3 ideas que tienes que tener claras si vas a constituir una sociedad profesional.

constituir una sociedad profesional

Veterinario, odontólogo, arquitecto, fisioterapeuta… si quieres ejercer tu profesión a través de una sociedad, la legislación establece que tiene que ser  a través de una sociedad profesional. 

Cómo te comentaba cuando hablábamos de los 6 puntos clave de las sociedades profesionales, no son una forma social especial, sino cualquier otro tipo de sociedad a la que, por la actividad que van a desarrollar, se le añaden las características de las profesionales.

Durante el 2017,  según la memoria estadística elaborada por el Registro Mercantil Central, en España se constituyeron 1128 sociedades limitadas profesionales y 2 sociedades anónimas profesionales.

Si te estás planteando crear una sociedad profesional hay tres ideas que tienes que tener claras. La primera es que tipo de sociedad deseas crear, la segunda, cómo añadirle adecuadamente los requisitos establecidos por la Ley de Sociedades Profesionales. Y la tercera, que formalidades tienes que cumplir.

1.  Tipo de sociedad, ¿de verdad puedo elegir la clase de sociedad que quiera?

Sí, pero esta afirmación hay que matizarla.  

La Ley de Sociedades Profesionales establece que “las sociedades profesionales podrán constituirse con arreglo a cualquiera de las formas societarias previstas en la leyes, cumplimentando los requisitos establecidos en esta ley”. 

Según este artículo, cualquier tipo de sociedad es válido para utilizarlo como sociedad profesional.

Lo que ocurre es que la realidad nos demuestra que las peculiaridades tanto de las sociedades profesionales cómo las de las otras clases de sociedades, hace que esta afirmación no se tan contundente. 

Existen una serie de impedimentos para esta supuesta libertad de elección. Las restricciones vienen de la propia Ley de Sociedades Profesionales, de las normas que regulan las diferentes formas sociales y de las que regulan la actividad profesional correspondiente.

La Ley de Sociedades Profesionales establece condiciones a tener en cuenta en el momento de crear una sociedad profesional:

  • Sobre la organización de los órganos de gobierno y representación. La mayoría, tanto del capital social y de  los derechos voto, como de los miembros del órgano de administración, ha de estar en manos de socios profesionales.
  • El estatuto del socio profesional. Se encuentra condicionado por las normas de transmisión de la condición de socio profesional,  y las de separación y exclusión.
  • La existencia de formas sociales dudosamente compatibles con la sociedad profesional. Este es quizá. el límite más importante. 

Cómo acabo de mencionar la Ley de Sociedades Profesionales dice con claridad que las sociedades profesionales se pueden constituir mediante cualquier forma societaria prevista en las leyes. 

Sin embargo cuando profundizamos en los distintos modelos de sociedades observamos que este enunciado tiene matices. 

Al estudiar la normativa específica, resulta dudoso que una Sociedad Limitada de Nueva Empresa o una Sociedad Cooperativa, sean adecuadas para crear sociedades profesionales.

Del mismo modo, las Agrupaciones de Interés Económico, las Mutuas y las Sociedades de Garantía Recíproca son incompatibles con las sociedades profesionales. 

2.  ¿Existen límites para constituir una sociedad profesional?

Sí. Para crear una sociedad profesional tienes que tener en cuenta una serie de requisitos legales.

  • Las sociedades profesionales son sociedades a las que se le añaden los elementos previstos en la Ley de Sociedades Profesionales.  Cuando constituyas una sociedad profesional, inevitablemente tendrás que compatibilizar  los requisitos legales del Derecho Societario con  los establecidos en la Ley de Sociedades Profesionales.
  • Cada actividad profesional tiene normas propias que regulan su ejercicio y que no puedes olvidar cuando vayas a constituir una sociedad profesional.  Empezando, por ejemplo, si está previsto que esa actividad pueda realizarse o no, a través de una sociedad. O, verbigracia, si es compatible con el desarrollo de otra actividad profesional en una misma sociedad.

3.  ¿Cuáles  son las formalidades legales que exige una sociedad profesional?

A grandes rasgos podemos decir que son dos:

  1. Formalización en escritura pública: que recoja el contrato por el que se crea la sociedad profesional y una serie de menciones mínimas:
    • Identificación de los socios, especificando si son o no socios profesionales, la concreta profesión de cada uno de ellos, y el número de acciones o participaciones que van a suscribir.
    • Colegio Profesional al que pertenecen los socios y su número de colegiado. No basta su mención, habrá que acreditarlo con  el correspondiente certificado colegial y la habilitación actual para el ejercicio de la profesión. 
    • Descripción de la concreta actividad o actividades profesionales a las que se va a dedicar la sociedad.
    • Mención de las personas que al principio van a desempeñar  la administración y representación de la sociedad, especificando si son, o no, socios profesionales.
  2. Inscripción en el Registro Mercantil y, posteriormente, en el Registro de Sociedades Profesionales  del Colegio Profesional correspondiente al domicilio social. 

Ahora que ya conoces los elementos fundamentales de la creación de las sociedades profesionales, ¿te animas a dar el paso?

@ María Dolores Martínez Pérez

@ Sinderiza C.B.

Foto: Rawpixel para Unsplash

Cómo embargar participaciones sociales en un procedimiento judicial

transmisión forzosa de participaciones sociales

La transmisión forzosa de participaciones sociales se encuentra prevista en el artículo 109 de la Ley de Sociedades de Capital. Este precepto recoge las especialidades que es imprescindible observar cuando se va a proceder a su embargo.

En el momento que se haya acordado el embargo en el procedimiento de ejecución correspondiente, el Juez deberá informar del mismo de forma inmediata a la sociedad. En la notificación se incluirá quién es la persona que embarga y cuales son las participaciones embargadas.

Surgen en este instante dos obligaciones para la sociedad:

  • Anotar el embargo en el Libro registro de socios.
  • Remitir a todos los socios, copia de la notificación judicial.

En lo que aquí concierne, el procedimiento de apremio previsto en la Ley de Enjuiciamiento Civil establece la posibilidad bien de un convenio de realización (artículo 640), bien de una subasta (artículos 643 y siguientes).

Una vez que ha tenido lugar la subasta o el acuerdo de realización no se produce de manera automática la adjudicación de las participaciones sociales y de la aprobación del remate. El testimonio literal del acta de cualquiera de los dos será enviado por el Juez a la sociedad, que dispone de cinco días para remitirlo a todos los socios.

En ese momento se inicia un plazo de un mes para subrogarse en lugar del rematante o del acreedor.

¿Quienes pueden ocupar su puesto? La Ley de Sociedades de Capital concede esta facultad a:

  • Los socios
  • La sociedad, siempre que sus estatutos contemplen el derecho de adquisición preferente a su favor.

Los requisitos para que la subrogación sea válida son:

  • Aceptación expresa de todas las condiciones de la subasta.
  • Consignación íntegra del importe del remate o de la adjudicación al acreedor, además de todos los gastos que se le hayan ocasionado.

¿Qué sucede después del transcurso del plazo de este mes? Si no se ha ejercitado la facultad de subrogación, la aprobación del remate o el acuerdo de adjudicación deviene firme, y con ella la adjudicación de las participaciones sociales embargadas. Por el contrario, si alguna de las personas legitimadas ha ejercido su derecho a subrogarse, será ella quien se las apropie. Para el supuesto que varios socios hallan hecho uso de este derecho, las participaciones sociales se adjudicarán entre todos ellos prorrateándolas según su participación social.

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© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B.

Fotografía: Raw Pixel para unsplash.com

6 puntos clave de las sociedades profesionales

6 puntos clave de las sociedades profesionales

Hace ya bastantes años que el fenómeno de la agrupación se viene produciendo entre los profesionales. Diversas razones, desde la prestación de un servicio integral a los clientes al ahorro de costes, han llevado a profesionales de cualquier sector a unirse a la hora de realizar su trabajo. Este contexto provocó la aprobación en el año 2007 de la Ley de Sociedades Profesionales.

Si eres un profesional y estás pensando hacer un equipo con otros compañeros, te interesa conocer las características de las sociedades profesionales para analizar si es una opción a tener en cuenta.  A continuación desgranamos los elementos más importantes de estas sociedades.

1. Dedicadas al desarrollo de actividades profesionales.

Esta afirmación parece una perogrullada. Sin embargo, tenemos que saber cuáles son los requisitos que la Ley de Sociedades Profesionales establece para que estas actividades encajen dentro del objeto social establecido para estas sociedades. Son profesionales  las actividades que:

  • Requieren una titulación universitaria oficial para poder desempeñarla o el acceso a la titulación profesional exige acreditar una titulación universitaria oficial.
  • Es obligatoria la inscripción en el correspondiente Colegio Profesional.

Una sociedad profesional puede crearse para desarrollar una o varias actividades profesionales.  Por ejemplo, se puede crear una sociedad profesional para poner en marcha una clínica veterinaria, o para una clínica médica de traumatología y fisioterapia, o un estudio de arquitectura e ingeniería industrial.

Su actividad pueden realizarla directamente  o través de su participación en otras sociedades profesionales.

Esta exigencia legal funciona también en sentido inverso: no puede constituirse una sociedad dedicada a una actividad profesional y que se erija al margen de este tipo societario.

2. Profesionales al poder.

Las sociedades profesionales están abiertas a socios no profesionales. De este modo la Ley 2/2007 permite inversiones de capital que posibiliten  sacar adelante el negocio de que se trate. Pero siempre bajo el control de los socios profesionales.  Para permitir este control la ley establece:

  • La actividad profesional a la que se dedica la sociedad nunca va a poder realizarse por socios no profesionales.
  • La mayoría del capital social y de los derechos de voto, o del patrimonio social y el número de socios debe ser profesional.
  • Respecto al órgano de administración:
    • Debe desempeñarlo un socio profesional si es unipersonal
    • Si es colegiado la mitad más uno de sus miembros serán socios profesionales.
    • Para el caso que existan consejeros delegados,  también han de ser profesionales.

3. Flexibilidad de forma.

Una sociedad profesional es cualquier tipo de sociedad previsto en la legislación mercantil que, además, cumple los requisitos de la Ley de Sociedades Profesionales. Es decir, puede ser una sociedad anónima, de responsabilidad limitada, limitada de nueva empresa… Se trata de una especialización añadida a cualquier forma societaria. El legislador ha dejado libertad a los profesionales para que elijan el tipo societario que mejor se adapte a su proyecto.

Por ello a la hora de crear una sociedad profesional no sólo tendremos que tener en cuenta lo establecido en su normativa específica, sino también lo previsto para cada tipo de sociedad en la Ley de Sociedades de Capital o en el Código de Comercio.

4. De apellido siempre Profesional.

Con independencia de si elegimos para nuestra sociedad una denominación objetiva ( v.g. Desierto ) o subjetiva (se me viene a la cabeza el nombre  Lockhart & Gardner, el despacho de abogados sobre el que gira la trama de The Good Wife), siempre debe figurar, tras el tipo de sociedad, la expresión «profesional». Ambas pueden incluirse de forma abreviada.

La denominación social ha de ser:

Nombre + Tipo de sociedad + Profesional

Cuando elijamos un nombre que incluya referencias personales deberá tratarse de socios que la integren, ya sean todos, algunos o sólo uno.

5. Normas especiales en la transmisión de la participación de los socios profesionales.

Las transmisiones de la participación de los socios  profesionales se rige por una serie de criterios especiales:

  • La condición de socio profesional es intransmisible. Sólo podrá realizarse si existe unanimidad entre todos los demás socios profesionales o se ha previsto en los estatutos la posibilidad de ser autorizada por mayoría de los mismos.
  • La separación de los socios profesionales en las sociedades constituidas por tiempo indefinido puede efectuarse en cualquier momento. No así en las sociedades a tiempo determinado en las que ha de ajustarse a:
    • Lo previsto en la legislación para el tipo societario de que se trate.
    • Las hipótesis recogida en el contrato social.
    • Existencia de justa causa.
  • Es facultativa la exclusión de los socios profesionales cuando:
    • Esté previsto en el contrato social.
    • El socio haya infringido los deberes deontológicos, los que tiene  respecto a la sociedad, obstaculice su buen funcionamiento o padezca una incapacidad permanente que le impida desarrollar su actividad profesional.
  • Cuando un socio profesional sea inhabilitado para ejercer su profesión, es obligatorio excluirlo como tal, pudiendo continuar como socio no profesional.
  • Puede estipularse que la no transmisión de las participaciones de los socios profesionales, permutándolas por una cuota de liquidación.

6. Máxima garantía al cliente.

Este es uno de los principios rectores de la Ley de Sociedades Profesionales.  La intención de la ley es dotar a los clientes de la mayor protección y garantías posibles.

Por eso en la inscripción en el Registro Mercantil de esta clase de sociedades se hará constar quienes son los integrantes de la sociedad, incluyendo en el caso de los socios profesionales a que Colegio Profesional pertenecen y cual es su número de colegiado. De esta forma, cualquier persona puede saber quiénes se encuentran detrás de la persona jurídica, cuales son los profesionales que están dentro de ésta.

Pero sobretodo, la tutela a terceros que contraten con la sociedad viene dada por el régimen de responsabilidad previsto. Al principio básico de responsabilidad de la sociedad por sus deudas y de los socios hasta lo delimitado por la forma societaria escogida hay que sumar dos elementos nuevos.

  • Es obligatorio que las sociedades profesionales contraten un seguro de responsabilidad civil para cubrir los daños que puedan generarse en el desarrollo de su actividad.
  • Lo más importante: cuando se trate de una deuda social generada por actos profesionales, a la responsabilidad de la sociedad hay que sumar la de los profesionales, socios o no, que hayan intervenido en esas actuaciones. Para que nos entendamos. Si, por ejemplo, un dentista empleado de una sociedad de dentistas, te lesiona al sacarte una muela, del daño que te ha causado va a responder tanto la sociedad como el dentista al que se le fue la mano con las tenazas.

Hasta aquí mi visión de los elementos más importantes de las sociedades profesionales. Para todo lo demás… ¡te espero en los comentarios!

 

 

6 puntos claves de las sociedades profesionales

 

 

 

© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B

Foto Ryan Mc Guire para www.gratisography.

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