actividad económica es el proceso por el cual generamos o distribuimos un producto o servicio mediante el cual se genera valor para la entidad. Generalmente la creación de valor lleva a la obtención de una renta por la contraprestación recibida. Y es en ese momento donde la actividad económica adquiere relevancia fiscal.

La definición legal de actividad económica es la de ordenación por cuenta propia de medios de producción y/o de recursos humanos, para la producción o distribución de bienes o servicios. Si lo pensamos, esa definición no hace referencia ni al objetivo de la actividad ni a los resultados obtenidos.

Y es que fiscalmente es irrelevante que la actividad consista en prestar servicios de atención terapéutica a enfermos, una tienda de comercio justo o la generación de conocimiento científico para la reintroducción de la trucha arcoiris en su hábitat natural. Si se ordenan medios de producción para intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios y el/los destinatarios están identificados, aun siendo los propios asociados, estaremos ante una actividad económica.

Igualmente la definición antes citada prescinde del posible resultado que la actividad económica pueda generar. Si la asociación realiza algún tipo de actividad identificada como económica es del todo irrelevante que los importes recibidos a cambio tengan como destino exclusivamente cubrir los costes y no obtener ningún tipo de ganancia.

¿Entonces tiene la asociación que pagar impuesto de sociedades?

Pues depende. Tributar no es equivalente a tener que pagar un importe en concepto de impuesto. Son conceptos diferentes. Lo que la normativa establece al indicar cuando hay o no actividad económica es dar el criterio para separar rentas exentas y rentas no exentas (y por tanto, sujetas a tributación) para de esta forma determinar la base imponible del impuesto

El régimen de las entidades parcialmente exentas separa aquellas rentas que no van a estar gravadas por el impuesto de sociedades de aquellas otras que sí. Veamos cuales son:

 

Y con las rentas no exentas anteriores conformaremos la base imponible, de acuerdo con las normas generales del impuesto de sociedades aplicando, en su caso, los incentivos fiscales para las empresas de reducida dimensión. Además, habrá que tener en cuenta que no podrán ser un gasto deducible para determinar la base imponible:

  1. Los gastos imputables, directa o indirectamente, a la obtención de rentas exentas
  2. Las cantidades que constituyan aplicación de rentas, como los excedentes procedentes de actividades económicas que se destinen al sostenimiento de las actividades exentas.

A la base imponible así determinada se le aplicará el tipo de gravamen general del 25% así como las deducciones y bonificaciones establecidas con carácter general minorando además el importe de los pagos a cuenta realizados.

Así pues como vemos, ser una asociación sin ánimo de lucro no implica que no se esté sujeto a tributación por el impuesto de sociedades. En primer lugar tendremos que determinar cuales son las rentas exentas y las no exentas, incluyendo entre estas últimas a las derivadas de cualquier actividad económica que pueda llevarse a cabo y sabiendo ya que perseguir un fin socialmente loable con dicha actividad es irrelevante a efectos fiscales.

En segundo lugar, con las rentas no exentas tendremos que conformar la base imponible del impuesto que tributará al tipo de gravamen general, al que le aplicaremos las deducciones y bonificaciones a las que tenga derecho y descontaremos los pagos a cuenta realizados.

En todo caso, lo anterior no implica necesariamente que la asociación tenga que pagar impuesto de sociedades. Como hemos dicho, lo que tiene que hacer es tributar por esas rentas no exentas y, en el caso de que verdaderamente las contraprestaciones recibidas tengan como finalidad exclusiva cubrir los costes de la entidad y no generar excedentes, nos encontraremos con bases imponibles muy reducidas o negativas por lo que, en su caso, la cuota a pagar no seria significativa o incluso que esta no exista al ser la base imponible negativa.

Obligación de declarar

Se tengan rentas no exentas o sólo rentas exentas, exista base imponible o no, haya cuota a pagar o no, lo que la asociación tiene que hacer es consignar la totalidad de sus rentas, exentas o no, en la declaración correspondiente al impuesto de sociedades (modelo 200).

La única excepción a esta obligación se produce cuando se dan los siguiente requisitos de forma conjunta:

  • Los ingresos totales no deben superar los 75.000,00 euros anuales, teniendo en cuenta tanto los procedentes de sus actividades exentas como no exentas.
  • Los ingresos correspondientes a rentas no exentas, sometidos o no a retención, no deben superar los 2.000,00 euros anuales.
  • Todas las rentas no exentas que obtenga la entidad tienen que estar sometidas a retención.

En resumen, si eres una asociación que no está declarada de utilidad pública y, salvo que se den los tres requisitos anteriores, tendrás que presentar una declaración por el impuesto de sociedades. Y si además realizas algún tipo de actividad a cambio de una contraprestación económica aunque esta no tenga más finalidad que contribuir al soporte de tus gastos y los destinatarios de tu actividad están identificados, ejerces una actividad económica y sus rendimientos no están exentos del impuesto, por lo que tendrás que determinar tu base imponible con las reglas descritas antes y establecer si existe cuota a pagar o no.

Pero para superar todo estas obligaciones fiscales, que a veces pueden no entenderse muy bien teniendo el cuenta el objetivo último de este tipo de entidades no lucrativas, tenemos el régimen fiscal de la Ley 49/2002. La cuestión es que para poder aplicarlo es necesario obtener la declaración de utilidad pública. A dicho régimen aplicable a las asociaciones de utilidad pública y fundaciones dedicaremos la próxima entrada del blog.

 

© Javier López Gonzálvez

© Sinderiza

Foto: Matt Collamer para www.unplash.com.

4 comentarios en “Las asociaciones y su régimen fiscal en el impuesto de sociedades (I)

  1. Buenos días. Sobre el punto 1, para un vehículo nuevo que compra un particular, acabo de preguntar en la AEAT, y me indican que el IVA sólo se paga una vez, en el país de tributación del comprador. Es decir, que el vendedor nos lo debe vender sin IVA, y nosotros pagarlo en España con el modelo 309. ¿Comentarios? Gracias cheap

    • ¡Hola!

      En la entrada se hacía referencia al régimen de tributación directa de este tipo de entidades, bajo la aplicación del régimen de entidades parcialmente exentas del impuesto de sociedades. Tu cuestión versa sobre la imposición indirecta (IVA) aplicable a determinada operación (compra de un vehículo) que realiza un particular y no apreciamos la conexión con el tema de la entrada del blog. Para responder a tus dudas, puedes ponerte en contacto con nosotros.

      Saludos

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