Qué es el sharenting o porque no se te puede ir la mano publicando fotografías de tus hijos en redes sociales

fotografías hijos en redes sociales

El día que Anna, una joven austriaca, cumplió 14 años, decidió que había llegado el momento de crear su perfil en Facebook.  Al hacerlo se llevó una inesperada y desagradable sorpresa: la red social estaba a reventar de fotos suyas.

Espantada, se vio gateando, desnuda cuando era un bebé y en un montón de situaciones cotidianas más. ¿Quiénes habían contado su vida sin ningún pudor a más de setecientos contactos? ¿Quiénes se habían saltado su privacidad a la torera? Sus padres.  Ambos estaban practicando sharenting. Tuvo que acudir a los tribunales para que parasen.

Sharenting o la publicación desmedida de fotos de tus hijos en redes sociales.

El término sharenting nace de la fusión de dos palabras en inglés: share (compartir) y  parenting (crianza). Hace referencia a los padres que suben con asiduidad imágenes de sus hijos a las redes sociales.

Lejos de ser algo anecdótico, esta actividad se ha convertido en un importante fenómeno del que los padres desconocéis su perfiles legales.

La patria potestad mal entendida.

La patria potestad está recogida en el artículo 154 y siguientes del Código Civil  y debes entenderla como la función de representar a tus hijos y velar por ellos.

Posiblemente si tus hijos son menores de edad, los representas junto con su otro progenitor, con independencia de cuál sea la relación que mantengáis (si sois pareja de hecho, estáis casados o  divorciados, etc…).

Una idea que tienes que tener muy clara  es que el criterio con el que la llevas a cabo siempre ha se ser el interés de tus hijos y el respeto a sus derechos.

Con esta guía en mente no se te olvidará que subir continuamente imágenes de tus hijos a Instagram, Facebook, o cualquier otra red social,  no  les favorece. Que se te vaya la mano publicando  fotos en las que aparecen tus hijos les perjudica.

Les expone a riesgos como el acoso escolar, la pederastia…  Y constituye una falta de respeto a los derechos de los niños, entre ellos, el derecho a su propia imagen.

El derecho de tus hijos a su propia imagen.

El derecho a la propia imagen es uno de los derechos fundamentales de la persona. Amparado por la  Constitución en su artículo 18, se dibuja y dota de contenido por la Ley Orgánica 1/1982 de 5 de mayo de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen

Tiene una vertiente positiva, consistente en la facultad de cada persona de difundir su propia imagen, y una vertiente negativa, por la que se puede exigir autorización para mostrar nuestra imagen o incluso prohibir su difusión.

Aunque tu hijo sea un niño menor de edad, es  titular de su derecho a propia imagen, a su honor y a su intimidad. Así  lo contempla expresamente el artículo 4 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor.

La protección de los datos personales del niño.

La imagen es un dato de carácter personal y está protegida por Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

En el caso de menores de edad, tiene expresamente previsto que la utilización o difusión de sus fotos, vídeos o cualquier otra  información personal puede implicar una intromisión ilegítima en sus derechos fundamentales.

¿Puedo o no puedo publicar fotos de mis hijos en redes sociales?

Es una decisión que los padres tenéis que tomar. Si compartís la patria potestad, ambos progenitores tenéis que estar de acuerdo.

Aunque exista este acuerdo, antes de publicar una foto, dedica un segundo a reflexionar sobre si cuando tu hijo sea adulto querrá ver difundida esa instantánea en la red. Puede hacerte mucha gracia los primeros trompicones de tu criatura cuando empieza andar, como pone perdida de papilla toda la cocina o sus hazañas como portero de fútbol. Pero quizá a él cuando se haga mayor no le guste.

Para publicar fotos de vuestros hijos en redes sociales, ambos progenitores tenéis que estar de acuerdoHaz click para twittear

¿Qué ocurre si no hay consenso? Que tendréis que acudir a los tribunales para determinar si es pertinente compartir fotografías de los menores en las redes sociales, o bajo qué condiciones estaríais autorizados.

No es la primera vez que los jueces se han manifestado sobre este tema, como también ha dejado de ser novedoso que, en caso de divorcio de los padres, en el convenio regulador se trate este punto de manera específica.

No te olvides del uso que hacen las redes sociales de las imágenes.

La publicación de fotografías en redes sociales conlleva muchas implicaciones legales, entre ellos la posible cesión de derechos.

Casi ningún usuario de una red social nos paramos a pensar  los derechos que les cedemos cada vez que publicamos una foto. Aceptamos sus condiciones de uso y su política de privacidad sin ni siquiera leerla de pasada. ¿Qué les estamos concediendo?

Las condiciones de uso de Facebook establecen que “en el caso de contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotos y videos («contenido de PI»), nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de la privacidad y de las aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de regalías y aplicable en todo el mundo para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook («Licencia de PI»).”. Es decir, le permites que hagan cualquier uso con las fotos que subes, incluidas las de tus hijos, gratis.

Instagram no es muy diferente. En su caso “otorgas a Instagram una licencia totalmente pagada, sin derechos de autor, no exclusiva, transferible, con posibilidad de sublicenciarse e internacional para utilizar el Contenido que publiques en el Servicio o a través de este, conforme a la Política de privacidad del Servicio que está disponible en http://instagram.com/legal/privacy/“. A ellos también se las das.

Normalmente, cuando se sube la foto de un hijo a las redes sociales no se hace por su valor artístico pero no está de más conocer los derechos que les estamos regalando.

Entonces mejor no subo ni una foto de mis hijos a las redes sociales.

Tampoco es eso. Una cosa  es compartir de manera compulsiva imágenes de los hijos en las redes sociales y otra subir de cuando en cuando en una foto o un vídeo. No pasa nada por compartir una foto si un día te apetece.

Lo que no debes  hacer es contar su vida y milagros. Si compartes fotos de su día a día, desde que nace hasta que se va a la Universidad,  estás haciendo pública su vida y le estás creando una biografía digital que no sabes si en el futuro querrá que se haya expuesto o si puede perjudicarle.

No quiero ser alarmista ni preocuparte en exceso. Si  quieres compartir fotos de tus hijos, puedes hacerlo utilizando otros medios más adecuados como el correo electrónico.

Y si te apetece publicar fotos en las que aparezcan hazlo, pero con cuidado, sin exponerles demasiado, sin relatar toda su vida y adoptando unas ciertas medidas de seguridad. En esas ocasiones revisa bien la privacidad de esas imágenes, limita su acceso a un entorno limitado y de confianza.

¿Tienes alguna pregunta sobre la publicación de fotos de tus hijos en redes sociales? ¡Adelante! Te responderé  en los comentarios

 

Fotografía: TanaPhonh Toochinda para Unsplash.com

Condenado por vulnerar los derechos de autor de un fotógrafo

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¿Puedo utilizar las fotos que encuentro en Internet para las publicaciones de mi blog y redes sociales? Ésta es una consulta que me efectúan cada cierto tiempo. La respuesta es NO, salvo que tengas autorización de su autor. Si, ya sé que es muy sencillo encontrarlas y descargarlas. Pero que sean accesibles no significa que su uso sea libre.

Son muchos los aspectos legales implicados en la publicación de fotografías en redes sociales. La propiedad intelectual y los derechos de autor son, quizá, de los más debatidos.

Si empleas imágenes sin permiso de su autor puede ocurrirte lo que a Carlos: que seas condenado al pago de una indemnización por vulnerar derechos de autor.

La Sentencia Nº 358/2016 de 16 de septiembre, del Juzgado de lo Mercantil Nº 1 de Valencia.

Esta sentencia entiende que se han vulnerado los derechos morales y económicos del autor de una fotografía y establece una indemnización por ello.

Voy a contarte lo sucedido.

Carlos era colaborador habitual  de la sección “culturplaza” del periódico on-line ValenciaPlaza.com. En el ámbito  normal de su aportación a este diario, publicó un artículo titulado “Estas son las postales favoritas de Valencia”. Para ilustrar este artículo realizó una composición con cuatro fotografías cuyos autores no se identificaban. Con la intención de lograr una mayor difusión, Carlos divulgó el reportaje y la fotografía a través de su cuenta en Twitter.

Una de estas fotos fue realizada por Ceferino, ya fallecido. El titular de los derechos de autor de las fotos de Ceferino es su hijo Moisés. Moisés al ver la publicación de la obra de su padre sin idenficarlo como autor y sin la preceptiva autorización, se pone en contacto con Carlos informándole que su actuación es ilícita. Ante esta comunicación Carlos se limita a borrar la foto. No siendo suficiente, Moisés le demanda ante el Juzgado de lo Mercantil.  Carlos es condenado por vulnerar sus derechos de autor, debiendo pagarle como indemnización la cantidad de 465 euros.

¿Por qué esta condena? ¿A qué se debe el pago de una indemnización y cómo se ha determinado su importe?

Los derechos de autor transgredidos.

El artículo 14 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (en adelante TRLPI), establece el contenido y características del derecho moral de autor, desglosándolo en siete apartados entre los que se encuentra “exigir el reconocimiento de su condición de autor de la obra”, derecho que es irrenunciable e inalienable. Dicho con otras palabras, a un fotógrafo nunca se le puede negar, bajo ninguna condición, la identificación como creador de su obra.

Además, la Ley de Propiedad Intelectual  también concede en exclusiva los derechos de explotación de la obra, en concreto “los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación, que no podrán ser realizadas sin su autorización” (artículo 17).

Cuando leemos estos preceptos nos damos cuenta que la conducta de Carlos vulnera los derechos de autor de Moisés, porque ni citaba a Ceferino como autor de la fotografía, ni se molestó en pedir permiso para su utilización.

La cuantía de la indemnización.

Te estarás preguntado por qué hay que indemnizar y de dónde sale la cifra de 465 euros. La razón de la indemnización es que está prevista como una de las consecuencias legales establecidas ante una infracción de los derechos de propiedad intelectual (art. 140.1 TRLPI). Debe abarcar tanto la pérdida económica que el titular de los derechos haya sufrido,  como la ganancia que haya dejado de obtener por la vulneración.

Para  calcular la indemnización el perjudicado puede elegir uno de estos dos criterios:

  • Las consecuencias económicas negativas que el quebramiento de sus derechos le haya producido, incluyendo el daño moral
  • La cantidad que hubiese sido objeto de remuneración económica si el infractor hubiera solicitado la autorización, es decir, su precio de mercado.

En el caso que estamos analizando, Moisés opta por el primero de los sistemas. Reclama 1.730 euros.  730 como remuneración por haber autorizado la explotación y 1.000 por la infracción del derecho moral de autor. La juez estudia los importes y estima que la cuantía pedida por los derechos de reproducción y comunicación pública debe fijarse en  365 euros. Considera desproporcionada la cifra requerida por el perjuicio moral  y la limita a 100 euros.

Un consejo legal para las fotos que utilices.

A estas alturas de post espero que se te hayan quitado las ganas de coger las fotos que encuentres en, por ejemplo, el buscador de imágenes de Google, y utilizarlas sin ton ni son. Aunque tú y yo sabemos que si tienes presencia digital, verbigracia con un blog, ilustrarlo con buenas fotos queda mucho más lucido.

¿Qué opciones tienes? Una de ellas sería utilizar tus propias fotografías, pero si no te das mucha maña con la cámara, es preferible recurrir a las imágenes profesionales. En la red existen multitud de bancos de imágenes, algunos francamente buenos y gratuitos (si no los conoces te invito a descubrirlos a través de este post). En ellos los autores ceden los derechos de sus fotos para cualquier uso a veces, incluso, sin pedir siquiera que se les nombre. A mí, aunque no siempre lo exijan, sólo por cortesía, me gusta citarlos. Si te fijas, al final de todas nuestras entradas del blog lo hacemos.

¿Qué puedo hacer si soy fotógrafo para proteger mi trabajo?

Hasta este momento hemos analizado el punto de vista de la persona que utiliza las fotos pero, ¿qué ocurre si eres el creador y quieres proteger las obras que subes a la red? Aparte de medidas técnicas, como incluir el nombre del autor en los metadatos y en la imagen mediante una marca de agua, debes establecer en las condiciones legales de tu web si te reservas todos los derechos sobre ellas o si cedes algunos. De esta manera estas informando a los usuarios de tu plataforma sobre el uso que pueden o no hacer de ellas.

¿Tienes alguna duda sobre el contenido de este post? ¿O quizá alguna anécdota que contar? Si es así… ¡adelante con los comentarios!

© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B.

Foto: Jaelynn Castillo para www.unsplash.com

Derecho a la propia imagen en redes sociales: fotografías y vídeos personales.

derecho a la propia imagen en redes sociales

Hasta hace una década aproximadamente una fotografía era una imagen en papel con un público muy limitado y cuya alcance fácilmente podía tenerse bajo control. Y más pequeña aún era la producción de vídeos y las posibilidades de su visionado. El nacimiento y difusión de las redes sociales, y el desarrollo de la fotografía y vídeo digital han supuesto una auténtica revolución en la imagen.

Según un estudio de Photoworld cada segundo se comparten 8.796 fotos en Snapchat, 4.630 en Facebook y 8.102 se envían a través de Whatsapp. Como todo sabemos, muchas de estas fotografías incluyen a personas en las más variadas situaciones.

Ante este fenómeno, las redes sociales se han convertido en  un auténtico reto al que los profesionales del Derecho debemos enfrentarnos. La nueva dimensión de la imagen personal me ha animado a adentrarme en sus  implicaciones legales específicas (si quieres conocer más aspectos legales sobre la difusión de fotografías en redes sociales puedes leer este post)

El derecho a la propia imagen

El artículo 18 de la Constitución Española garantiza el derecho a la propia imagen como un derecho fundamental, desarrollándose su contenido en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Esta ley establece que este derecho será protegido civilmente frente  a todo género de intromisiones ilegítimas, entre las que se encuentran “la captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos” (artículo 7. 5).

Este derecho posee una faceta positiva, consistente en la facultad de difundir cada uno su propia imagen, y una negativa que permite requerir la autorización para la reproducción de su imagen o incluso impedirla.

Dicho con otras palabras, para cada uno de nosotros nuestra propia imagen es un derecho personal y fundamental, que se vulnera si se nos fotografía  o graba sin nuestro consentimiento y se publica o divulga esa imagen.

Ahora bien, este derecho no es absoluto,  existen excepciones en las que sí nos pueden tomar y difundir, fotografías:

  • Con carácter general:
    • Las que se realizan en actuaciones autorizadas o acordadas por la Autoridad competente de acuerdo con la ley.
    • Aquellas en las que se existe un interés histórico, científico o cultural relevante.
  • En particular:
    • Imágenes de cargos públicos o profesionales notables en actos o lugares abiertos al público.
    • Las caricaturas de estas personas conforme al uso social.
    • Cuando forme parte de la información sobre una noticia y la imagen de la persona sea accesoria.

¿Cómo enlaza este derecho con la realidad de las redes sociales?

Te estarás preguntando como se traslada este rollo teórico que te acabo de contar a las fotos y vídeos que subes a las redes sociales. Es muy fácil. Cuando alguien comparte una imagen en la que apareces en cualquier red social debe pedirte permiso antes. Si esto no sucede y te encuentras que, por ejemplo, una amiga ha subido un foto tuya que no quieres que se haga pública a Facebook, mi consejo es que lo primero que debes hacer es comentárselo: explícale que no quieres que esa foto este en la red y pídele que la borre. En muchas ocasiones, la gente sube fotos de sus amigos, familia, etc, sin saber que los retratados no quieren que esa imagen ande circulando por ahí.

Si ponerte en contacto con el usuario y pedirle que la retire no funciona, puedes utilizar los medios que las distintas redes sociales tienen establecidos para evitar que aparezcan en tu perfil o eliminarlas totalmente. Siguiendo con el ejemplo de Facebook, te da la posibilidad, dentro de las opciones de foto y vídeo, de denunciarlas, eligiendo la opción que mejor se adapte a tu problema. Puede ser que ni por esas borren la foto o el vídeo, pero ya habrás mostrado tu falta de consentimiento a su toma y/o divulgación.

Y especial antención merecen las fotografías en las que aparecen menores de edad. Por una parte tenemos el derecho a la propia imagen, que atribuye a su titular la facultad  de disponer de la representación de su aspecto físico que permita su identificación Por otra,  que  una foto de un menor constituye un dato de carácter personal. Y por último que la Ley Orgánica  de Protección Jurídica del Menor considera una intromisión ilegítima en la imagen e intimidad personal y familiar de los menores cualquier utilización de su imagen que pueda implicar un menoscabo de su reputación, que sea contraria a sus intereses, incluso si se cuenta con la autorización del menor.

La disposición de una foto de una persona requiere de su autorización. En el caso de menores, el consentimiento tendrán que otorgarlo sus representantes legales, que  normalmente serán sus padres, como titulares de la patria potestad. Por tanto, si son los padres los que deciden subir fotos de sus hijos a las redes sociales, ambos deberán estar de acuerdo con esta acción, siempre y cuando no perjudique a los intereses del menor (como ocurre cuando comparten imágenes de forma desmedida). Y si no son los padres del menor los que comparten la foto, la persona que lo haga deberá contar con la autorización de los dos progenitores.

¿La ley establece algún mecanismo para hacer valer mi derecho?

Por supuesto que sí. Está previsto que dentro de los procedimientos se ofrezca tutela judicial ante las vulneraciones de este derecho, pudiéndose tomar las medidas necesarias para:

  • Restaurar al perjudicado a la situación anterior a la intromisión sufrida.
  • Prevenir que puede repetirse.
  • Indemnizar por los daños y perjuicios causados.
  • Ceder al perjudicado el beneficio que se haya podido obtener con esa acción.

En los casos más graves, estas intromisiones pueden ser constitutivas de delito cómo, verbigracia,  en el caso del sexting.

Si has tenido alguna experiencia relacionada con fotos o vídeos personales en redes sociales, cuéntamela en los comentarios, prometo responder.

Y si te ha gustado este post te ánimo a compartirlo en las redes sociales.

© María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto: William Iven para www.unsplash.com

Fotografías en redes sociales: aspectos legales de su difusión.

fotografias en redes sociales aspectos legales de su difusion

Si eres usuario de redes sociales casi seguro  que, de manera esporádica o con bastante frecuencia, has compartido fotografías a través de ellas. Un rasgo característico de las redes sociales es haberse convertido en plataformas de intercambio masivo de contenidos: textos, fotos, vídeos… La publicación de este material a través de las redes en algunos casos plantea interrogantes respecto a su uso y distribución.

Para saber qué  protección legal se dispensa a las fotografías que compartimos en las redes sociales, tenemos que tomar como punto de partida la Ley de Propiedad Intelectual, que reconoce de manera expresa que las fotografías y las obras expresadas por procedimiento análogo, son objeto de su protección. La fotografía que vayamos a publicar en las redes sociales tiene que ser original y encontrarse en formato digital para su adecuada publicación y distribución.

Otro aspecto fundamental es la autoría, puesto que puede tratarse de fotos realizadas por nosotros mismos o por otros fotógrafos. La base de la Ley de Propiedad Intelectual es que los derechos de explotación de las fotografías pertenecen en exclusiva a su autor. Sólo el fotógrafo puede explotar sus obras; para que otras personas puedan ejercitar derechos necesitan autorización o deberá tratarse de una de las excepciones expresamente previstas en la ley.

La Ley de Propiedad Intelectual considera que son cuatro los derechos de explotación sobre las fotografías: reproducción,  distribución, comunicación pública y transformación. Agustinoy Guilayn /Monclús Ruiz[1]  consideran que publicar  fotografías en redes sociales  constituye un acto de comunicación pública, dado que se trata de una puesta a disposición de la fotografía a múltiples personas pero sin que se distribuyan ejemplares físicos de las mismas. Esto siempre que no modifiquemos la fotografía, porque en ese caso se tratará de una transformación. Por tanto, compartir fotografías en redes sociales implica ejercitar ciertos derechos de explotación, por lo que deberá ser realizada por su autor Si no somos quienes hemos tomado la fotografía deberemos contar con una autorización expresa del autor para poder utilizarla en las diferentes redes sociales.

Ahora bien,  el carácter universal de las redes sociales, millones de usuarios subiendo fotos cada instante, han hecho inviable la posibilidad de obtener autorizaciones expresas para todas y cada una delas fotografías que se publican a cada momento. Para solventar este problema, las redes sociales han establecido en sus condiciones de uso un mecanismo de concesión de licencias sobre los derechos de propiedad intelectual de los usuarios a favor de la concreta red social, para que su utilización se adapte a la legalidad.

La propiedad intelectual en las principales redes sociales.

Facebook en sus condiciones legales te invita a controlar el contenido de lo que publicas a través de los ajustes de la privacidad y la configuración de las aplicaciones. Respecto a los derechos de autor de las fotografías que publicas, le concedes una amplia licencia no exclusiva, sin retribución económica, para utilizarlas. Esta licencia se termina cuando borras la fotografía o eliminas tu cuenta, siempre que no se haya compartido por otros usuarios y estos no la hayan eliminado.

Dicho con otras palabras: cada vez que subes una foto a Facebook autorizas a esta red social para que la utilice, sin límite temporal ni territorial, con carácter no exclusivo. Eso sí, reconociendo siempre que tú eres el autor.

Por su parte Twitter comienza reconociendo a sus usuarios que son los titulares de los derechos sobre cualquier contenido, en este caso, fotografías,  que  envíen, reproduzcan o expongan en su red o a través de ésta. Sus condiciones de servicio continúan estableciendo una licencia mundial, no exclusiva, gratuita y con la facultad de sublicenciar, a su favor, y a través de cualquier medio o método de distribución presente o futuro, sin necesidad de que te compensen por ello.

Twitter aclara que cada usuario es el responsable por las consecuencias que la fotografías que suba puedan generar y que considera que si publicas una fotografía es porque tienes los derechos o autorizaciones para hacerlo.

Instagram en sus condiciones de uso, no reclama  la propiedad de ninguna fotografía que publique su servicio pero establece que cuando subes un fotografía a su página le otorgas una licencia muy amplia sobre ella, manifestando y garantizando que, o eres el autor de la fotografía, o tienes las autorizaciones necesarias para otorgar los derechos y licencias estipulados en sus condiciones de uso. También que las fotografías que publiques no vulneran derechos de terceros, ni de privacidad, publicidad, marcas, derechos de autor o cualquier otro.

Pinterest es quizá la red social con la política de propiedad intelectual  más interesante. Si bien  a través de sus condiciones de uso establece que regalas a Pinterest y sus usuarios una amplia licencia para utilizar, vender, reproducir, modificar, crear trabajos derivados y distribuir su contenido para poder crear productos Pinterest, también que nada de esto puede implicar la restricción o vulneración de los derechos de propiedad intelectual.

Lo más destacable de Pinterest es su política de copyright, en la que declara que respeta los derechos de propiedad intelectual y espera que sus usuarios hagan lo mismo. Por ello se compromete a responder rápidamente a las quejas por infracciones de copyright que se cometan utilizando su web y te invita a que si eres autor o su representante o autorizado por cualquier derecho de propiedad intelectual, pongan en su conocimientos las infracciones de copyright que tenga lugar en su web o a través de ella para poder ejercitar cualquier acción que considere adecuada.

Junto a lo establecido en las condiciones de uso de las redes sociales, la legislación española de propiedad intelectual incluye ciertas previsiones que resultan de aplicación y prevalecen sobre las concesiones realizadas por los usuarios.

Contenido de las fotografías

El contenido de las fotografías también tiene, desde el punto de vista legal, aspectos relevantes.

Cuando en las fotografías aparecen personas son muchos los elementos que hay que tener en cuenta, por eso le he dedicado un post específico que puedes leer aquí.

Otro caso al que debemos prestar atención es el de la fotografía de monumentos, edificios y  esculturas en la vía pública. En España la Ley de Propiedad Intelectual permite que las obras situadas permanentemente en parques, calles, plazas u otras vías públicas puedan ser fotografiadas libremente y dar un uso comercial a estas fotografías. Es lo que se conoce como libertad de panorama, que no se da en todos los países del Unión Europea o no tiene el mismo contenido. Por ejemplo en Francia, tenemos el caso de la Torre Eiffel. La imagen de la torre Eiffel vista de día es de utilización libre,  forma parte del dominio público: su utilización está exenta de derechos, se puede reproducir sin autorización. Sin embargo, la torre Eiffel iluminada por la noche si está sujeta a algunas restricciones. Las diferentes iluminaciones están protegidas y la explotación de su imagen está sujeta a la autorización previa de la gestora de imágenes dependiente del Ayuntamiento de París,  y al pago de unos derechos cuyo importe depende de la utilización prevista, el plan mediático, etc.

Ojalá este post te haya resultado útil. Comparte si te ha gustado.

© María Dolores Martínez Pérez.

© Sinderiza C.B.

 Fuente imagen: www.stockvault.net

[1] Agustionoy Gilayn A, Monclús Ruiz, J. Aspectos legales de las redes sociales. Bosch. Barcelona. 2016.

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