Principios inspiradores, requisitos legales y respeto por la privacidad: las claves de la publicidad en redes sociales

publicidad en redes sociales

Paulina posaba con aparente descuido mientras escuchaba música por sus auriculares. Marca visible, un escueto #ad entre otros hasthags y ninguna mención para sus  más de 50.000 seguidores  que se trataba de publicidad.

Esta publicación en su cuenta de Instagram ha supuesto para esta influencer que el  Jurado de la Publicidad de Autocontrol dictaminará, tras la denuncia interpuesta por un particular, que se trata de publicidad subliminal.

Publicidad y redes sociales forman un matrimonio cada vez mejor avenido. Si no llevasen bien, en 2019 no se hubieran invertido los 807,2 millones de euros que recoge el Estudio de Inversión Publicitaria en Meidos Digitales elabarado por  IAB Spain.

Y es que los beneficios de esta relación no son pocos:

  • Las redes sociales conforman una plataforma de gran difusión, los anuncios llegan a un número elevado de destinarios.
  • Eficacia de las campañas segmentadas con precisión, precisión que se logra mediante análisis de los datos contenidos en los perfiles de los usuarios.
  • Provechosa relación calidad – precio . Una pequeña inversión acompañada de una estrategia publicitaria bien ideada, implica un significativo incremento de las ventas.

Pero estos frutos no podrás saborearlos si, como Paulina, aparcas las reglas del juego. Porque, como en cualquier otro medio publicitario, las campañas desarrolladas en redes sociales tienen sus normas.

¿Cuáles son? Vamos a descubrilas.

Los principios legales que guían la publicidad.

Existe un conjunto de criterios que orientan toda la publicidad y que marcan el camino por el que cualquier anuncio ha de moverse.

  • La dignidad de las personas está por encima de todo. No puede traspasarse, ningún anuncio o campaña publicitaria puede ser denigrante.

De manera específica está considerada como ilícita la publicidad sexista, que discrime a la mujer o utilice su cuerpo o una parte del mismo como un simple elemento para intentar vender un producto o servicio.

  • Protección de los menores de edad. Dada la facilidad con la que los niños pueden acceder a las redes sociales, es un principio al que cada vez se da más relevancia.

Si ningún mensaje publicitario puede ser falso ni conllevar a error, está exigencia aumenta cuando se trata de un anuncio pensado para menores.

Se concede especial importancia a las características del producto y, sobretodo, a su modo correcto de empleo. La intención es no  poner en peligro la seguridad del niño que lo utiliza.

  • Olvídate de la publicidad subliminal. Está prohibida.
  • La publicidad debe ser veraz. Nada de contar mentiras.

Otro elemento básico es que la publicidad tiene que reconocerse como tal. Cuando el destinatario la recibe tiene que saber que lo  que está viendo es un anuncio. Eso no significa que necesariamente tenga que aparecer en alguna parte que es publicidad, el término “publi” o similar. Pero si que por el entorno quedé claro que lo es.

En redes sociales sociales identificar la publicidad es uno de los mandamientos de la ley. Y cuando de ofertas se trata, las condiciones que el anunciante ofrezca han de ser reales y exigibles por el consumidor.

Los 3 requisitos obligatorios de los mensajes publicitarios en redes sociales

La Ley de Servicios de la Sociedad de Información y Comercio Electrónico nos informa sobre cuales son las condiciones legales a las que tiene que ajustarse la publicidad que realizas en redes sociales.

Los requisitos que tiene que cumplir son:

  • Reconocerse fácilmente como mensaje publicitario. No te preocupes. Esto no significa que cada vez que publiques un anuncio tengas que decir expresamente que lo es. Cuando una red social publica un anuncio lo identifica como tal. Mira, por ejemplo, esta imagen de un anuncio de Facebook.

De esta forma ya se cumple esta exigencial legal. Sólo si por el contexto, remitente o medio empleado no queda claro que lo que estamos enseñando es un mensaje publicitario, estarías vulnerando la norma.

  • Identifícate como anunciante. El consumidor tiene que saber quien eres. Este requisito es bastante sencillo de cumplir. Basta con efectuar la comunicación a través de tu cuenta empresarial o profesional para que los usuarios sepan quien la efectúa.
  • Facilita las condiciones de cualquier oferta o promoción. Todas las estipulaciones de cualquier promoción tienen que ser accesibles al usuario.

No te preocupes, no tienes que incluirlas en el mensaje publicitario de la red social, ¿alguién sería capaz de recogerlas en los 280 caracteres de un tuit?.

Lo imprescindible es que muestres de forma clara e inequívoca  y que estén al alcance del receptor.

La accesibilidad queda cumplida con un enlace al apartado de tu web en que se contemplen todas sus normas y condiciones.

Protección de datos y perfiles profesionales en redes sociales

Si estás leyendo este post, probablemente hayas optado por crear un perfil corporativo para dar a conocer los productos o servicios que comercializas.

Y  si los utilizas debes saber que un elemento fundamental de la publicidad que se realiza a  través de las redes sociales es el respeto a la privacidad de los destinatarios.

No olvides que las páginas profesionales de las redes sociales están sometidas a las exigencias de la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantías Digitales.

Este hecho implica que el usuario o administrador de la página corporativa actúa como responsable del cumplimiento de todas las obligaciones relacionadas con los datos que se obtengan y gestionen a través de ese perfil.

Además, hay una exigencia imprescindible para los perfiles profesionales: el seguidor o fan de una página tiene que prestar su consentimiento para el uso de los datos que facilita.

Debe conocer que datos esta facilitando, para que los está proporcionando y  poder elegir si los entrega o no. Su consentimiento ha de ser inequívoco.

Te estarás preguntado cómo se consigue esta autorización dentro de las redes sociales. Muy sencillo.

Este consentimiento incuestionable equivale a hacerse amigo o seguidor de esa página empresarial, siempre que el  perfil profesional al que se ha suscrito facilite la siguiente información:

  • Finalidades de los datos que se recogen a través de la red social.
  • Dirección y datos de contacto de la empresa o profesional.
  • Cómo pueden ejercerse los derechos de acceso, rectificación, cancelacion y oposición.

No se trata de incluir la totalidad de esta información en la página de la red social. Es suficiente con incluir un enlace a la política de privacidad de tu web.

Como ejemplo, mira como puedes hacerlo en Facebook.

Entras en tu página profesional, y accedes a la sección de información.

Entre los distintos campos que puedes cumplimentar se encuentra “Editar Política de privacidad”.

Si haces clic se abre una ventana para insertar un enlace, ahí pegas el link a la política de privacidad de tu web y… Voilá!

Por último señalar que uno de los propósitos con las que vas a utilizar los datos obtenidos es publicitario, está finalidad ha de estar contemplada en la política de privacidad.

Si te facilitan datos accediendo a que sean empleados con fines publicitarios, deben ser los estrictamente necesarios para este objetivo, no debes pedir ninguno más que no haga falta.

Puedes profundizar sobre protección de datos, publicidad y redes sociales leyendo el informe de la Agencia Española de Protección de Datos sobre la utilización de una red social para fines publicitarios.

¿Quieres realizar algún comentario? ¡Perfecto! Anímate a escribirlo abajo y te responderé lo antes posible.

Foto: Jakob Owens para www.unsplash.com

5 requisitos legales del comercio electrónico

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¿Cuáles son los requisitos legales que ha de observar tu comercio electrónico?  Te invito a leer este post para conocer las condiciones que la ley pide a tu tienda online.

El comercio electrónico está en alza, su volumen aumenta año tras año. Los números son contundentes. Según los informes trimestrales que elabora la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), durante el segundo  trimestre de 2019 la facturación del comercio electrónico en España alcanzó la cifra de 11.998.696.790 de euros.

Lo interesante de este importe es que aumenta trimestre tras trimestre, cada período supera al anterior.

Viendo estos datos es evidente que tener una tienda on-line es una buena opción empresarial. Pero para que funcione no sólo será necesario vender un producto o servicio de calidad y tener una web con un bonito diseño.

Son muchos más los elementos necesarios para que salga adelante. Y entre los requisitos imprescindibles es el cumplimiento de la legislación que lo regula.

En este artículo te hablo de las exigencias legales específicas de un ecommerce. Para tener una tienda online legal tienes que unirlas a los  demas requisitos normativos necesarios para tu web.

1. Condiciones generales de contratación.

Para que nos entendamos, las condiciones generales de contratación son las reglas del juego de tu tienda online, las normas que rigen el acuerdo que unirá a comprador y vendedor.

Engloban la información que debe proporcionarse al consumidor, dividida entre la que debe facilitarse antes del proceso de compra y la que ha ponerse a su disposición después.

Los elementos que deben aparecer con carácter previo son:

  1. Descripción del proceso de compra. El usuario debe saber cuáles son los trámites que integran todo el procedimiento de adquisición de un bien o servicio.
  2. Medios puestos a disposición del consumidor para identificar errores que puedan producirse en la introducción de datos y cómo subsanarlos.
  3. Archivo del documento que se genere.
  4. Enumerar las lenguas en las que puede formalizarse el contrato.

Con posterioridad a la realización de la compra, las obligaciones del vendedor son:

  1. Enviar un email confirmando la compra realizada en el plazo máximo de 24 horas.
  2. Verificación inmediata por medio equivalente al de la compra que ésta se ha realizado correctamente. O, lo que es lo mismo, que al usuario le aparezca en pantalla que la transacción se ha realizado.

Y cuidado con la letra pequeña, no vale cualquier medida. La letra deberá medir como mínimo 1,5 milímetros, (lo que equivale, más o menos, a un tamaño de fuente 7 de los procesadores de texto, aunque lo más adecuado será utilizar un 10 o un 12), y debe existir un contraste adecuado con el fondo para una cómoda lectura.

2. Precio total debidamente establecido.

Parece evidente que tu potencial cliente debe saber cuánto cuesta el producto o servicio que va a comprar, pero la fijación del precio puede verse condicionada por diferentes servicios o gastos:

  1. Impuestos o tasas que gravan la compra, cuáles son, su importe y la cuantía total de la compra.
  2. Formas de pago que se ofertan y si alguna de ellas supone un coste adicional. En este caso el comerciante puede trasladar el importe añadido del medio de pago pero no incrementarlo. Es decir si, v.g., una entidad bancaria cobra una comisión de 1,5 € por las compras que se efectúan con tarjeta de débito, puedes repercutirlo al cliente siempre que le informes debidamente, lo que es ilegal es repercutirle 3 € por ese servicio.
  3. Gastos de entrega: deben aparecer debidamente desglosados y especificado el precio de las diferentes opciones que se ofrecen.

Todos estos conceptos deben recogidos de manera separada.

3. Plazo de entrega.

El cliente ha de conocer cuál es el tiempo previsto para la entrega de lo adquirido o para la ejecución del contrato. Para el caso que no esté establecido se entenderá que un plazo máximo de 30 días.

Si como vendedor no cumples con el plazo de entrega establecido,  has de proponerle un nuevo plazo extra al consumidor que se ajuste a las circunstancias de la compra. Si tampoco realizas la entrega en este nuevo período, el cliente podrá resolver el contrato percibiendo las cantidades que haya abonado y sin perjuicio de la indemnización que le pueda corresponder.

4. Derecho de desistimiento: devolución de la compra.

Es la posibilidad que tiene el consumidor de cambiar de opinión sobre su compra, sin que tenga que especificar el motivo y sin que ello le suponga ningún gasto.

El plazo legalmente establecido para ejercitar el derecho de desistimiento es de 14 días naturales desde la adquisición del producto o servicio. Ahora bien, que éste sea el período mínimo establecido no significa que no pueda establecerse uno más amplio. En la práctica muchos comercios tienen estipulado un plazo más dilatado, incluso algunos han  hecho de la extensión y flexibilidad del desistimiento uno de los factores de éxito de su negocio.

Cuando el desistimiento se realice en plazo, debes devolver al consumidor el  100% del importe de la compra realizada, incluidos los gastos de envío.

El cliete tiene que conocer debidamente la información relativa al ejercicio de este desistimiento. Si no se la facilitas pasa a disponer de doce meses para ejercitarlo. Si se la haces llegar tarde, puede desistir durante  14 días desde que se la has hecho llegar..

5. Atención al cliente y sistema extrajudicial de resolución de conflictos.

El servicio de atención al cliente ha de estar debidamente identificado como tal, con independencia de que hayas proporcionado los datos de contacto para que  los usuarios puedan interponer sus quejas o reclamaciones o solicitar información sobre el producto contratado.

Cuando un cliente interpone una reclamación debe quedar constancia de la misma y el has de responderle en el plazo más breve que te sea posible, con un máximo de un mes desde que interpuso su queja.

Para el caso que no esté  satisfecho con la resolución de su reclamación, facilitale acceso al sistema extrajudicial de conflictos. Como toda tienda on-line, tienes la obligación de informar a los consumidores sobre los procedimientos de resolución alternativa, para resolver quejas y reclamaciones y si te comprometes o no a acudir a ellos.

La Unión Europea ha creado la plataforma de resolución de litigios en línea, a la que debes incluir un enlace en tu tienda online.

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Si tienes alguna pregunta sobre los requisitos legales de la tiendas on line, te animo a formularla en los comentarios.

 

Foto: Mike Petrucci para www.unsplash.com

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