El sorteo que nos une… o no.

El sorteo que nos une. Este es el slogan elegido por Lotería Nacional para los cuatro anuncios creados este año para el sorteo de Navidad.

Y puede ser que sea así. Que el sorteo nos una. Lo que nos separa es que toque un premio. Porque cuando el Gordo entra por la puerta, el amor, la amistad y la familia, salen por la ventana.

Tocar, toca. El elegido de este año vas a ser tú, así que sigue leyendo porque voy a explicarte todo lo que necesitas saber para cuando los niños del Colegio de San Idelfonso canten los números de ese décimo que llevas en el bolsillo.

¿Qué es un décimo de lotería?

Pensarás que está pregunta es una tontería, ¿quién no sabe lo que es un décimo de lotería? Todos lo sabemos. Lo que quizá se nos escapa es que, según la Instrucción General de Loterías, un décimo es un título valor al portador. Esto quiere decir que, en principio, la persona que lo tiene en su mano (o en su cartera) es su dueña salvo que se haya establecido cualquier acuerdo o comunidad sobre él, se haya transmitido a otra persona, endosado, etc.

Tienes que tener muy clarita esta característica porque 3 de cada 4 jugadores de lotería repartimos nuestras suerte con otras personas. Esto no suele ser un problema… cuando no toca. Y es que si el número que compartimos resulta agraciado la cosa cambia, y suele haber importantes pérdidas de memoria sobre lo que se habló.

Tu mejor opción es sacar el Sheldon Cooper que todos llevamos dentro y reflejar por escrito  que ese décimo tiene varios dueños.

Puedes elegir ser tradicional, sacar la clásica fotocopia  y firmarla entre todos los propietarios del billete, incluyendo los DNIs de cada uno.

Otra posibilidad es pagar mediante transferencia bancaria tu parte incluyendo en el concepto la serie, fracción, y número correspondiente.

Si estas opciones te parecen demasiado complicadas o pasadas de moda, y tienes el móvil en la mano, abre Whatsapp y en el grupo de tus amigos o familiares con los que compartes la ilusión del Gordo, enviad una foto del décimo, teclead quién es el encargado de su custodia y como y cuanto se comparte.

Después abre la pestaña de Ajustes –> Chats –> Copia de seguridad –> Guardar . Voilá! Ya tienes una prueba que ese billete de lotería se juega entre varios.

Claro que donde se ponga la fe pública notarial que se quite lo demás. Y es que sin lugar a dudas, las mayores garantías las otorga un acta notarial como Dios manda.

Si no te fías demasiado de tus compañeros de juego o eres de los que te gusta dejar las cosas bien amarradas, ésta es la mejor alternativa que puedes emplear incluso si compartes lotería a través de redes sociales.

Guarda el décimo a buen recaudo.

Acabas de enterarte que te ha tocado y te pones nervioso, no puedes dejar de mirar el billete premiado… o eres de los despistados que no recuerdan dónde lo han puesto. No serías ni el primero ni el último que no es capaz de encontrarlo o que lo mete en la lavadora dentro del bolsillo del pantalón.

Intenta que esto no pase porque el artículo 18 de la Instrucción General de Loterías  explica que no se satisfará premio alguno sin  la previa presentación del billete o fracción que lo obtenga, cuyo documento no podrá ser reemplazado ni sustituido de ningún otro modo. Vamos, que si  lo rompes o lo pierdes, te quedas sin premio.

Afortunadamente los tribunales han flexibilizado un poco, sólo un poco, el rigor de este precepto, y en excepcionales ocasiones han permitido que se cobren  billetes desaparecidos pero exigiendo:

  • Acreditar la compra del décimo premiado, con su número, serie y fracción.
  • Su extravío o daño.
  • Que no lo haya cobrado nadie en el plazo legalmente previsto.

Demostrar todo esto no es fácil, es más sencillo cuidar dónde lo pones.

Y no te duermas en los laureles, no tienes toda la vida para cobrar tu décimo, sólo tres meses. No des lugar a que se pase el plazo.

Si no quieres terminar entre rejas, no te quedes con lo que no es tuyo

Los valores más sólidos del compañerismo,  la camaradería o el afecto se tambalean ante un premio sabrosón. En más de una ocasión el poseedor del décimo se olvida de las reglas del juego establecidas sobre ese billete y los lazos que le unen con la persona o personas con quién lo compartía y se queda con la totalidad del premio.

Este comportamiento, aparte de una marranada, es un delito. En concreto, una apropiación indebida tipificada en el artículo 253 del Código Penal, y para el que hay prevista una pena privativa de libertad de 6 meses a 3 años.

Si el premio es cuantioso, y te quedas con más de 50.000 € que no son tuyos, la sanción sube, pudiendo oscilar entre 1 a 6 años de privación de libertad y multa de 6 a 12 meses. Piénsalo dos veces antes de adueñarte de lo que no es tuyo.

Aunque igual tienes suerte y la persona a la que le has birlado su parte del premio es un alma caritativa y se limita a interponer una reclamación de cantidad en vía civil.

Me despido de este post deseándote mucha suerte.

#UnidosPorUnDécimo.

Imagen: Loterías y Apuestas del Estado.

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