Qué es el sharenting o porque no se te puede ir la mano publicando fotografías de tus hijos en redes sociales

fotografías hijos en redes sociales

El día que Anna, una joven austriaca, cumplió 14 años, decidió que había llegado el momento de crear su perfil en Facebook.  Al hacerlo se llevó una inesperada y desagradable sorpresa: la red social estaba a reventar de fotos suyas.

Espantada, se vio gateando, desnuda cuando era un bebé y en un montón de situaciones cotidianas más. ¿Quiénes habían contado su vida sin ningún pudor a más de setecientos contactos? ¿Quiénes se habían saltado su privacidad a la torera? Sus padres.  Ambos estaban practicando sharenting. Tuvo que acudir a los tribunales para que parasen.

Sharenting o la publicación desmedida de fotos de tus hijos en redes sociales.

El término sharenting nace de la fusión de dos palabras en inglés: share (compartir) y  parenting (crianza). Hace referencia a los padres que suben con asiduidad imágenes de sus hijos a las redes sociales.

Lejos de ser algo anecdótico, esta actividad se ha convertido en un importante fenómeno del que los padres desconocéis su perfiles legales.

La patria potestad mal entendida.

La patria potestad está recogida en el artículo 154 y siguientes del Código Civil  y debes entenderla como la función de representar a tus hijos y velar por ellos.

Posiblemente si tus hijos son menores de edad, los representas junto con su otro progenitor, con independencia de cuál sea la relación que mantengáis (si sois pareja de hecho, estáis casados o  divorciados, etc…).

Una idea que tienes que tener muy clara  es que el criterio con el que la llevas a cabo siempre ha se ser el interés de tus hijos y el respeto a sus derechos.

Con esta guía en mente no se te olvidará que subir continuamente imágenes de tus hijos a Instagram, Facebook, o cualquier otra red social,  no  les favorece. Que se te vaya la mano publicando  fotos en las que aparecen tus hijos les perjudica.

Les expone a riesgos como el acoso escolar, la pederastia…  Y constituye una falta de respeto a los derechos de los niños, entre ellos, el derecho a su propia imagen.

El derecho de tus hijos a su propia imagen.

El derecho a la propia imagen es uno de los derechos fundamentales de la persona. Amparado por la  Constitución en su artículo 18, se dibuja y dota de contenido por la Ley Orgánica 1/1982 de 5 de mayo de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen

Tiene una vertiente positiva, consistente en la facultad de cada persona de difundir su propia imagen, y una vertiente negativa, por la que se puede exigir autorización para mostrar nuestra imagen o incluso prohibir su difusión.

Aunque tu hijo sea un niño menor de edad, es  titular de su derecho a propia imagen, a su honor y a su intimidad. Así  lo contempla expresamente el artículo 4 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor.

La protección de los datos personales del niño.

La imagen es un dato de carácter personal y está protegida por Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

En el caso de menores de edad, tiene expresamente previsto que la utilización o difusión de sus fotos, vídeos o cualquier otra  información personal puede implicar una intromisión ilegítima en sus derechos fundamentales.

¿Puedo o no puedo publicar fotos de mis hijos en redes sociales?

Es una decisión que los padres tenéis que tomar. Si compartís la patria potestad, ambos progenitores tenéis que estar de acuerdo.

Aunque exista este acuerdo, antes de publicar una foto, dedica un segundo a reflexionar sobre si cuando tu hijo sea adulto querrá ver difundida esa instantánea en la red. Puede hacerte mucha gracia los primeros trompicones de tu criatura cuando empieza andar, como pone perdida de papilla toda la cocina o sus hazañas como portero de fútbol. Pero quizá a él cuando se haga mayor no le guste.

Para publicar fotos de vuestros hijos en redes sociales, ambos progenitores tenéis que estar de acuerdoHaz click para twittear

¿Qué ocurre si no hay consenso? Que tendréis que acudir a los tribunales para determinar si es pertinente compartir fotografías de los menores en las redes sociales, o bajo qué condiciones estaríais autorizados.

No es la primera vez que los jueces se han manifestado sobre este tema, como también ha dejado de ser novedoso que, en caso de divorcio de los padres, en el convenio regulador se trate este punto de manera específica.

No te olvides del uso que hacen las redes sociales de las imágenes.

La publicación de fotografías en redes sociales conlleva muchas implicaciones legales, entre ellos la posible cesión de derechos.

Casi ningún usuario de una red social nos paramos a pensar  los derechos que les cedemos cada vez que publicamos una foto. Aceptamos sus condiciones de uso y su política de privacidad sin ni siquiera leerla de pasada. ¿Qué les estamos concediendo?

Las condiciones de uso de Facebook establecen que “en el caso de contenido protegido por derechos de propiedad intelectual, como fotos y videos («contenido de PI»), nos concedes específicamente el siguiente permiso, de acuerdo con la configuración de la privacidad y de las aplicaciones: nos concedes una licencia no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de regalías y aplicable en todo el mundo para utilizar cualquier contenido de PI que publiques en Facebook o en conexión con Facebook («Licencia de PI»).”. Es decir, le permites que hagan cualquier uso con las fotos que subes, incluidas las de tus hijos, gratis.

Instagram no es muy diferente. En su caso “otorgas a Instagram una licencia totalmente pagada, sin derechos de autor, no exclusiva, transferible, con posibilidad de sublicenciarse e internacional para utilizar el Contenido que publiques en el Servicio o a través de este, conforme a la Política de privacidad del Servicio que está disponible en http://instagram.com/legal/privacy/“. A ellos también se las das.

Normalmente, cuando se sube la foto de un hijo a las redes sociales no se hace por su valor artístico pero no está de más conocer los derechos que les estamos regalando.

Entonces mejor no subo ni una foto de mis hijos a las redes sociales.

Tampoco es eso. Una cosa  es compartir de manera compulsiva imágenes de los hijos en las redes sociales y otra subir de cuando en cuando en una foto o un vídeo. No pasa nada por compartir una foto si un día te apetece.

Lo que no debes  hacer es contar su vida y milagros. Si compartes fotos de su día a día, desde que nace hasta que se va a la Universidad,  estás haciendo pública su vida y le estás creando una biografía digital que no sabes si en el futuro querrá que se haya expuesto o si puede perjudicarle.

No quiero ser alarmista ni preocuparte en exceso. Si  quieres compartir fotos de tus hijos, puedes hacerlo utilizando otros medios más adecuados como el correo electrónico.

Y si te apetece publicar fotos en las que aparezcan hazlo, pero con cuidado, sin exponerles demasiado, sin relatar toda su vida y adoptando unas ciertas medidas de seguridad. En esas ocasiones revisa bien la privacidad de esas imágenes, limita su acceso a un entorno limitado y de confianza.

¿Tienes alguna pregunta sobre la publicación de fotos de tus hijos en redes sociales? ¡Adelante! Te responderé  en los comentarios

 

Fotografía: TanaPhonh Toochinda para Unsplash.com

5 requisitos legales imprescindibles para tu web.

requisitos legales web

Ya tienes lista tu web, está calentita, recién salida del horno. Le has dedicado mucho tiempo  y esfuerzo: te has estrujado la cabeza pensando los contenidos, el diseño, la distribución…

¡Stop! ¿No sé te olvida nada? ¿El aviso o las condiciones legales? Confiesa: casi seguro que no le has hecho mucho caso. Lo más seguro es que hayas hecho un copia y pega de la página de un amigo o familiar o de alguna web que te parezca fiable. Como mucho, has delegado en el diseñador de tu site, total, es un rollo y nadie se lo lee…

No hagas eso, dedícale un poco de atención, puede evitarte muchos problemas en el futuro y aunque de un primer vistazo todos parezcan iguales, no lo son.

Debes valorar en cuenta que determina todo el contenido de tu web y la relación con tus usuarios. Por eso quiero que conozcas los 5 requisitos que no pueden faltar en tu web para que está no este fuera de la ley.

1. Términos de uso.

Lo primero que la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico (en adelante LSSI) te pide es que te identifiques. La persona que acceda a tu web tiene que saber quién eres.

Para ello debes facilitar tu nombre o denominación social, dirección, número de identificación fiscal, correo electrónico de contacto y cualquier otro dato que permita comunicarse contigo.

Si el titular de la web es una persona jurídica incorporada al Registro Mercantil, deben aparecer los datos de la inscripción.

Lo siguiente es facilitar los datos relativos a tu actividad. Para las profesiones reguladas debes especificar el Colegio profesional al que perteneces, tu número de colegiado, la titulación académica oficial, y el país de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo en el que se ha obtenido (u homologado), así como la normativa profesional que la regula y aportar al usuario los medios que puede emplear para conocerla.

En el caso que desarrolles una actividad que requiera una previa autorización administrativa  debes facilitar los datos de la misma.

Toda esta información debe ser gratuita y directa, permanente y de fácil acceso.

Tras habernos presentado y mostrar nuestro trabajo podemos pasar a informar a nuestros usuarios de cuáles son las reglas del juego de nuestro portal, lo que está permitido y lo que no. Es el momento de advertir, por ejemplo, que no se van a permitir comentarios xenófobos, machistas o discriminatorios en nuestra web.

Antes de seguir un pequeño inciso. Todo lo que estoy comentando en este post no necesariamente tiene que ir unido en la misma sección de la web. Puede ser que prefieras tener unidas las condiciones legales y la protección de datos, o recogerlas en apartados diferentes.

O que los datos de tu actividad profesional aparezcan en tu currículum y no dentro del aviso legal. La distribución queda a tu elección, lo importante es que toda esta información se encuentre debidamente recogida.

2. Política de privacidad.

Un aspecto de vital importancia es informar al usuario de cómo van a ser tratados los datos personales que nos facilite. Es fundamental que indiquemos la existencia de un fichero o tratamiento de datos de carácter personal, quién es el titular de ese fichero y /o la persona responsable del mismo, así como los datos de contacto para que, si lo desea pueda ejercitar los derechos a solicitar el acceso a los datos personales relativos al interesado, su rectificación o supresión, la limitación de su tratamiento, a oponerse al tratamiento y a la portabilidad de los datos que tanto el Reglamento General de Protección de Datos (en adelante, RGPD), como la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales,

Por ello, el formulario de contacto de tu web debe requerir, de la manera que consideres más adecuada, la previa aceptación  de tu política de protección de datos, antes de ser enviado.

3. Uso de las cookies.

De un tiempo a esta parte, nos hemos habituado a que nada más entrar a una web aparezca un mensaje advirtiéndonos de la existencia de cookies y solicitando nuestro consentimiento para su uso. Y es que la LSSI así lo requiere. Las cookies son mecanismos que proporcionan muchísima información sobre los usuarios, de ahí la obligatoriedad de la prestación del consentimiento por su parte.

Esta modificación legal se introdujo en el año 2012 y nadie se la tomó muy en serio hasta que, dos años más tarde, la Agencia Española de Protección de Datos impuso una cuantiosa primera multa a una empresa por instalarlas y utilizarlas sin que los usuarios estuvieran debidamente informados.

4. Propiedad intelectual e industrial.

Es bastante adecuado indicar quien es el titular de los contenidos de la web, así como su régimen. Podemos elegir entre reservarnos íntegramente su uso, ceder libremente su utilización, o quizá acogernos a alguna de las posibilidades Creative Commons que permiten su empleo bajo determinadas condiciones.

Son cuatro los tipos de licencias Creative Commos (reconocimiento, no comercial, sin obras derivadas y compartir igual) con las que puedes generar seis combinaciones diferentes. Realizada tu elección tendrás la licencia, que deberás incluir en tu página  con el botón Creative Commons “Algunos derechos reservados” de forma que todos los usuarios puedan conocer las condiciones de la licencia.

5. Condiciones generales de contratación.

Aunque a día de hoy nos parezca muy obvio y todos lo tengamos perfectamente claro, en su momento, existía la duda de si los contratos celebrados por Internet tenían validez legal. El artículo 23 de la LSSI aclaró definitivamente esta cuestión, manifestando su plena eficacia siempre que, y lógicamente, cumpliesen los requisitos que para cualquier contrato, establece nuestro ordenamiento.

Si hemos optado porque a través de nuestra plataforma puedan contratarse servicios o comprarse productos, entonces nuestro aviso legal debe incluir cuales son las condiciones que rigen esa contratación, que deben ser acordes con la normativa legal, prestando especial interés a la Ley para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LDCU).

Para la contratación electrónica se han previsto requisitos legales específicos que deben concurrir previa y posteriormente a la misma.

Antes de contratar el consumidor ha de conocer de forma permanente, fácil y gratuita cuales van a ser los trámites para la celebración del contrato, si el prestador va a archivar el documento electrónico en el que se formalice y si éste va a ser accesible, los medios técnicos que están a su disposición por si incurre en algún error  en el momento de introducir datos y los idiomas en los que podrá formalizarse ese contrato, así como las condiciones generales de éste.

Una vez que el contrato se ha celebrado, el usuario debe recibir una confirmación del mismo, ya sea a través de la propia web, siempre que le ofrezca la posibilidad de archivarla, o bien mediante correo electrónico.

Conclusión.

De manera resumida, estos los requisitos legales que ha de cumplir vuestra web. No sé si la lectura de este pequeño post os  habrá aportado algo. Mi humilde consejo es que le dediquéis la atención que se merece a este apartado de vuestra web, un pequeño esfuerzo os puede evitar muchos quebraderos de cabeza en el futuro. Si necesitáis ayuda, os espero en los comentarios.

© María Dolores Martínez Pérez

Inscribe tu web en el Registro de la Propiedad Intelectual.

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El contenido de tu web es tuyo. Cualquier material original que hayas elaborado, ya sea texto, fotos, vídeo, etc, te pertenece por el mero hecho de haberlo creado. Y también todo aquel del que no eres autor pero te han cedido los derechos para poder utilizarlo legalmente en tu página. Nadie puede hacer uso de él sin tu permiso.

Pero aunque la Ley de Propiedad Intelectual te reconozca estos derechos, tú y yo sabemos que copiar en Internet es muy fácil y, desgraciadamente, una práctica muy frecuente. Por eso, si tienes una web a la que dedicas trabajo, esfuerzo, cariño y quizá hasta dinero, es conveniente que hagas uso de los medios legales que existen para protegerla.

Uno de ellos es el Registro de la Propiedad Intelectual. El legislador se dio cuenta que las páginas web eran obras necesitadas de protección legal y por ello, desde el año 2003 está expresamente prevista su inscripción. Esta inscripción es voluntaria pero  implica la presunción que los derechos inscritos existen y pertenecen a su titular. Dicho con otras palabras. Si tienes tu página web inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual se entiende que eres el dueño de todo lo que hay en ella. Y si alguien copia parte de su contenido o lo utiliza sin tu permiso, vas a tener mucho más fácil ejercitar tus derechos.

Si te has decidido a dar el paso, tienes que cumplimentar el correspondiente impreso oficial, con todos los requisitos generales que establece el  Reglamento del Registro General de Propiedad Intelectual, (datos de los titulares, de la obra, clase, título…), y los específicos para páginas web (descripción, requisitos de identificación, copia en soporte que puede ser examinado por el registro y, en su caso, número de depósito legal), junto con la liquidación de la tasa por servicios del Registro de Propiedad Intelectual.

La solicitud puedes presentarla en cualquier Oficina del Registro de la Propiedad Intelectual de cada capital de provincia, en el registro de cualquier órgano administrativo, en las representaciones diplomáticas u oficinas consulares de España en el extranjero,  oficinas de Correos, o de forma telemática.

Tu solicitud tendrá efectos desde que sea recibida por el Registro territorial competente, salvo que haya que corregir algún defecto de validez, en cuyo caso empezará a contar desde la subsanación.

Una vez inscrita ya tienes tu página web protegida. ¡Uy! ¡Espera! Tenemos un problema. ¡Las actualizaciones! Desgraciadamente la ley se ha construido en torno a la Web 1.0, aquella en la que las páginas web eran prácticamente estáticas, carentes de cualquier dinamismo, con contenidos que apenas se renovaban. Esta situación ha cambiado mucho y cualquier web o blog de calidad se actualiza continuamente. ¿Qué ocurre con el contenido nuevo que incluyamos después de la inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual? Pues que desgraciadamente se queda al margen. La protección registral abarca todo el contenido existente a fecha de la inscripción, pero no lo que vayas añadiendo después. ¿Cómo podemos resolver este problema? Evidentemente registrar todas y cada una de las actualizaciones es prácticamente inviable. Lo que si puedes hacer cada cierto tiempo, por ejemplo, una vez al año, o cuando hagas una renovación importante de tu web, solicitar su protección como obra derivada de la primera versión. No es la mejor de las soluciones para el veloz mundo digital pero si un instrumento más de protección.

© María Dolores Martínez Pérez

© Sinderiza C.B.

Foto. Fuente https://unsplash.com/

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